Refundar el Peronismo

 

REFUNDAR EL PERONISMO

 

“Señor, te pedimos que nos concedas la inspiración necesaria para saber que es lo que tenemos que hacer y la fuerza de voluntad para poder realizarlo.”

 

“Para un argentino no debe haber nada mejor que otro argentino.”

Juan D. Perón

 

“-¿Usted, es peronista de los de antes o de los ahora?

  –No, de los del futuro, porque allí está Perón esperándonos a todos los

   argentinos.”

 

 

Compañeros, compañeras

Compatriotas

 

Independientemente del resultado de las elecciones presidenciales del 22 de noviembre, creemos que ha llegado el momento de que el Peronismo en su conjunto se pare sobre sí mismo, reflexione sobre su destino y se ponga en marcha con las acciones que correspondan a esa determinación.

 

Hemos soportado y combatido durante 70 años hacia adentro y hacia afuera de nuestro movimiento contra todas las infiltraciones con que se nos quiso destruir y hemos librado todas las batallas que nuestros enemigos nos presentaron.

Derrocamiento y exilio del Gral. Perón; represiones absolutas con muertes, encarcelamientos masivos, desapariciones y torturas; divisionismos y fracturas neoperonistas; proscripciones y prohibiciones continuas; infiltración marxista; renovaciones inducidas desde el liberalismo más rancio para transformarnos en un partido; liberalismo liso y llano con indumentaria peronista desde el gobierno y, finalmente, el progresismo socialdemócrata fracturista, mega corrupto, y su estúpida y gorila idea de querer ignorar al Gral. Perón. Todo ello, entre muchas otras batallas de las que hemos salido victoriosos en tantas ocasiones gloriosas.

El Peronismo es, desde su grandeza, quien aportó al Pueblo Argentino una forma concreta de practicar el Cristianismo y la Doctrina Social de la Iglesia.

 

Sin embargo, esta larga lucha también ha dejado un incuestionable desgaste y sedimentos tan peligrosos como visibles. Incrustaciones o adherencias de lo que no fuimos al momento de nacer. Un retraso o involución en algunos peronistas, alentados desde afuera, para transformar al Peronismo en un espacio de la llamada “democracia”, como un partido “ordenado y juicioso”. Una especie de letargo sobre nuestros principios, una sensación de revolución dormida o congelada.

Esto se evidencia entre otras muchas cosas en que, por momentos, les cuesta a nuestros compatriotas reconocernos, aunque duela decirlo. ¿Qué es y donde está el peronismo?”, se han transformado en preguntas habituales de una sociedad que se interroga acerca de nosotros. En lo profundo, un legítimo reclamo. Es que una cosa es la doctrina justicialista y nuestros principios y otra muy distinta suelen ser las conductas políticas que se muestran.

¿Hacia donde vamos y con que principios? Esta debiera ser la primera reflexión para nuestra acción futura en la refundación.

 

 

Han pasado 41 años desde la última propuesta del Gral. Perón a toda la comunidad argentina, el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional. Un sospechoso silencio de casi todo el horizonte político sin distinción de tendencias comenzando por el del Partido Justicialista, se adueñó de su negación y de su no tratamiento. Y no es casual, porque el Gral. Perón al definir las formas democráticas dice claramente en el mismo que, “Cuando la concepción liberal actúa en el nivel del ciudadano y del estado, sin aceptar más entidad intermedia que los partidos políticos, ofrece garantías no del todo adecuadas.

Los grupos de intereses, que responden a la estructura del poder económico imperante, pueden crear sus propios partidos, infiltrar los partidos existentes o bien presionar sobre las decisiones gubernamentales por vía de la influencia directa, con todos los mecanismos conocidos.”

Y agrega, “Cuando la concepción de la Democracia Social establece que los grupos sociales deben integrar institucionalizadamente los cuadros intermedios de la comunidad organizada, está ofreciendo garantías verdaderas.”

 

El ocultamiento de esta propuesta fue y es, obviamente, la respuesta a tan formidable planteo. La mediocridad y los pequeños intereses no quieren ni oír hablar sobre semejante idea.

Muchos peronistas no atinan a pararse sobre la misma y no ofrecen a nuestro pueblo una mirada por encima de la pobreza, de la pequeñez y de la mezquindad política conocidas. También el Peronismo es responsable de los 41 años transcurridos.

 

 

Habíamos creído muerto y acabado al sistema demoliberal burgués representativo de los partidos políticos, desde la caída de Yrigoyen en 1930 y pensamos, con el Gral. Perón, que son “artículo de museo”. Lo son. Sin embargo hoy, después de 85 años, la cantidad de partidos y partiditos políticos es cada vez mayor y la subsiguiente división de los argentinos es su consecuencia.

Gran parte de la responsabilidad es nuestra, porque la trampa liberal alcanzó también al Peronismo y le hizo creer y actuar como si el sistema fraudulento que se nos presenta, fuese la verdadera democracia.

 

Sin embargo, algo nuevo y muy profundo se está incubando desde hace  muchísimo tiempo y nosotros debemos ser protagonistas de los hechos por venir.

 

La falta de un proyecto común como el que debiera proveernos un debate sobre el Proyecto Nacional, retrasa nuestra consolidación como Nación y favorece la disgregación.

La misma carencia nos impide establecer una verdadera política de estado, tal como la tienen los países que verdaderamente son naciones. Cada vez que asume un nuevo gobierno, presume de tener una política de estado. Falso, lo que tiene es su propia política, en tanto y en cuanto la comunidad argentina no se ha dado a la tarea de formular orgánicamente y colectivamente un proyecto y una política común, donde se privilegie lo que nos une por encima de nuestras diferencias. Eso es un proyecto nacional y de ahí surge la política de estado.

 

El Modelo Argentino para el Proyecto Nacional es una herramienta para la Unidad Nacional y un camino de transición hacia el verdadero destino del proyecto estratégico del Gral. Perón, cual es el de la Comunidad Organizada, para todos y no solo para los peronistas, pero su negación es precisamente un obstáculo hacia ese objetivo estratégico.

 

Creemos que, si estamos en lo cierto en cuanto a la necesidad de refundar nuestro movimiento, ese puede ser un buen punto de partida, ni único ni excluyente de otros, por supuesto.

No se trata ni de reconstruir la orgánica del Movimiento Peronista tal como la hemos conocido, ni mucho menos creer que reorganizando del Partido Justicialista, más allá de una exigencia electoral, como uno más del concierto de la partidocracia retrógrada tal como lo exige el régimen, estaríamos en lo que nuestro destino histórico nos exige. Por el contrario, sería una nueva y gravísima derrota.

Hablamos de refundar el Peronismo en el seno del Movimiento Nacional del cual somos la expresión más contemporánea, de cara a toda nuestra comunidad, convocándola a la más profunda y revolucionaria transformación de un sistema político mezquino, egoísta, vetusto y contrario a los intereses del pueblo como el vigente, esto es, a la verdadera participación colectiva en la toma de decisiones y a la participación orgánica en la ejecución de las acciones de todo nuestro pueblo.

La propuesta debe ser enunciada sin vueltas, ni medias tintas: el Peronismo está con la democracia social, orgánica y directa y para ello convocamos a todos nuestros compatriotas.

Esta debe ser la base de la Refundación del Peronismo.

 

 

Roberto Maffeis

Lomas de Zamora, 19 de noviembre de 2015

 

www.historiadelperonismo.com

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