La formación de Perón

 

PARTE II: La Argentina previa al Peronismo
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La formación de Perón

 

 

 

El Justicialismo es una práctica concreta de la palabra de Jesús que la humanidad conoce a través de los Evangelios. ¿Cómo fue la formación de su creador y conductor, Juan Domingo Perón? Un tema de semejante relevancia y tamaño no puede estar ausente en nuestra página, sino que debemos al lector un tratamiento especial.

 

¿Quién es Juan Domingo Perón y como se formó para llevar a cabo una misión conforme a la envergadura que supone poner en práctica nada menos que las enseñanzas de los Evangelios? Seguramente un hombre semejante a todos, pero a la vez distinto a esos mismos hombres por cuanto es la síntesis de toda la experiencia colectiva de los argentinos y al mismo tiempo, en otra dimensión, el hombre que comprende que ha sido “tocado” por el destino y no renuncia a el.

 En la primera dimensión Perón es un hombre que, al decir de uno de sus biógrafos, Enrique Pavón Pereyra en “Vida de Perón: “no ha caído del cielo como estrella, como un ente de un mundo súper humano venido de improviso y sin antecedentes necesarios…., más bien proviene de un levantamiento gigantesco de instintos oscuros, de exigencias conscientes de vida y libertad, de preparaciones lentas y premiosas; es en cierto sentido, obra de otros hombres, de otros dolores, de otros heroísmos, de otras voluntades; de esos levantamientos sociales hombres como Perón vienen a ser los vértices, las cimas, los puntos de convergencia, las insuperables alturas; todo en nuestra historia, lo pasado, los explica y determina, todo en lo futuro los demuestra; ellos son la resultante de una gran labor de historia; la historia posterior que de ellos recibe forma es en gran parte una labor suya, quizá no solo suya, pero capitalmente les pertenece”. 

 

A su vez, nuestro maestro y guía Alejandro Álvarez, nos expresa lo siguiente en la conversación que mantiene con el autor de esta página:

 

“Roberto Maffeis: A propósito de esto ¿Por qué surge el peronismo en la historia? ¿Es la consumación o la síntesis o la consecuencia de un proceso que en nuestra historia es antecedido por la Primera Junta, por San Martín, por Rosas, por Hipólito Yrigoyen o además interviene otro factor como la obra de Dios?

 

Alejandro Álvarez: La obra de Dios es siempre a través de los hombres respetando su libertad. No sin su libertad o contra su libertad. Con su libertad. El gran arte consiste en eso, por eso el gran político, como Perón, también hace eso. Es con la libertad, de todo el mundo, de todos los hombres. Es una cosa para meditarla largamente. No todo el mundo se da cuenta de esto. En realidad muy pocos se dan cuenta. Perón es un resultado que resume. No por que se lo propuso. El es eso, es natural lo que dice y lo que hace. Y ahí se demuestra que él es eso, no que lo inventa. Es esencial de él.

 

RM: ¿Es la obra de Dios asumida libremente por Perón?

 

AA: Vamos a separar dos cosas: cuando interviene la fe intervienen dos elementos. Por un lado la voluntad del tipo y por el otro el derrame de la gracia. La fe es estas dos cosas. Siempre es don de Dios y voluntad del hombre. Entonces, en el caso de Perón es igual. ¿Qué es primero? Primero es el don de Dios y la aceptación del hombre viene luego, sin la cual no pasa nada.

 

RM: A esa libertad me refería.

 

AA: Obvio. La gracia es como la lluvia, moja a todos, salvo a los que usan un paraguas para esa lluvia y no se mojan. No reciben el don los que no quieren, porque está la voluntad en el medio. El Señor respeta todo eso, siempre es así, no hay obligación. Hay voluntad o no. Nada más. En el caso de Perón, su educación, su desarrollo, lo llevó a eso. El aceptó el don antes y después pasó lo que pasó. Es autónomo. No es un mecanismo, no es un títere, no es un muñeco. Muy por el contrario, es el único que no es un muñeco, que no es movido por. Se mueve en un ámbito libre, bien, mal, como quiere. Si es bien, es porque ha asumido que así debe ser y está convencido que es así, que ese es el ser que desarrolla él y a él a la vez. Siempre es así. Pero también hay una cuestión de magnitudes. Siempre es así, básicamente, pero también hay tipos grandes y quienes no lo son en ese sentido. En otra medida y con una comparación que nunca se hace, todos somos iguales. Hombres somos todos. Ahí está el problema, porque la gente tiende, muchos tipos tienden, a transformar a ese tipo en Dios y así mismo en adorarlo. Eso es malo. Perón es un hombre, como yo, como vos, en el sentido lato del término.” 

 

 

 

 

 

Ver en Temas Especiales de nuestra página: “Frente al advenimiento del Peronismo”

 

 

 

Creemos que estas descripciones, complementarias entre sí, preparan a la perfección el tratamiento de cómo y cual fue la formación de Perón. Solo debemos agregar que, al decir del propio Perón, “nadie escapa a su destino” y en tal caso cada uno puede fortalecerlo y convertirlo en sinónimo de victoria. De lo que estamos seguros es de la intervención divina en el otorgamiento de ese don, de esa gracia, para convertirlo en el hombre del destino. El se encargaría de fortalecerlo.

 

 

La deformación del historicismo progresista

La mala intención

Algunos historiógrafos inconfesablemente antiperonistas, que lucran con la historia manipulándola y como buenos jugadores de casino que son, lo hacen sibilina y perversamente casi todo a favor del antiperonismo, pero apostando siempre alguna ficha para el peronismo, cosa de no quedar “descolocados”; disfrazados de progresistas y de historiadores modernos, y supuestamente al servicio de la “difusión masiva”, presentan a Perón como el resultado natural e inevitable de su condición de militar.

Anida en esta afirmación, la deshonesta intensión de aprovechar el desprestigio social de las Fuerzas Armadas después de la dictadura militar que asoló a la Argentina desde 1976 a 1983. Decir que Perón era solo militar, es pretender instalar una burda falacia, tal cual sería asimilarlo a todas las debilidades del militarismo argentino sin reparar ni reflexionar absolutamente ninguna otra cuestión.

Debemos decirles a estos comerciantes de la historia, empleados de los peores intereses antinacionales, aunque supuestamente renieguen de ellos, que el General José de San Martín, a quién seguramente no se les ocurriría cuestionar, fue, además de genio militar, patriota y libertador de pueblos, formador de conciencias, hombre de valores espirituales, políticos y éticos y nació con el Ejército Nacional. El mismo ejército que cobijo a Perón, a quien dio y recibió de él todo el humanismo y la conciencia social que pueden tener cabida y provenir solamente de aquellos argentinos dotados para una misión superior, en el caso de Perón, la más grande de todas en nuestra historia. Debe tenerse en cuenta entonces que, el atajo de simplificar el tema diciendo que Perón es el resultado de su condición de militar, es una cuestión de suprema ignorancia mezclada con la perversa y deliberada intención de negar el conocimiento de la verdad histórica.

 

 

 

Procedimiento

 

Hemos optado para el tratamiento de este tema central en la Historia del Peronismo, por un procedimiento no erudito, independientemente de los aportes que incluimos, para hacerlo en forma de crónica glosada y partiendo del propio testimonio de Perón sobre las lecciones que aprendió de la vida y del pueblo, verdaderas forjas de su formación, de su pensamiento y de su acción. “Lo que aprendí me lo enseñó el pueblo”, esa es la explicación de su humanismo.

Además, incluimos una importante cantidad de testimonios de familiares, amigos, camaradas, compañeros, políticos, escritores e historiadores que, estimamos, ofrecen una inapreciable e inequívoca fuente de apreciación acerca de cómo se formaron la personalidad y los conocimientos del general Perón. Ambas gigantescas.

 

 

 

 

 

 

El lugar de su nacimiento, determinante: a continuación pueden observarse fotografías de la casa de Roque Pérez, Pcia. de Buenos Aires, en donde nació Juan Domingo Perón, no para alimentar una polémica sobre si fue en ese sitio o en Lobos, muy cerca de ahí, sino para subrayar que el entorno de ambos lugares, condicionó y determinó el carácter y la formación de Juancito, ambos ligados íntimamente a su tierra y a los humildes.

Para quien desee adentrarse  en este tema, recomendamos la lectura de la investigación de Hipólito Barreiro en su libro “Juancito, el indio que cambió la historia”.

 

 

 

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Foto Nº 1

 

 

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Foto Nº 2

 

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Foto Nº 3

 

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Foto Nº 4

 

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Foto Nº 5

 

 

Roque Pérez, Provincia de Buenos Aires.

 Cinco fotografías de la casa donde nació Perón.

 Foto Nº 1: 1893, Mario Perón y Juana Sosa Toledo padres de Juan Domingo (en el vientre de su madre), aportada a la investigación de Hipólito Barreiro por el médico de Roque Pérez, Dr. José Tagliafico.

Fotos Nros.  2 y  3: la misma casa con el paso de los años convertida en un rancho-tapera  y antes de su restauración.

Fotos Nros. 4 y 5: la casa ya restaurada y convertida en museo. Su directora Sra. Nacha Roca y el autor de la página (9-8-2008).

 

 

 

 

 

 

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Juancito de apenas un año

 

 

Testimonios:

 

A principios de siglo XX, en la Patagonia Argentina, el niño Juan Domingo les gasta una broma a unos peones de estancia que acarreaban capones carneados: “¿A dónde van con esos “chilotes” al hombro?” les dijo. Ante la queja de aquellos hombres al padre del niño, este recibe una reprimenda que seguramente le quedará grabada a fuego para el resto de su vida: “Esos señores estuvieron aquí antes de que vos fueras hijo del patrón. Son los que te traen el caballo ensillado, los que te cuidan y te alimentan. Estos eran los dueños de la tierra que hemos ocupado. Cuando mucho, deberías servirlos, no burlarte de ellos. Nosotros estamos viviendo de los despojos de quienes han vivido aquí. Respetá a los que han sido tanto o más señores que vos”. (1)

 

También sobre su padre y sobre los indios, este testimonio: “Su autoridad nunca dejó de ser profundamente humana. Siempre recuerdo un caso que quedó grabado en mi pobre imaginación infantil: se trataba de un indio, de los que aún quedan dispersos y abandonados en la inmensa Patagonia. Un día llegó a mi casa y pidió hablar con mi padre; él lo atendió como a un gran señor. Le habló en su propio idioma, el tehuelche. No tenía el indio más que unas pocas pilchas y su caballito tordillo. Presencié la entrevista porque mi padre me hizo quedar, tal vez para darme una lección de humanismo sincero. En esa oportunidad mi padre le dijo que podía instalarse en el campo y le asignó un potrero donde le construyó un pequeña vivienda como las usaban entonces los indios, medio casa y medio toldo. Le regaló también una yuntita de chivas. Cuando le pregunté a que venía tanta consideración con un indio, me respondió: ’¿No has visto la dignidad de este hombre? Es la única herencia que ha recibido de sus mayores. Nosotros los llamamos ahora indios ladrones y nos olvidamos que somos nosotros quienes le hemos robado todo a ellos’.” (2)

 

Sobre su padre: “Yo siempre recuerdo que cuando chico un día discutí un asunto sobre unos carneros que había recibido mi padre en su estancia. El creía que había visto unos en la exposición y que le habían mandado otros al campo. Yo le dije ¿Cómo le van a hacer eso en la exposición? Si ellos dicen que son éstos, deben ser éstos. Entonces mi padre quiso darme un consejo. Me manifestó: ‘Acordate siempre que tenés que discernir por vos mismo, sobre cuanto te dicen’ y llamó a un perro que estaba cerca, diciéndole: ‘León, León, León’. El perro se llamaba León y cuando el perro vino, me dijo mi padre: ‘Ves, le digo León y viene; pero no es león, es perro’. Esta lección de mi padre, no la he olvidado nunca y cuando a mi me cuentan una cosa de esta naturaleza yo la medito profundamente, porque es muy común eso de que le quieran vender a uno perro por león”. (3)

 

Sobre los humildes: este relato y observación pertenecen a Enrique Pavón Pereyra, uno de sus biógrafos: “De tanto en tanto, sus padres salían en sulky (carro de paseo tirado por caballos), para visitar a los pobladores vecinos. Cargaban el vehículo con abundante provisión de ropas y de golosinas, y la repartían entre los humildes olvidados, en expresión popular, ‘de la mano de Dios’, en aquellas estepas de ‘La Patagonia Trágica’, como certeramente denominó el doctor Borrero a aquel suelo prohibido a la civilización, por incuria e incompetencia secular de los gobiernos. Vale decir, que la sangre de Perón trae la comprensión generosa que usa para con los débiles y los humildes”. (4)

 

Sobre los peones: “Mi primer amigo fue un paisano, Sixto Magallares. Era domador en Lobos. Con él hice mi primer paseo a caballo, en un redomón gateado. Así empecé mi vida en común con los paisanos, hasta que tuve mi primer petiso, un tordillo manso con el que salía al campo junto con la peonada, después de tomar mate en la cocina. Mi padre, que no anhelaba otra cosa sino el hacerme hombre, alentaba mis salidas al amanecer. Como decía Fierro, aquello no era trabajar, ‘mas bien era una junción’. Esa fue mi primera escuela. Aprendí a conocer los valores enormes de la humildad y la vacuidad de la soberbia. Si los peones, en su sencillez, no llegaron a enseñarme mucho, por lo menos eso aprendí… …..Eran como de la familia, y yo los trataba como a tíos. Nunca se los consideró peones en el sentido peyorativo que muchas veces se da a esa palabra; en su infinita humildad cabía una grandeza que no me fue fácil encontrar luego en gente más evolucionada. Por eso cuando llegué al gobierno les dediqué mi primer pensamiento. En 1945, los peones de campo vivían en un régimen medieval; para arrancarlos de esa ignominia preparé el Estatuto del Peón apenas ocupé la Secretaría de Trabajo”. (5)

 

Sobre los peones en la Patagonia: recién llegado a Chank Aike, cerca de Río Gallegos, traba nuevas amistades con nuevos peones: “El capataz era un escocés marinero y la mayoría de los peones tenía origen chileno. Pero como gente eran de primera, porque de uno y otro lado de la cordillera los hombres son los mismos….” Estos hombres lo llamaban “el socio” o “el socito”.  (6)

Sobre el maestro que le enseñaba en aquellos años: “Nos enseñó mucho y bien. Siempre repetía: ‘Hay hombres que de su cencia/tienen la cabeza llena/hay sabios de todas menas/más digo, sin ser muy ducho/es mejor que aprender mucho/el aprender cosas buenas’.”  (7)

 

 

 

 

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Perón en su niñez

 

Para observar: estas experiencias de conducta y relación con los peones ocurren en los primeros años de su vida, entre Roque Pérez, Lobos y La Patagonia, en su más tierna infancia. Esta situación y estas vivencias ingresan al subconsciente de la persona en formación y serán su patrimonio para siempre. Imposible desprenderse de ellas.

 

Al final de su niñez: “A los diez años, yo no pensaba como un niño sino casi como un hombre. En Buenos Aires me manejé solo, y las polleras de mi madre o de mi abuela no atraían como a otros chicos de mi edad. Pretendía ser un hombre y procedía como tal. Es lógico que a más de 2.000 km de mi casa, tuviera muchas oportunidades de probarme.” (8)

 

Tres libros de cabecera: “Cuando me recibí de subteniente, el 13 de diciembre de 1913, mi padre me regaló tres libros para que siempre los tuviera en mi mesa de luz: las Cartas de Lord Chesterfield a su hijo, Vidas paralelas de Plutarco y el Martín Fierro de  José Hernández. En cada uno de ellos me puso una dedicatoria adecuada. En el de Lord Chesterfield: ‘para que aprendas a transitar entre la gente’; en el de Plutarco: ‘para que te inspires siempre en uno de ellos’ y en el Martín Fierro: ‘para que nunca olvides que por sobre todas las cosas sos un criollo’. No sé si lo habré hecho bien, pero jamás me he apartado de estos tres consejos que reglaron mi vida.”  (9)

 

Sobre “Vidas Paralelas” de Plutarco: “Desde mis años juveniles he procurado nutrir mi espíritu con el legado del pensamiento clásico. La filosofía de los varones griegos y romanos que protagonizan las Vidas Paralelas abrevó mi sed de ejemplos. El nombre de Plutarco ha ejercido una suerte de fascinación sobre mi mente. Ese contacto con el mundo antiguo siempre ha tenido una influencia decisiva en mi persona, a contar de los primeros fragmentos que reúne Cesar Cantú en su celebérrima Historia Universal. No necesito disimular esa clase de pasión: Tácito, Julio César, Salustio, me brindan sus respuestas. A Cantú le debo el sentido universalista y antidogmático de ese aprendizaje. Muchas veces he releído con emoción los comentarios marginales que puse sobre los diez gruesos tomos de pasta española que componen su Historia y que recibí como legado de mi padre”. (10)

 

Filosofía…..desde pequeño: refiriéndose a su infancia dice: “Desde muy pequeño adquirí el hábito de leer buenos libros en especial de filosofía ( ), ciencia, botánica, religión y mineralogía”.  (11)

 

¿Que visión de la historia le dieron sus primeros profesores?: “Mis profesores de historia se llamaron, primero Cobos Daract y Juan José Biedma; luego se llamarían Ricardo Levene y Caillet-Bois, esto es, historiógrafos, cronistas o colectores de anécdotas, que explicaban en nuestros institutos, o graduaban el material de acuerdo con los dictados del momento. En su afán detallista no vacilaban en convertir en caballo blanco a las mulas puntanas que el Libertador montara en Mendoza, Santiago de Chile, o Lima. En cambio, se resistían a explicar una sola de las razones de las muchas que indujeron a San Martín a expatriarse, luego que se derrumbaron sus ideales de la Confederación Sudamericana, cruzado por el sabotaje de la facción unitaria. Durante más de medio siglo la oficialidad argentina se ha graduado sin saber historia patria, huérfana de toda orientación nacional, sin noción de. Imbuida, eso sí de un espíritu de cuerpo donde conjugaban todos los complejos y se daban cita todas las frustraciones personales.”  (12)

 

Vocaciones, ironía y humor: dos vocaciones tuvo Juan Domingo Perón, la medicina y la ingeniería. Sin embargo la carrera militar fue la forja definitiva de su carácter. Sobre la medicina recuerda James L. Poppen, neurocirujano estadounidense, una humorada que le comentó Perón: “Debí ser médico, pero me convertí en soldado y eso fue positivo, porque como médico no hubiera estado jamás en condiciones de decir lo que en este momento puedo asegurar: que nunca he matado a nadie.”  (13)

 

Sobre la educación militar: “Era una pedagogía bárbara que también reinaba en la educación civil de esa época fenicia, y que parecía destinada sólo a falsear la índole natural de cada uno de nosotros. Sin embargo yo pasé por esa prueba salvando todo lo que había en mí de montaraz: la espontaneidad y el repentismo puramente campesinos que son, precisamente, apreciables virtudes naturales de nuestra raza criolla, muy aprovechables en lo militar.”  (14)

 

Más sobre la educación militar: ”Estoy persuadido de que no se puede construir un ejército como una entidad sin alma, pura disciplina, sin conexiones con el ser nacional, a menos de referirnos a un cuerpo de mercenarios, que se instrumenta ciegamente, como una máquina de autómatas. Y eso que yo no me incorporé al ejército en su peor época.” (15)

 

Sobre la vida en el Colegio Militar: Una de las cosas más lindas que tuvo para mí el Colegio Militar fue la camaradería, la siembra de buenos amigos. He seguido manteniendo esa amistad a lo largo de los años. La mayor parte de aquellos compañeros de promoción colaboró conmigo en el gobierno. De ellos, uno de mis más estrechos amigos es el general Isidro Martín, que también hizo la Escuela de Guerra conmigo. A los únicos que he tuteado, aparte de mi familia, es a los compañeros de estudios: es una consecuencia de las costumbres del Ejército.” (16)

 

 

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Sobre la educación militar, todavía más: refiriéndose a las fallas que contiene la educación militar que le tocó en suerte en su adolescencia, dice “Todas esas fallas provienen del hecho de haber adquirido el militar una mentalidad deformada. A la mentalidad humanística que trae el cadete de su hogar, sucede una educación de pura impostura, donde prevalece un carácter falseado. En el Colegio Militar, apenas el alumno insinúa ‘yo pienso….’, le replican: ‘Cállese la boca. Aténgase al reglamento’. Una orden que es hechura del sindicato militar germano. En efecto, estas órdenes no contemplan nuestra mentalidad ni nuestro temperamento. Cuando el cadete responde: ‘Entendido, mi teniente’, ya está barruntando cómo puede burlar o evadir el disparate que le mandan hacer, porque siempre se considera más vivo que sus superiores.”  (17)

 

Sobre las miserias fisiológicas y sociales: Refiriéndose a la primera unidad en la que revistó después de su egreso como subteniente de infantería, dice: “Fui destinado al Regimiento de 12 de Infantería de Línea, en Paraná. En la Primera Compañía, recibí una sección de ochenta soldados y diez suboficiales. Fue mi primer contacto con la realidad humana que contemplé con preocupación no exenta de emoción. Allí vi por primera vez, y a conciencia, las miserias fisiológicas y sociales. En un país con cincuenta millones de vacas, el treinta por ciento de los conscriptos era rechazado del servicio por debilidad constitucional, y los que se incorporaban venían semidesnudos, como provenientes de la mayor miseria. Ese impacto sobre mi sensibilidad de entonces estaba destinado a perdurar toda mi vida. Porque en aquel momento comencé entonces a concebir el patriotismo no como el amor a la tierra de nuestros mayores, ni a sus riquezas, ni a sus ciudades o sus pueblos, sino a nuestros hermanos argentinos, que son los que más merecen y necesitan”. (18)

 

Nos llamaba hermanos: según el testimonio de un camarada suyo, el capitán Fernández Olguín: “No nos llamaba por los nombres, sino que nos decía ‘hermano’, como lo hace todavía”. (19)

 

Sobre la dedicación: a un amigo suyo que lo visita en el Reg. 12 de Paraná: “Cada uno de nosotros posee la llave del más resonante triunfo. Busque usted antes de que sea demasiado tarde la disciplina que más la guste y dedíquele dos horas diarias. Al cabo de los años será usted invencible”.  (20)

 

 

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Perón, oficial del Regimiento de Infantería Nº 12

 

 

Su primer voto: “Hasta 1916 mi vida se había reducido a los trabajos y estudios propios de la profesión. Cuando tuve que votar por primera vez, lo hice por Yrigoyen.”  (21)

 

Villa Guillermina – año 1917: The Forestal Land, Timber an Railways Company Ltd, más conocida como La Forestal, es una empresa británica que explota por esos años la extracción del tanino en el Chaco y el norte santafecino. Emplea a 5.000 trabajadores y les impone condiciones de trabajo inhumanas, ignominiosas y esclavizantes. Los trabajadores se levantan en huelga para mejorar esas condiciones y la empresa les cierra los almacenes y retira las bombas de agua. El teniente Perón es destinado a la zona para “mantener el orden”. Su testimonio, clave para entender el resto de su trayectoria en la vida, es el siguiente: en contacto con los huelguistas que se hallan armados, estos le informan que “Hace un mes que estamos en huelga; carecemos de agua y de víveres porque el almacén y la bomba de agua son de La Forestal, y la fábrica cerró el almacén y sacó las bombas”.  Perón ordena a la empresa reabrir el almacén y colocar nuevamente las bombas de agua. Años después recuerda los episodios de este modo: “Si yo hubiera sido uno de esos obreros y me cortan el agua, los víveres y cuanto resulta indispensable para la subsistencia de mi familia y de mis compañeros, no hubiera aguantado tanto tiempo como los trabajadores de Villa Guillermina. Hubiese asaltado el almacén y hecho funcionar el agua por mi cuenta”. (22)

 

Semana Trágica en San Cristóbal – enero de 1919:  la semana trágica también es vivida en San Cristóbal, Provincia de Santa Fé, donde es enviado el teniente Juan D. Perón con tropas a “conservar el orden”. Al igual que en 1917, tampoco esta vez reprime, sino que atiende todas las solicitudes de los huelguistas y les permite manifestar y trasladarse de un punto a otro de la localidad. Convive con ellos durante dos meses, rechazando dormir en sus casas. Un huelguista, Oscar Aldrey será amigo suyo y funcionario en su futuro gobierno. Conversando con Aldrey durante los dos meses de estadía, le dice a este en cierta ocasión: “Yo entiendo que los partidos tendrían que adecentarse y organizarse, a fin de guiar al pueblo, para que éste no continúe sumido en la ignorancia y la miseria. Los hombres que militan en política deberían imponerse la obligación de promover el bien público y no servirse del gobierno en su propio beneficio. Sería preciso elevar el bajo nivel económico de los trabajadores, que producen y son mayoría, para que sus mujeres y sus hijos disfruten de la igualdad y del derecho de vivir dignamente, condiciones indispensables para que el pueblo cumpla su destino. Los obreros no solamente han de dar sus energías para el goce de otros y su sangre para defender a la patria en los campos de batalla, sino que son acreedores a que se les proporcione oportunidades en el disfrute de cuanto brinda Dios y su creación, que los obreros ennoblecen con su esfuerzo”. Quién habla con esta hondura es solo un joven teniente de 26 años…  (23)

 

 

 

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Perón arriba 2º de la izquierda, con sus camaradas en los primeros años de oficial

 

 

Tan cerca de los suboficiales: “Mi identificación con los suboficiales nace de dos circunstancias providenciales en mi vida. Primero, porque siempre, en cualquier situación, me he sentido profundamente ligado a los humildes y, segundo, porque en la iniciación de mi carrera tuve la fortuna de que se me destinara a la Escuela de Suboficiales donde durante muchos años profundicé en el noble corazón de los muchachos que allí se forman. Allí tomé contacto con legiones de muchachos humildes que venían de todas las latitudes de la patria. De cada uno de ellos aprendía un poco. Fue para mí la escuela de más valiosa enseñanza, porque allí vi la grandeza de esos hombres a quienes la patria todavía no les había ofrecido una oportunidad para ser lo que ellos ambicionaban.  (24)

 

Continua su formación intelectual: durante los años que revistó en la Escuela de Suboficiales, el testimonio de un aspirante nos dice que: “Nosotros veíamos luz en su ventana y sabíamos que estudiaba y escribía mucho”. (25)

 

 

 

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Joven Perón leyendo

 

 

 

Informe sobre su evaluación: este es un extracto del informe que sus superiores prepararon sobre su desempeño y desarrollo personal: “Es el tipo ejemplar del oficial de infantería. Ha sido el alma de la compañía. El único oficial de la unidad que ha cumplido todas las instrucciones. Vive para su compañía. Es un atleta, campeón de espada del ejército; vigoroso, audaz, intrépido. Aplica los reglamentos con un alto espíritu militar. Es absolutamente sincero y leal. Conceptuar a este oficial es decir que es, en la escuela toda, el más alto ejemplo de espíritu militar. El teniente 1º Perón da también fuera de instrucción clases de atletismo y es el jefe del pelotón atlético, formado por los mejores gimnastas de la escuela. Es también director de la sala de arma de los oficiales, y reemplaza eficientemente a los maestros de gimnasia y esgrima. Es un oficial de condiciones sobresalientes como instructor. Es superior y verdadero maestro de su tropa, bajo el triple punto de vista: físico, moral e intelectual”. (26)

 

“…defensor natural de todos los perseguidos”, un testimonio excepcional,:  el mayor Carlos V. Aloé fue gobernador de la provincia de Buenos Aires durante el gobierno del general Perón, pero en 1922 fue subordinado suyo al ingresar a la Escuela de Suboficiales. Su testimonio: “Por suerte entré en la 1ª Compañía de Infantería, al mando del teniente 1º Juan D. Perón. Tenía yo 22 años y puedo decir que su influencia fue tan decisiva que toda mi formación espiritual se la debo a él. El ascendiente de Perón sobre los aspirantes era tan grande, que no recuerdo que en aquel año hubiera algún castigo disciplinario. Quien conozca la disciplina militar, se dará cuenta de cómo sería aquel curso para que no fuera necesario en todo el año aplicar la mínima pena. La conducta de Perón se reflejaba intensamente en sus subalternos. Lo escuchábamos y lo admirábamos ciegamente. Era tanto el ascendiente que tenía sobre sus subordinados, que se decía frecuentemente entre nosotros ‘Que general será Juan Perón’. Cada gesto, cada palabra, cada actitud suya era una lección permanente de moral. Desde aquel momento no me aparté nunca de él. Su moral es la mía, y es la que he inculcado a mis hijos y a mis subalternos….Una sensibilidad a flor de piel lo llevaba a erigirse en defensor natural de todos los perseguidos, a solidarizarse con aquellos en quien se cebaba la injusticia o la desgracia. Su autoridad moral le permitía salvar del abismo a muchos que, sin su intervención, se hubiesen precipitado sin remedio en los peores excesos”. (27)

 

Enseñanzas para subordinados: sobre la higiene sostenía que “no es más limpio el que limpia mucho sino quien ensucia poco”. Para demostrarlo hacía barrer a dos aspirantes, detrás de ellos otros dos pasaban un trapo, pero un quinto venía atrás ensuciando todo lo posible. Resultado de nada sirve que cuatro limpien mucho si uno ensucia todo. Otro testimonio de esa época refiere lo siguiente: “Nos enseñaba a comer; muchos de nosotros carecíamos de buenos modales y él mismo nos educaba al respecto. Los consejos básicos eran: comer alimentos variados para ingerir distintas calorías, despacio, masticando bien, no comer demasiado”. (28)

 

 

Ecuanimidad: el testimonio de un subordinado se grabó de este modo, “Una vez, en el polígono, donde habíamos a hacer tiro de combate, nos dio la orden de tirarnos cuerpo a tierra. Así lo hicimos, pero los oficiales instructores que nos acompañaban permanecieron de pe. Entones Perón dijo: ‘Cuando el comandante da una orden, es para todos, y ellos también tuvieron que tirarse al piso’.” (29)

 

 

 

 

Principio de autoridad: “Era un oficial de valor temerario, severísimo consigo mismo en el cumplimiento de su deber y de los que creen, con razón, que no hay equilibrio posible sin un gran respeto basado en el principio de autoridad.” (30)

 

Exceso de vida (¡¡¡!!!): esta inusual y extraordinaria expresión pertenece a su superior inmediato, el capitán Juan M. Müller, comandante de su compañía durante 1920 y 1921, quien da su testimonio de este modo: “Recuerdo el exceso de vida que parecía alimentar la personalidad del entonces teniente 1º Perón, a quien debía pedir a menudo que no se excediera en el cumplimiento de su deber, ( ) ya que, dotado de un gran dinamismo, siempre avanzaba con más rapidez de la que yo deseaba en la marcha de la instrucción: su sólo afán era responder mas y mejor a la fe que yo depositaba en sus condiciones de instructor y jefe de su unidad”. (31)

 

El deporte, pasión y escuela de vida: Perón cultivó el deporte en diversas expresiones como, esgrima, básquet, boxeo, etc., pero no solamente como actividad para sí mismo sino que fue un notable organizador de eventos en varias disciplinas deportivas y educador de sus semejantes a través del deporte desde sus tempranos años de instructor. Un testimonio: Un subordinado refiere la lección que les dio en una ocasión. Les dijo Perón: “Ya sé que no soy el mismo a todas horas. Pero todos ustedes convendrán en que la tensión disciplinaria de los ejercicios de orden cerrado hace imprescindible que los nervios tengan la misma dureza que el acero, y que, en cambio, la flexibilidad y la alegría propias de las prácticas deportivas requieren, más que nada, moverse en un clima de entusiasmo y camaradería desbordante. Los músculos necesitan entonces de azúcar más que de voces de mando. El jefe debe desaparecer para dar paso al adversario leal”. (32)

Esta pasión por el deporte será unos de los ejes centrales de la política social en su gobierno desde 1946 en adelante. El deporte y la participación masiva de los jóvenes argentinos en el, alcanzará el más alto grado de desarrollo de la historia argentina previa y posterior.

 

 

 

 

 

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Perón instructor de deportes en su compañía.

 

 

 

 

 

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Comienza a escribir: a partir de su estadía en la Escuela de Suboficiales, Perón comienza a redactar distintos escritos donde se perfila claramente la filosofía con que se conducirá en la vida. “Ejercicios corporales”, algunos capítulos del “Manual del aspirante”, especialmente se le solicita que redacte el de “Moral Militar”, para luego redactar sobre “Higiene Militar”, “Tiro de combate” y “Gimnasia” entre otros. (33)

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Su autor: Juan D. Perón

 

 

Acerca del mando, del equilibrio y la moral, dice en “Moral Militar” en 1925: “El carácter rige todas nuestras actividades y es el encargado de regirlas bien. Nada hay que pueda resistir a una voluntad educada y poderosa; los triunfadores son siempre hombres de gran voluntad”, y agrega “Queda aniquilado por completo el ascendiente del superior si éste es de aquella clase de individuos que aprovechan todas las ventajas de sus funciones, todas las remuneraciones de su empleo, pero que se creen demasiados inteligentes para tener que cargar con su deberes y responsabilidades; saben evadirlos conservando todas sus comodidades y parecen convencidos de que si otros se someten resueltamente a las tareas más pesadas, afrontando las responsabilidades, lo hacen por mera ingenuidad y poca viveza. El que manda puede ser de una inteligencia clara y amante de su profesión y mostrarse, sin embargo, moralmente débil, es decir, que comprende bien su deber, desea cumplirlo honorablemente, pero no tiene ninguna acción sobre sí: es incapaz de imponerse y gobernarse a sí mismo. El mando oscila entre sus manos, cede a un impulso de bondad o a un momento de irritación; su tropa no recibe la impresión de un poder seguro, continuo, irresistible. Con este mando débil e inseguro, no puede ser representante del deber estricto de la ley moral. Podrá ocurrir que los subalternos no sepan escuchar y que la tropa no siempre sepa seguir al que en esta forma manda”. Quién escribe esto es un joven capitán (ha sido ascendido en 1924), que parece dictar normas de vida más que un reglamento militar, y que, por otra parte, será leído por camaradas mucho mayores que él mismo. (34)

 

 

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Perón en 1925

 

 

Enseñanza para la vida: en un homenaje que los suboficiales del ejército le realizan en 1951 dice: “Me acaba de decir mi viejo Farina (a quien recluté hace ya muchos años como aspirante en la Escuela de Suboficiales) que aquí están muchos de esos bravos y queridos muchachos a quienes anualmente despedíamos de la Escuela con lágrimas en los ojos y congoja en el corazón, porque siempre nos alejábamos de un amigo querido. Esa Escuela permitió la formación de muchos amigos que he visto después a lo largo de toda la vida, triunfadores y optimistas, siempre dignos y siempre honrados, fuertes de alma y de cuerpo, dispuestos a enfrentar la vida, no para el mal, sino para el bien de la patria”. (35)

 

“No vivimos, duramos: durante su permanencia en la Escuela de Suboficiales, viaja a distintos puntos del país para inspeccionar el reclutamiento de aspirantes en su lugar de origen. En una de esas misiones en Santiago del Estero, visita los sectores más pobres de la población santiagueña. En contacto con ellos sostiene este diálogo: “¿Cómo pueden vivir ustedes?”, les pregunta. “Del pescado capitán” “¿Y cuando el río no trae agua?” “Entonces no vivimos, duramos”. Conversando con su amigo Justo Cirilo de Arzuaga le dice: “Falta todo por hacer en la Argentina. Multiplíquese por cien el drama de Santiago del Estero y tendremos reproducida la imagen exacta de nuestro país”. (36)

 

Una reflexión sobre esta etapa: pertenece a Enrique Pavón Pereyra y dice así: “El paso de Perón por la Escuela de Suboficiales va a concluir: se cierra un importante capítulo en la vida del futuro líder popular. Son años, quizás rutinarios, gastados en dura e ingrata labor física y laboriosos estudios intelectuales; años que el dinámico oficial pone a disposición de aquellos muchachos a quienes contribuye a formar como hombres y como soldados. Pero quién forma a los otros, a la vez se forma a sí mismo; y Perón no tardará en demostrar que para él, también este período ha sido fértil en enseñanzas”. (37) 

Agregamos, pareciera ser que a este “hombre del destino” la ruta le ha sido trazada. Su paso por la Escuela de Suboficiales no es casual. Le permitió formarse, desde su profesión militar, en el más profundo humanismo por contacto con los más desposeídos. No lo desaprovechó, lo potenció y lo fortaleció. El resultado estaría a la vista de todos.

 

 

Antibritánico: “No hace mucho tiempo dimos a publicidad y comentamos una carta suya de 1918 en la cual le comenta a su padre, radicado en la Patagonia, hechos históricos con los que sustenta su posición antibritánica en hora de los triunfos de los aliados europeos contra Alemania. En esa misma el joven Perón revela, implícitamente, su posición neutralista ante el conflicto bélico central, coincidente con las posiciones de Ugarte e Yrigoyen. Por eso le dice a su padre que no se alegre tanto por la victoria anglófila”. (38)

 

Una hipótesis sobre las lecturas que influyeron en el pensamiento de Perón: “….el Coronel no era aficionado a las citas, por cuanto se caracterizaba por comunicar ideas enteramente elaboradas o asimiladas, en síntesis originales y en un lenguaje muy suyo”, Fermín Chávez. Perón y el Peronismo en la Historia Contemporánea. ED. Oriente. Tomo 2. Pág. 105. Esta cita de Fermín Chávez, revela rotundamente la dificultad en identificar con claridad cuales eran las lecturas de Perón en la etapa de construcción de su pensamiento, a quien ya hemos identificado con la lectura que hace de las condiciones y naturaleza del pueblo argentino. Paralela a esta observación, se desarrollan las lecturas que seguramente también fructifican en su pensamiento. Vale para este propósito, esta breve referencia de Miguel Angel Barrios que transcribimos: “En el caso particular del pensamiento latinoamericano de Perón, para establecer el grado de influencia del latinoamericanismo de Manuel Ugarte, núcleo de nuestra hipótesis, hemos analizado su dimensión genética o concepción histórica hegemonizada, como pudimos apreciar, por una fuerte matriz sanmartiniana y bolivariana en su carácter de figuras históricas aglutinadoras de la Nación Continental. Esta cosmovisión histórica se profundiza por la rica experiencia de vida desarrollada por Perón antes de llegar al Poder (1913-1946). Se combina enriqueciéndose en el pensamiento de Perón en estos años de formación , los más desconocidos de su vida, el modelo de “La Nación en Armas” del Barón Von der Goltz, el Continentalismo de Ratzel, lecturas del nacionalismo como José Luís Torres, Leopoldo Lugones y Alejandro Bunge y el Latinoamericanismo de Manuel Ugarte en vía indirecta a través de lecturas de Perón de los cuadernos de F.O.R.J.A., agrupación de fuerte concepción latinoamericana debido a la influencia de Ugarte y Haya de la Torre. El propio Perón cuando se encuentra personalmente con Ugarte lo felicita y reconoce su obra. Tampoco podemos obviar la visión estratégica, en lo que hace a la alianza argentino-brasilera del General José María Sarobe y su rica experiencia diplomática y de estudios en Chile y Europa”. Agregamos la atenta y decisiva lectura de “La Raza Cósmica” del mexicano José Vasconcelos. (39)

 

 Conciencia continental: la influencia muy particular en su pensamiento de la lectura de los escritos de Manuel Ugarte, un socialista de principios de siglo XX que sostuvo una posición neutralista en la primera guerra mundial, una conciencia de unidad continental y el reconocimiento explícito de la herencia hispanoamericana, se advierten claramente en Perón. De socialista camarada de Alfredo Palacios, en contacto primero con FORJA y luego con Perón, terminó siendo embajador del gobierno peronista en México, Nicaragua y Cuba, antes de su muerte en 1951. “Ugarte trabajó para crear conciencia hispanoamericana con lucidez propia de un genio nativo”, es la síntesis del pensamiento de Perón. (40)

 

En la Escuela Superior de Guerra: desde 1926 Perón pasa a formarse como oficial de Estado Mayor en esa unidad de instrucción. Muy pronto se destaca por la estrecha relación con sus profesores, tal el caso del teniente general von Schwardz, héroe de la guerra ruso-japonesa y de la primera guerra mundial, quien lo elige como su ayudante en la materia que dicta. Un compañero suyo, Federico Pedernera lo describe de este modo: “Pude apreciar que ya en el examen de admisión se presentó con una preparación que distaba de ser somera o esperanzada en la suerte del examen; por el contrario, venía respaldado por un aprendizaje sin fallas visibles, y todo respondía a una concepción responsable”. (41)

 

Acerca de la realidad: un antecedente notable de lo que muchos años después consagrará como axioma sobre el peso de la realidad en la apreciación de los hechos, lo da este testimonio suyo sobre una de las mayores enseñanzas que recogió en la Escuela Superior de Guerra de su profesor el coronel Verdaguer: “En las acciones militares, como en las acciones de los hombres, el que quiera estar seguro del éxito no debe basar su acción en especulaciones; hay que basarse en realidades. Puede basar operaciones militares sólo en aquello que está seguro que va a alcanzar, y si sólo se basa en reflexiones y especulaciones subjetivas y aleatorias, a corto o a largo plazo va al fracaso”. (42)

 

Un testimonio elocuente: el Coronel Cernadas prologa su publicación “El Frente Oriental de la Guerra Mundial en 1914-Estudios estratégicos” de este modo: “….el Capitán Perón se ha superado a sí mismo, a su edad y a su propia jerarquía….”. (43)

 

Método para el conocimiento en “Apuntes de Historia Militar”: este es el título del libro que edita en 1932, siendo ya profesor titular de Historia Militar en la Escuela Superior de Guerra. Este material tiene varias ediciones, premiada una de ellas en una exposición en Brasil y es ponderado por todo el espectro militar latinoamericano. Sin embargo, nos importa destacar que, en la advertencias, a modo de prólogo de este libro, se halla el desarrollo de un método de conocimiento que Perón explicita y pocos reparan en el a la hora de analizar el libro. A nosotros nos parece de singular importancia que, quién va a dejar al mundo un pensamiento superador de las ideologías conocidas, el liberalismo y el marxismo, tuviese ya en los años 30 un método de conocimiento y por eso transcribimos algunos párrafos sustanciales, recomendando su lectura completa: ….El estudio de la estrategia, como toda disciplina científica, está sujeto al método y por ello no puede ser ni absolutamente idealista ni exclusivamente empírico. Debe aceptarse también que el verdadero y único método para llegar a la verdad no puede ser tampoco ni la observación, ni la comparación, ni la inducción aisladas, sino que es la reunión de todas estas operaciones, ayudadas por los principios de la razón. No puede aceptarse que, por ser la estrategia un asunto experimental, su estudio esté reducido a la ejercitación sistemática de casos concretos y menos aún para el que recién empieza tales estudios, de los que desconoce el apreciable margen de experiencia que la Historia ha cristalizado en preceptos a lo largo del desarrollo del arte militar de todos los tiempos. La aplicación ordenada (en relación de medio a fin) de todas nuestras fuentes y facultades intelectuales a la presencia cognoscible constituye la ley objetivo-subjetiva del método correspondiente a la naturaleza del conocimiento como obra ideal-real. Según esta ley, no es el método simple esfuerzo del sujeto activo, sino que consiste en la aplicación, de parte de él, de las leyes de la inteligencia y de las categorías a la presencia de lo cognoscible. Pone así el sujeto en acción los medios que en sí encuentra y los aplica (no los crea), aunque en conformidad con lo que exige el fin o, en otros términos, el método es objetivo-subjetivo. Si bien la lógica aplicada, que crea métodos especiales para cada disciplina científica, fijará el conveniente a seguir en estos estudios, es necesario recordar que la filosofía y la lógica indican que el método es uno y total en relación al fin de conocer la realidad y de poner en ejercicio las leyes de cumplirlo y ellas no pueden ser olvidadas sin desmedro”. (44)

 

 

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Perón y los indígenas: es conocida en su pensamiento la reivindicación de la intervención de la cultura hispánica en nuestra historia y en la formación del ser americano y argentino. Ver en nuestra página Discurso de la Hispanidad del 12-10-47 en Documentación. No obstante corren por su sangre genes indígenas. Su madre Juana Sosa, es tehuelche, por lo tanto Juan D. Perón es mitad indígena por vía materna. Ver en nuestra página El origen étnico de Perón en Documentación. No va a renegar de su condición, por el contrario va a publicar un trabajo sobre la lengua indígena, lo que revela claramente su visión y sed de justicia sobre los pueblos indígenas. Rescatamos de la investigación de Hipólito Barreiro sobre el origen, el lugar y la fecha de nacimiento de Perón, estos párrafos que mucho aclaran sobre su pensamiento: “Por los años 1935-36, en una modesta publicación del Ministerio de Agricultura, impresa en el popular almanaque que ese ministerio repartía gratuitamente por todo el país, y que el ocasional lector podía encontrar colgado de alguna pintada o despintada pared de las casas de Ramos Generales, pulpería y hasta comisarías que en número incontable se desparramaban por las pampas argentinas, apareció la ‘Toponimia Patagónica de Etimología Araucana’, escrita por el Mayor de Ejército Juan D. Perón. No se animó a publicarlo en la Biblioteca del Oficial que edita el Círculo Militar, cuyos volúmenes circulan por todo el Ejército. (En realidad, agregamos nosotros, no era una cuestión de animarse o no, sino que era un problema político, es decir no introducir un tema urticante para el Ejército siendo él, además, mitad indígena). Cómo nos explicamos que, a pocos años de la guerra contra los indios patagónicos, un joven oficial del Ejército Nacional, que venció en aquella contienda, se atreviera a escribir y luego publicar un diccionario con el estudio etimológico de una lengua indígena en vías de extinción? Muy pocos sospecharían entonces que aquel oficial, consciente o inconscientemente, había decidido reivindicar la lengua del vientre que le había dado origen a él mismo”. (45)

 

 

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En Chile: en 1936 Perón es destinado a la embajada argentina en Santiago de Chile como agregado militar y aeronáutico. En contacto con sus colegas chilenos, quienes ya lo conocen por sus escritos sobre historia militar, despierta en estos no solo admiración profesional, sino la certeza de estar frente a un conductor. Los diálogos transitan temas sociales y uno recurrente, la unidad latinoamericana, para la cual ya está trabajando y sembrando. Es muy posible que estuviera gestando por entonces la idea de la eliminación de las barreras aduaneras entre los dos países. El resultado es el enorme prestigio intelectual que obtiene. Dos opiniones: una del doctor Guillermo Izquierdo Araya, profesor de Historia General en la Academia de Guerra de Santiago: “El magnetismo que irradia la personalidad del señor agregado argentino, le ligará, tarde o temprano, a un destino político. En él hay algo más que un cerebro muy bien organizado; hemos escuchado a la cabeza visible de pueblo”. Otra, ante un pregunta del presidente chileno Alessandri a un jefe militar sobre la personalidad de Perón, recibe la siguiente respuesta: “Excelencia, en nuestro ejército no tenemos líderes; si algún oficial chileno tuviera las condiciones del agregado militar argentino, el teniente coronel Perón, entonces si se podría aguardar algo. Pero un hombre de esa talla no se improvisa: nace así”. (46)

 

Sobre el poblamiento de la Patagonia Argentina: su estadía en Chile, le permite apreciar la defensa del territorio sureño de ese país al mantener una política de constante poblamiento. En comparación surge un evidente contraste con la inexistente política argentina para el mismo sector continental. Las conclusiones que saca y que expresa en una carta dirigida al ministro Melo, son las siguientes: “Se ha dicho y al decirlo no revelamos ningún secreto, que la acción de Chile y de la Argentina, en sus respectivas zonas, no resiste la menor comparación entre sí, y yo me he ocupado de demostrarlo ante autoridades a las que atribuía alguna sensibilidad. Hay aquí, en efecto, si se descuida la argentinización de nuestra zona, como el embrión de un nuevo país cuya salida natural sería e Pacífico. Si se sigue una política inteligente, esta magnífica región, poblada por razas fuertes debidamente acriolladas y mestizadas con los argentinos, puede asegurar un magnífico elemento, dinámico, en el acervo tradicional de la república. El porvenir depende del temperamento que se adopte. Entonces veremos si se ha de seguir esperándolo todo de la inmigración exótica o de la inmigración interna; si los futuros pobladores han de seguir afluyendo de Chile para servir a los que llegan de Europa o si, por el contrario, el elemento humano ha de proceder de nuestra propia patria”. (47)

 

Destinado en Europa: entre 1939 y 1940 cumple en Europa la misión de observador militar, formación y entrenamiento en tropas especiales (de montaña) y muy particularmente de capacitación personal en cuanto a los diferentes cursos de estudio que practica y la visión política que le permite el contacto directo con los sistemas políticos europeos, que, por otra parte, están a punto de entrar nuevamente en guerra (2ª mundial). Visita Italia, el Vaticano, Alemania, Francia, Rusia y España. Ya en Europa su contacto con la Argentina no se pierde y es fluido, en particular con un el grupo de radicales yrigoyenistas de FORJA (Fuerza Orientadora Radical de la Joven Argentina) quienes según el testimonio de Arturo Jauretche, le envían los famosos “cuadernos” de FORJA. (48)

 “En Europa se puede aprender mucho si uno no mira las cosas con ojos de turista y he aprendido todo lo que no debo hacer”. (49)

 

 

 

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Perón en Italia

 

 

 

Estudios de Economía Política: habiendo asistido como oyente en Buenos Aires a la cátedra de Economía Política de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y siendo su propia evaluación de la misma, como que es ajena a cualquier solución real de los problemas que agobian a los pueblos, estudiará economía política en Bolonia, donde tiene de compañero y traba amistad con él, a Giovanni B. Montini, futuro papa Pablo VI. Su orientación es clara, necesita aprender las técnicas de la economía política real, aquella que está destinada a ponerse al servicio de los intereses del pueblo y no al sometimiento de este a la economía, como resultado de una “economía individualista que desplaza al hombre del centro de la existencia y entrega a los más a la explotación de los menos en el decir de Vicente Sierra. Dirá sobre esos cursos: “Siempre me ha gustado mucho la economía política, la he estudiado bastante, y en Italia tuve la suerte de incorporarme a algunos cursos muy importantes. Siempre pensé que los italianos tienen los mejores economistas: de otro modo no podrían vivir sesenta millones de italianos en 450.000 km2……¡y vivir bien!  Me ubiqué en Italia entonces. Y allí estaba sucediendo una cosa: se estaba haciendo un experimento. Era el primer socialismo nacional que aparecía en el mundo. No entro a juzgar los medios de ejecución, que podrían ser defectuosos. Pero lo importante era esto: un mundo ya dividido en imperialismos, ya flotantes, y un tercero en discordia que dice: “No, ni con unos ni con otros, nosotros somos socialistas, pero socialistas nacionales. Era una tercera posición entre el socialismo soviético y el capitalismo yanqui. Para mí, ese experimento tenía un gran valor histórico. De alguna manera, uno ya estaba intuitivamente metido en el futuro, estaba viendo que consecuencias tendría ese proceso….. …..Allí me aclararon muchas cosas en materia de economía política, porque ellos estaban haciendo una vivisección del sistema capitalista. Todos los trucos del sistema los tenían bien estudiados….Todo eso me aclaró mucho el panorama, y pude ver el proceso europeo sin ningún prejuicio. Porque en tiempos de paz, hay como una bruma del convencionalismo pacifista que oscurece el panorama; pero cuando se declarara  la guerra todo aparece descarnado, en sus intereses, sus dramas y pequeñas y grandes cosas…..Y eso fue lo que yo vi en Europa”. (50) 

 

 

 

Más estudios en Italia: “Cuando llegué a Italia, me encontré en Turín con un curso de organización pura, que duraba seis meses, ligado a otra materia; y después en Milán, con uno de organización aplicada que duraba otros seis meses, ligado a otra serie de materias. Lo primero que se me ocurrió preguntar a los jerarcas de allí fue por qué estudiaban tanta organización. Me respondieron: Porque nosotros estamos en un momento de evolución, en que todo está desorganizado, y, como estamos reestructurando, lo lógico es enseñar a nuestros hombres organización. Yo pensé que a nosotros, que desde hacía cien años estábamos desorganizados, no se nos ocurría estudiar para organizarnos”. (51)

 

 

De regreso a la Argentina: se dedica a dar conferencias para transmitir su experiencia. Tenía “un panorama totalmente claro sobre lo que estaba ocurriendo en el mundo. No se trataba sólo de una guerra mundial: la historia seguía a través de esa guerra y había un proceso de evolución que, tan pronto terminara ese conflicto (cuyo fin era fácil de prever) tendría que seguir su curso. Llegué pues, con una mentalidad hecha sobre la observación directa. Yo sabía que en nuestro país las cosas repiten, diez o quince años, lo que ha sucedido en Europa. Porque Europa será por los siglos la cabeza y el centro del mundo; los americanos tendrán un mayor adelanto científico o técnico pero, sin duda, el proceso humanista pasa por acá, por Europa…. .Cuando terminé esa serie de conferencias, resultó que para el sector cavernícola que siempre tienen los ejércitos, yo era una especie de nihilista, ¡un socialista que llevaba una bomba en cada mano! Pero yo había dicho la verdad, tal como la veía, a un núcleo de oficiales que presentaba un formación cultural un poco mayor que el horizonte medio, digamos, del oficial que no ve mucho. Como consecuencia de eso fui a parar a Mendoza, como director del Centro de Instrucción de Montaña: una forma de sacarme de Buenos Aires. Estuve la mayor parte de 1941 en Mendoza y al año siguiente regresé a Buenos Aires”. (52)

 

 

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Esquiando en Mendoza, 1941

 

 

-“Mejor que decir es hacer”: este apotegma que lo acompañará toda su vida, sintetiza a la perfección cual es el modelo de pensamiento que lo guía ya desde hace muchos años. La acción prevalece sobre cualquier consideración. Así se formó desde los primeros años de vida, haciendo e instruyendo en ese espíritu. Hacer para el bien común de sus semejantes, es nota destacada desde que usó la razón por primera vez. Vicente Sierra lo describe de este modo: “El general (válido igualmente para la época previa a su ascenso a ese grado) Juan Perón no es un ideólogo; no es un pensador político que elabora una doctrina como consecuencia de una labor de tipo intelectualista: es un hombre de acción. Frente al panorama del país se desprende de las ilusiones progresistas y advierte que el progreso que a todos admira no hace sino disfrazar una realidad nacional deplorable, que se concreta en un grueso sentido materialista de la vida, consecuencia de una economía individualista que desplaza al hombre del centro de la existencia y entrega a los más a la explotación de los menos. Advierte que la riqueza mal distribuida mantiene sectores de la población viviendo en la miseria. Intuye la verdad de que en el fondo de la historia argentina palpita un drama social no resuelto, como consecuencia del individualismo económico que, desde comienzos del siglo XIX comenzó a romper los cuadros jerárquicos de la vida nacional y dejó en el abandono a las grandes masas. Siente que, aunque las cuestiones a resolver de inmediato son de orden material, es necesario elevar los valores espirituales, mediante el reforzamiento de los factores tradicionales y, sobretodo, la vindicación de los principios esenciales de la nacionalidad, entendida como un estilo de vida propio de nuestro pueblo. Pero todo esto no es en Perón sino saldo intelectual de una postura vitalista, es decir surge de la acción misma y se trueca en pensamiento. Rompe, en tal sentido, con los antecedentes nacionales en cuanto sólo ofrece hombres que van del pensamiento a la acción, sin que les preocupe el origen de las ideas que van a movilizar. Y ocurre que, mientras sus antecesores han colocado en el centro de sus preocupaciones entes abstractos como el progreso o la humanidad, Perón retorna a los viejos conceptos del pensamiento político racial y coloca una cosa concreta: EL HOMBRE. Desde 1810, es la primera vez que un político argentino afirma una doctrina propia del carácter de nuestro pueblo y que se apoya en antecedentes históricos, espirituales y éticos profundamente identificados con nuestra manera de ser y de sentir”. (53)

 

 

A modo de conclusión:

Perón siempre ha procedido de un solo modo, a leído al pueblo, lo auscultó, lo vivenció siendo parte del mismo y resultando ser él, un hombre de ese pueblo, se encontró a sí mismo, al hombre del destino. Esa lectura será explicitada en una doctrina nacional que al decir de Vicente Sierra “es moderna y al mismo tiempo es muy antigua”, que tiene por finalidad considerar que lo esencial es el hombre, la comunidad y la realización de esta a través del bien común. Un verdadero modelo de práctica cristiana.

                  Estamos en la recta final de los acontecimientos que cambiarán el curso de la historia política y social de la Argentina. Perón ha recibido de la vida, del pueblo y de su propio esfuerzo, la formación necesaria para conducir ese proceso. El 4 de junio de 1943 y Evita están muy cerca….

 

 

Bibliografía y Documentación de apoyo

1-2      Pavón Pereyra, E.-Perón el hombre del destino-Fasc. Nº 1
3          Pavón Pereyra, E.-Vida de Perón-Ed. Justicialista-Pag. 31
4ª6      Pavón Pereyra, E.-Perón el Hombre del Destino-Fasc. Nº 1
7          Hernández, José-Martín Fierro
8          Pavón Pereyra, E.-Ultima Ob. Cit.- Fasc. Nº 1
9          Ibidem-Fasc. Nº 9
10        Pavón Pereyra, E.-Perón tal como es-Ed. Macacha Guemes-1973-Pag. 81
11ª13 Pavón Pereyra, E.-Perón el Hombre del Destino-Fasc. Nº 1
14ª22 Pavón Pereyra, E.-Ultima Ob. Cit.- Fasc. 2 y 3
23       Aldrey, Oscar-Perón el Realizador-Bs.As.-1950
24       Perón, J.D-Discurso en acto de homenaje de los suboficiales de las Fuerzas Armadas-Bs.As., 25-01-1951
25ª37 Pavón Pereyra, E.-Ultima Ob.Cit.-Fasc. Nº 4
38       Barrios, Miguel A.-El Continentalismo de Perón en la Globalización-Entrevista a Fermín Chávez en Bs.As.,Noviembre de                     1998-Centro Argentino de Estudios Internacionales www.caei.com.ar
40       Chávez, Fermín-Perón y el Peronismo en la Historia Contemporánea-Pags. 109-111
41a43 Pavón Pereyra, C.-Ultima Ob.Cit. Fasc. Nº 4
44        Perón, J.D.- Apuntes de Historia Militar-Ediciones Poder, 4ª Edición
45        Barreiro, Hipólito-Juancito Sosa, el indio que cambió la historia-Ed. Tehuelche, Bs.As.-2000
46ª47 Ibidem
48       Luna, Félix-El 45-Ed. Sudamericana, 7ª edición-1975-Pag. 61
49       Pavón Pereyra-Vida de Perón-pag. 201
50       Luna, Félix-Ob. Cit.-Pags. 58-59
51       Pavón Pereyra-Ultima Ob.cit.-pag. 201
52       Luna, Félix, Ob. Cit.-Pag. 60
53       Vicente Sierra-Historia de las Ideas Políticas en la Argentina-Ediciones Nuestra Causa-1950-Pags. 575 y 576

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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