"Nuestros paisanos los indios", José de San Martín

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“Nuestros paisanos los indios”, José de San Martín

 

 

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“NUESTROS PAISANOS LOS INDIOS”

(Frase de José de San Martín)

Investigación de Wéllingron Zerda (1934), gentileza de Juan Carlos Espeche Gil

De la Reconquista de Buenos Aires, durante la primera invasión inglesa participó el batallón “Naturales”, compuesto por cuatro compañías de 60 hombres, sumando un total de 240 soldados aborígenes, cantidad de relevancia si tenemos en cuenta que por ejemplo los “Montañeses” contaban con 200 efectivos y los “Húsares de Pueyrredón” con 204.

Lo que es ignorado es que el 17 de agosto de 1806, a menos de una semana de la victoria de Liniers, se presentó en el Cabildo de Buenos Aires un pampa llamado Felipe, en compañía de Manuel Martín de la Calleja, quien ofició de intérprete. El indio expuso que venía en representación de dieciséis caciques pampas y tehuelches, manifestando: “…que estaban prontos a franquear gente, cavallos y quantos auxilios dependiesen de su arbitrio para que ese Ilustre Cabildo echase mano dellos contra los colorados, cuio nombre dio a los ingleses… [y] …que tendrían mucho gusto que se les ocupase contra hombres tan malos como los colorados…”.

El 15 de septiembre, el cacique Catermilla junto con el ya nombrado intérprete o lenguaraz, y con Felipe a su lado, ratificó el ofrecimiento de gente y caballos en nombre de los caciques pampas para proteger a los cristianos contra los” colorados” y notificando que habían hecho la paz con los ranqueles para enfrentar juntos a los “colorados”.

En diciembre de 1806, hace dos siglos, se insistió en ofrecer al Cabildo un total de 20.000 guerreros y 100.000 caballos (acta del 22 de diciembre) ocasión en la que ingresaron en la Sala Capitular diez caciques pampas, insatisfechos de que no se les hubiera utilizado, informando que cada uno de sus guerreros contaba con cinco caballos y manifestando: “…queremos ser los primeros en embestir a esos colorados que parece que aún os quieren incomodar…”.

Todavía el 29 de diciembre se apersonaron los caciques Epugner; Errepuento y Turruñamquii representando a los caciques capitanes pampas: Chuli Laguini, Paylaguan, Catermilla, Negro, Marciuus, Lorenzo, Guaycolam, Peñascal, Luna y Quintuy. El cacique Epugner ofreció 2.862 lanzas, ”gente de guerra bien armada de chuza, espada, bolas y honda”; los otros, Errepuento y Turruñamquii tenían dispuestos 7.000 hombres, que estaban apostados en Tapalquen, bien armados como los anteriores. Justo es señalar que estos ofrecimientos no fueron hechos a cambio de ningún tipo de demanda o pedido de retribución.

Estos gestos aliviaron sin duda a las autoridades que esperaban una segunda invasión, la que se concretó con éxito en la Banda Oriental, como primer paso, y que después fracasó en Buenos Aires. Pero previamente no se sabía dónde podría desembarcar la esperada segunda invasión de los “colorados”. Las extensas costas atlánticas del Virreinato estaban totalmente desprotegidas, a excepción de Carmen de Patagones. La oferta de colaboración de los pueblos indígenas cuidaba así las espaldas de Buenos Aires con su disposición de enfrentar a los “colorados”, contando con fuerzas suficientes para ello, y con la ventaja de ser conocedores del territorio patagónico.

A nadie sorprendería entonces que pocos años después los indios se sumaran con gran valor y disciplina a las gloriosas huestes de Artigas, San Martín y Bolívar.

Publicado por Agenda de Reflexión

 

 

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