Fundamentación histórica del ser hispanoamericano, del ser nacional y del ser peronista

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Fundamentación histórica del ser hispanoamericano, del ser nacional y del ser peronista

 

FUNDAMENTACIÓN HISTÓRICA DEL SER HISPANOAMERICANO, DEL SER NACIONAL Y DEL SER PERONISTA

 

   Hecha la afirmación de nuestra identidad, cabe justificarla a la luz de los hechos históricos.
   Necesariamente entonces, hemos de remontarnos por lo menos al siglo III de nuestra era, cuando el emperador romano Diocleciano estructura con el nombre de Diócesis de Hispania la unidad política de esta nueva provincia romana. La importancia de esta unidad  va estar dada en cuanto a que, el posterior desarrollo de la cristiandad en la Hispania, tomará casi calcadamente la estructura política que deja el imperio romano:las primitivas iglesias cristianas en la península se organizaron territorialmente según los marcos administrativos y tribales fijados por Roma y las diócesis cristianas reprodujeron con bastante fidelidad las civitate hispano romanas”. Este espíritu de unidad irá yuxtapuesto a la evangelización de la península y en ese marco se comenzara a gestar y fijar para siempre el carácter de los “hombres libres” originados en la hispania. Libertad como don de Dios y  libertad política irán de la mano en esta génesis.

 

Invasiones germánicas
 
   Hacia el siglo V la península ibérica es “invadida” por pueblos germánicos provenientes de las Galias. En realidad y previamente a los visigodos, que serán los que consoliden un reinado realmente destacado en lo geográfico y político, la península será invadida por los suevos, vándalos y alanos, todos germánicos y se afincarán territorialmente en el norte y noroeste de la península.
 
   Un hecho relevante en el trazado genético que estamos haciendo es que, los visigodos, actúan políticamente como socios militares del imperio romano de occidente, necesarios para el control de la península. La debilidad de este promovió esta alianza, que derivó en determinadas concesiones como una que es decididamente clave: existen en tiempos del imperio visigodo las ciudades libres. No son otra cosa que las mismas ciudades libres que de antiguo formaban parte del andamiaje jurídico-social del imperio romano. Eran ciudades que tributaban al imperio, pero que se autogobernaban. Eran las Civitates Foederatce et Liberae, ligadas a Roma por medio de un tratado en el cual se les reconoce su autonomía administrativa, jurisdiccional y territorial.

   Hacia finales del mismo siglo, otro pueblo germánico, como hemos dicho el visigodo, cruzará los Pirineos y reinará en ambos lados de los mismos. Es el reino de Eurico que establecerá un predominio peninsular efímero,  ya que solo durará algunas décadas después de su muerte. Acaecida la misma, no habrá unidad política en lo conquistado por los visigodos hasta el reino de Leovigildo (573-586), quién somete militarmente al resto de las etnias godas de la península y será padre de Hermenegildo, quién como rey de Sevilla, será el primer rey visigodo en convertirse al catolicismo. Esta conversión le costará la vida, lo que es ordenado por su propio padre. Hoy es San Hermenegildo, mártir.
   Pero será su hermano Recaredo, quién como rey heredero del trono, aunque la monarquía visigoda es electiva, de Leovigildo, reunirá en “conciliun” a todos los obispos en el 589 en la ciudad de Toledo. Ahí ocurren dos cosas absolutamente trascendentes: una, la abjuración de la mayoría de los obispos del arrianismo, religión surgida del cristianismo, pero cristalizada como herejía al sostener la inexistencia de la santísima trinidad: solo hay un Dios y Jesús no es El mismo hecho carne como hijo suyo y de su propia naturaleza, sino una creación de El entre los hombres. 
   Tal religión había alcanzado un alto grado de desarrollo en el cristianismo primitivo y particularmente entre los pueblos godos. El último rey que la profese será Leovigildo y Recaredo, su hijo menor y hermano de Hermenegildo, será quién además de la abjuración al arrianismo, se convertirá al catolicismo difundiendo y adoptando la religión católica como oficial en todo su reino para los visigodos, porque los hispano romanos es decir el pueblo peninsular, ya eran cristianos católicos.
   Un punto clave en la historia de la hispanidad.

557869b6a3282_imgToledo, capital del reino visigodo

Principales reyes visigodos

1

2

3

4

Eurico 466-484, unificó la mayor parte de la península; Leovigildo 572-586 y su hijo Hermenegildo, rey de Segovia y mártir católico, hoy San Hermenegildo; Recaredo586-601 convierte el reino visigodo al catolicismo; Rodrigo 710-1, último rey visigodo de la Hispania.
 
                                                                                                               

MADRID MADRID SENADO-PINTURA TERCER CONCILIO DE TOLEDO AÑO 589-CONVERSION DE RECAREDO AL CATOLICISMO obra de  MARTI MONSO JOSE 1839/1912

MADRID MADRID SENADO-PINTURA TERCER CONCILIO DE TOLEDO AÑO 589-CONVERSION DE RECAREDO AL CATOLICISMO obra de MARTI MONSO JOSE 1839/1912

III  Concilio de Toledo  a.589

MADRID MADRID SENADO-PINTURA LA CONVERSION DE RECAREDO-587 -S XIX- REALISMO ESPAÑOL obra de  MUÑOZ DEGRAIN 1840/1924

MADRID MADRID SENADO-PINTURA LA CONVERSION DE RECAREDO-587 -S XIX- REALISMO ESPAÑOL obra de MUÑOZ DEGRAIN 1840/1924

Conversión de Recaredo
Imágenes : www.oronoz.com

Por aquel tiempo, año 587 de Nuestro Señor, Recaredo, tocado de la misericordia divina, reunió a los obispos arrianos y les dijo: “¿Por qué se suscitan cada día altercados entre nosotros y los obispos que se llaman católicos (qui se catholicos dicunt)? Y cuando su creencia les hace obrar infinitos milagros ¿por qué no podéis vosotros hacer cosa semejante? Os ruego, pues, que os reunáis y discutáis con ellos las creencias de ambos partidos, a fin de que podamos venir en conocimiento de qué parte está la verdad. Entonces o ellos se rendirán a vuestras razones y creerán lo que decís, o vosotros reconoceréis estar ellos en lo cierto y creeréis lo que vienen anunciando”.
El rey hizo observar que los obispos herejes nunca habían curado enfermos y recordó que en vida de su padre, un obispo que con el auxilio de sus falsas creencias se jactaba de devolver la vista a los ciegos, tocó con sus manos a uno que fingía serlo y le ocasionó una cegera eterna. Así pues Recaredo llamó en particular a los ministros de Dios, y después de examinar sus creencias, reconoció que había que adorarse a un solo Dios, Uno y Trino. Comprendió la Verdad e hizo que cesara toda discusión, sometiéndose a la Ley católica, recibió la señal de la cruz y la unción del santo crisma y confesó a Nuestro Señor Jesucristo, hijo de Dios e igual al Padre y al Espíritu Santo. Así sea. Envió diputados a la Septimania, para atraer al pueblo a la misma creencia: había allí por un entonces un obispo de la secta arriana llamado Athaloco, quien turbaba de tal modo las iglesias de Dios con proposiciones vanas e interpretaciones falsas de las santas escrituras, que se le habría tomado por el mismo Arrio, quien según relato del historiador Eusebio, sacó sus entrañas en un lugar escusado. Como dicho obispo no permitiese a los de su secta abrazar la fe católica, y no contase sino con un número reducido de partidarios, entró en su celda fuera de sí de despecho y apoyando su cabeza en la cama, entregó al Señor su alma perversa. Así fue como el pueblo de herejes que habitaba esta provincia confesó la indivisible Trinidad y abandonó su error. Carta de Recaredo, rey de España, al papa San Gregorio Magno. (recuperada de un código antiguo de la Biblioteca Colbertina)

Texto documento: www.elbandidorealista.blogspot.com

   De todos modos, un dato histórico prevalece en estos pocos siglos de dominación visigoda: la unidad peninsular, nunca será total. Ni con Eurico, ni con Leovigildo, ni con Recaredo a pesar de la unidad religiosa, ni con ninguno de los reyes posteriores. El norte, el noreste y el noroeste serán siempre autónomos y la constante será el estado de guerra o belicosidad permanente contra la monarquía “central” visigoda. Esto adquirirá relevante importancia en un futuro próximo, dentro de la temprana Edad Media frente a la invasión de los musulmanes, cuestión que abordaremos llegado el punto, pero que será decisiva en el siempre naciente carácter español.

   Mientras esto ocurre, también comenzará un proceso lento, como que durará varios siglos y visible  en plena dominación musulmana, tal cual es la gestación del gen del hombre libre, en el estricto sentido en cuanto a la posibilidad de la comunidad de tomar decisiones colectivas, y de ese hombre que habita el lugar, para que sea participe de ejercer su voluntad y su participación en la ejecución de lo que se decida.

   Un antecedente remoto, pero claro en esta búsqueda, lo encontramos en los hombres libres llamados Hispani.
   Estos eran hombres libres que formaron comunidades en el este y norte de la península ibérica, con una particular característica: “constituían numerosos grupos de campesinos que a su vez eran guerreros, todos ellos unidos por lazos de parentesco, mandados por algunos de ellos que actuaban en calidad de jefes o caudillos y que, a su vez, actuaban como si ellos fueran patronos de todos sus parientes en cuanto a las actuaciones internas de aquellos grupos, los cuales iban adquiriendo la tierra, utilizando el sistema denominado “aprisio”, lo cual podemos encontrar en los escritos capitulares de aquella época…”
Y que además: “no estaban obligados a contribuir con ningún otro tipo de imposición ni tampoco a pagar ninguna clase de de impuesto, y asimismo se aclaraba y definía su especial organización social, así como sus posibles diferencias jurídicas, respecto a otros habitantes existentes dentro del mismo territorio, por lo cual, estos hombres libres, podían regirse en su lugar por sus propias leyes y solo tomaban el poder y la justicia en sus propias manos “los condes o señores naturales del lugar”, en aquellos casos en que se hubiera cometido un homicidio, rapto o incendio premeditado, hechos que estaban bajo la jurisdicción del conde o señor del lugar o de la persona que este mandara en su representación”. De Francisco Bellido de Sant Feliu en www.gregaldigital.info
O sea, comunidades de campesinos, con total inmunidad para la toma de sus propias decisiones. Demasiado importante para omitir en este sendero donde buscamos hitos.

   Ciudades libres y hombres libres. Un curso genético todavía difuso, parece advertirse en este derrotero histórico. Datos a veces borrosos, incompletos y tenues, seguramente, en relación a los resultados en que siglos después se verá cristalizada la concepción “moderna” de civilización y libertad, tanto por el lado del liberalismo y su concepto formal y falaz de libertad y en el caso hispanoamericano en general, de la Argentina independiente y del  argentino contemporáneo en particular, con experiencias concretas de la verdadera libertad para los hombres a través de la democracia directa, concretada por ejemplo en el peronismo y en curso de realización plena y perfección, si es que los argentinos no renunciamos a lo que realmente somos.
    Pero, de todas formas, es reconocible en ese sendero tenue e impreciso, el campo donde germinará la cepa peninsular que, trasplantada a América, dará por resultado lo que está planteado. Antes, deberá suceder un proceso histórico único en la humanidad, como es la invasión musulmana de la península ibérica y su reconquista por el cristianismo.

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El escudo de Valdorros

El escudo que la villa tiene, es por obra de Don Fray Valentín de la Cruz, cronista oficial de la provincia de Burgos. Y es el siguiente: 
De sinople con barra de plata, cargada con leyenda de sable: Hombres Libres. 
A la diestra, castillo en oro, mazonado de sable y aclarado de azur; a la siniestra, arado romano en oro sur montado de estrella de ocho puntas. Al timbre, corona real. 
Es cuanto sugiere el leal saber y entender, según palabras de Fray Valentín de la Cruz, cronista oficial de la Provincia. Tomado de la página oficial del Ayuntamiento del Municipio de Valdorros, La Tierrade los Hombres Libres.

Gráfica y texto: www.valdorros.es

 


 

 

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