Inauguración Ciudad Infantil Amanda Allen Discurso 14-7-1949

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Inauguración Ciudad Infantil Amanda Allen Discurso 14-7-1949

 

 

 

 

DISCURSO DE EVA PERON CEREMONIA

 

INAUGURAL DE LA CIUDAD INFANTIL

 

BAUTIZADA POSTERIORMENTE “Amanda Allen”

Buenos Aires, 14 de julio de 1949

 

 

 

 

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“La niñez será la continuadora de nuestras luchas por una sociedad mejor y una Patria más grande”

  Evita

 

 

 

 

Es doblemente grato para mí, como argentina que vibra a todas las superaciones de la nacionalidad y como humilde pero apasionada colaboradora de! General Perón, que ha querido honrar con su presencia este acto de la Fundación de Ayuda Social, el hacer uso de la palabra en este instante trascendente para la niñez de mi Patria. Seré breve y sencilla porque la realidad, esta hermosa realidad argentina que vivimos, prefiere, para expresarse, más que palabras siempre fáciles de pronunciar, hechos concretos que desafían con solidez a los dialécticos caprichosos. No en vano tenemos como fuente de inspiración la doctrina y la obra del General Perón, que niega y rechaza el fácil halago de las promesas para exaltar el valor efectivo de las realizaciones. Inauguramos hoy una Ciudad Infantil que simboliza, ante el país y ante el mundo, el inmenso caudal de ternura que hay en el espíritu de esa nueva Argentina por las generaciones que han de seguirnos en el noble empeño de multiplicar la felicidad del pueblo y consolidar la grandeza de la Nación.

 

 

El país que olvida a sus niños, renuncia a su porvenir

 

Dije en cierta oportunidad que el país que olvida a sus niños renuncia a su porvenir; y la Ciudad Infantil que abre hoy sus puertas a las esperanzas de la niñez económicamente menos favorecida de la Patria, proclama hacia los cuatro puntos cardinales que nosotros no olvidamos a la niñez, no renunciamos a nuestro porvenir y lo sabemos amplio y venturoso, porque será económicamente libre, socialmente justo y políticamente soberano, sin que sean capaces de impedirlo todos los obstáculos que interpongan en nuestro camino los poderes oscuros de la tierra y los enemigos de nuestro despertar nacional. Esta Ciudad Infantil es un paso más en la marcha que nos hemos impuesto hacia la conquista de la asistencia integral para los niños argentinos, objetivo superior e irrenunciable para la Fundación. Es objetivo superior porque la niñez será la continuadora de nuestras luchas por una sociedad mejor y una Patria más grande, y es objetivo irrenunciable porque la felicidad de los niños es la ambición más alta del Líder de la nacionalidad. Y el General Perón es el inspirador y el creador de todo el complejo organismo de nuestra Ayuda Social.

 

 

 

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El general Perón y la solidaridad social

 

Nada en la Fundación es o podría ser ajeno a la obra y a la doctrina del General Perón. Nuestros hogares-escuelas, que abren sus puertas paternalmente a toda la niñez argentina y que se multiplican incansablemente en número y eficacia a lo largo de toda la extensión del país, corresponden a la preocupación por el porvenir de la infancia que no olvida el General Perón. Los Hogares de Tránsito, El Hogar de la Empleada, iniciativas que han venido a superar problemas específicos y diarios para la mujer que trabaja y que tiene que trasladarse por exigencias de su labor, estaban previstos en la aplicación de la doctrina de solidaridad social que el entonces coronel Perón elaboró desde su despacho de la Secretaría de Trabajo y Previsión cuando se dispuso a enfrentar la tarea de gigantes de transformar el panorama social argentino, hasta ayer propicio a todas las confusiones, en el claro esquema de unidad nacional y bienestar colectivo del que hoy se puede enorgullecer. Nuestras clínicas para la readaptación infantil, nuestras maternidades, nuestras policlínicas, de la misma manera que las colonias de vacaciones, han sido inspiradas por el Líder y le corresponde a él, el valor que haya en su creación. El Hogar de Ancianos, que dignifica los últimos días de los que dieron todo a la sociedad sin recibir de ella casi nada, es el resultado de la preocupación del General Perón ante el problema concreto de la vejez desvalida. Toda la obra de la Fundación Ayuda Social, en bien de los humildes, los desvalidos, y los que hasta ayer permanecieron olvidados y que es nada menos ni nada más que la solución de una infinita diversidad de problemas que nos legó un pasado de negación y de injusticias sociales que vamos superando bajo la dirección y la inspiración de nuestro Líder, no es más que peronismo en su más pura expresión, aplicado a los problemas del niño, de la mujer y del anciano, que tienen derecho a la felicidad y a la vida y que ejercerán ese derecho en esta nueva Argentina que está forjando, para nuestro orgullo, el General Perón.

 

 

La Doctrina Justicialista

 

Esta Ciudad Infantil es modelo en el mundo y esta expresión superior no surge aquí por casualidad ni por obra exclusiva de nuestros esfuerzos de humildes colaboradores del Líder. Es modelo porque también es modelo para el mundo moderno el justicialismo de Perón, que nos ha llevado a la vanguardia social de la época, sin compromisos con el capitalismo explotador y deshumanizado de los consorcios internacionales ni paralelismos con el extremismo disgregante, negatorio de la Patria y de la nacionalidad y, también como el capitalismo, explotador de las esperanzas de los pueblos. Es modelo el justicialismo y es modelo la figura de Perón que se agiganta entre los reformadores sociales de la historia de la humanidad con los supremos valores que sólo pueden exhibir quienes fueron capaces de conquistar la felicidad para sus conciudadanos sin atentar contra los derechos de los otros pueblos, vecinos o distantes, que aman la paz y el derecho a labrar su propio porvenir. 

 

Esta idea, que es revolucionaria, inspira una obra que necesariamente también resulta revolucionaria. Nosotros nos sentimos orgullosos que la Fundación Ayuda Social esté comprendida entre los organismos encuadrados dentro de la doctrina y la acción que exige la Revolución. Porque sostenerla revolucionaria es hacerla fecunda, realizadora, popular y argentina. Sí, fundamentalmente argentina e identificada con el General Perón, ya que propiciando el bienestar presente de los que crean la riqueza común por medio del trabajo y no tienen más capital que su capacidad de producir, consolida la grandeza futura de toda la nacionalidad siguiendo los caminos señalados por el Líder, que son los de la liberación económica, la soberanía política y la justicia social, claro sendero que unifica al pueblo en su lucha por los más altos ideales y los más dignos objetivos de la condición humana.

 

 

La inspiración y el impulso del líder

 

 Somos parte de la Revolución porque, doctrinaria y dinámicamente, pertenecemos a Perón, lo que significa en último análisis que estamos exclusivamente al servicio del pueblo. El y su Líder nos inspiran y nos impulsan hacia las jornadas que nos quedan por realizar con la doble seguridad de cumplir nuestro deber y de cosechar para los humildes todo el bienestar que ellos merecen y a que tienen derecho por trabajadores, por desvalidos y por argentinos. Lo realizado ya, nos satisface en la medida exacta que nos impulsa a multiplicar nuestros esfuerzos, como corresponde a nuestra conciencia de peronistas y al ejemplo que diariamente nos ofrece el Líder, incansable es su labor en bien del pueblo y de la grandeza nacional. El General Perón soñó con una Patria redimida en la totalidad de sus manifestaciones esenciales. Una Patria enaltecida por la soberanía política sin retaceos, que sólo es posible cuando está basada en una efectiva libertad económica y en una real dignificación social de sus mayorías laboriosas. Una Patria grande, no por su extensión territorial, sino por la suma inmensa de la felicidad de todos sus hijos. Una Patria feliz, no por la existencia de pocos neos muy ricos, sino por la valorización de muchos pobres menos pobres. Una Patria noblemente entregada a la alta tarea de engrandecer la suma de los valores humanos por la solidaridad, la cooperación y el Justicialismo sin excepciones.

 

 

Anhelo de la Fundación Ayuda Social

 

La Fundación Ayuda Social, Excelentísimo Señor Presidente de la Nación, se compromete ante V. E. a concretar ese sueño de efectiva realidad en el campo que le ha sido encomendado. Y se compromete con el alto sentido de responsabilidad que le inspira V. E., cuyos días y cuyas noches son jornadas ininterrumpidas de patrióticos desvelos y de fecundas realizaciones para felicidad del pueblo y grandeza de la Nación. 

 

Juramos, Excelentísimo Señor, entregarle al final de su mandato la obra de ayuda social más perfecta que se pueda construir, con la sola limitación de nuestra propia capacidad que, aunque inspirada en vuestro .ejemplo, no puede huir a las debilidades propias de la mujer y a los defectos de su condición de humilde colaboradora. Y al realizarlo, Excelentísimo Señor, no sólo colmamos nuestra propia felicidad, sino que nos tornamos dignos de la grandiosa obra de V. E. que exalta y propicia los más altos valores humanos que hay en la argentinidad.

 

Quiero, al terminar, expresar el hondo sentimiento de gratitud que me embarga y que involucra por igual desde la persona del doctor Méndez San Martín hasta el último trabajador que puso sus manos honradas y laboriosas en esta ciudad de los niños, haciéndola posible.  Al doctor Méndez San  Martín, cuyos desvelos y cuya eficacia expresan su fe y su solidaridad con e! Líder, mi gratitud y mis felicitaciones. A los trabajadores y trabajadoras, compañeros entrañables de luchas y esperanzas, mi abrazo más fraternal. A ellos se debe el prodigio de que esta magnífica realidad que vemos, haya sido realizada en el milagroso e increíble lapso de cinco meses y veinte días. Ellos son, por otra parte, quienes van abriendo con sus esfuerzos las nuevas puertas que conducen hacia la felicidad a nuestros niños, nuestras hermanas trabajadoras y nuestros ancianos, como lo ordena Imperativamente la doctrina justicialista de Perón y su obra diaria.

 

Debo hacer público, por último, mi agradecimiento a las firmas que con sus donaciones han colaborado con la Fundación que presido, para equipar y dar todo el confort a esta Ciudad Infantil de ensueño, haciendo posible de esa manera que en su costo se haya invertido tan sólo un millón doscientos mil pesos, cifra mínima si se considera la importancia, magnificencia y proyecciones de la obra que contemplamos. 

 

Queda para mí, compañeras y compañeros, la satisfacción de ser su intérprete en el campo de la Ayuda Social, único honor que reivindico. Digo único con la plena conciencia de expresar una gran ambición. Porque ser la más humilde, pero la más apasionada colaboradora de! General Perón, es la más grande de las ambiciones que pudiera alimentar como argentina y como mujer que ama a su pueblo y que está dispuesta a todos los sacrificios por su felicidad.

 

Excelentísimo Señor Presidente: tengo el honor de declarar inaugurada la Ciudad Infantil que dejo en vuestras santas manos.

 

 

 

 

 

 

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