Evita viaja a Europa

1947 

EVITA VIAJA A
EUROPA

 

*LAS CLAVES DE LA GIRA POR ESPAÑA,

EL VATICANO, PORTUGAL, FRANCIA Y

SUIZA.

 

*SUS ACOMPAÑANTES.

 

*EL PADRE HERNÁN BENITEZ, SU CONFESOR.  

PROTAGONISTA DE ENORME IMPORTANCIA.

LOS DISCURSOS DE EVITA.

AMONESTADO POR PIO XII.


El cuadro de situación

Como hemos visto hasta acá en diferentes artículos y lugares de nuestro sitio, la posición de Perón frente al mundo era en extremo audaz, valiente y decidida. No iba a someter a nuestro país al reparto del mundo que habían decidido las potencias vencedoras de la 2ª Guerra Mundial.

La proclama era clarísima, soberanía e independencia nacional para la toma de decisiones en el marco internacional; formulación de la Tercera Posición y reconocimiento del llamado Tercer Mundo, es decir el de aquellas naciones que nos estuviesen con uno u otro de los imperios dominantes, aún a pesar de posiciones formales de algunos integrantes que así lo indicaran.

En esos términos la cuestión derivó, como no podía ser de otro modo, en el intento de aislamiento hacia la Argentina y de su gobierno. Este, y en línea con lo que describimos antes, sostenía sus posiciones enfrentando la situación con decisión abriendo relaciones con todo el mundo y buscando aliados, mucho más allá de las posiciones ideológicas. Ejemplo notorio de este aserto es el establecimiento de relaciones diplomáticas y comerciales con la U.R.S.S.

En razón de la independencia de criterio político Perón decidió en 1947 enviar a Evita a Europa, fijar su presencia política en ese continente y ayudar particularmente a España con la provisión de cereales.

Desde luego el punto más crítico de la gira de Evita habría de ser España en razón de las características del régimen de Franco y su posición política. Pero del mismo modo en que se habían establecido relaciones con la U.R.S.S. el realismo político de Perón podía dar el mismo paso con la antípoda ideológica precisamente de este último país.

 

España y la ONU

El 12 de diciembre de 1946 y mediante la Resolución Nº 39, la Asamblea General de las Naciones Unidas excluye de ese organismo al gobierno español, recomendando a los países asociados el retiro de toda representación diplomática del territorio de España.

La Resolución fue aprobada por 35 votos a favor: Austria, Bélgica, Bielorrusia, Bolivia, Brasil, Checoslovaquia, Chile, China, Dinamarca, Estados Unidos, Etiopía, Filipinas, Francia, Guatemala, Haití, India, Irán, Islandia, Liberia, Luxemburgo, México, Nicaragua, Noruega, Nueva Zelanda, Panamá, Paraguay, Polonia, Reino Unido, Suecia, Ucrania, Unión Soviética, Uruguay, Venezuela y Yugoslavia.

Rechazada por 6 votos: Argentina, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Perú y República Dominicana.

Se abstuvieron 13 países: Afganistán, Arabia Saudita, Canadá, Colombia, Cuba, Egipto, Grecia, Honduras, Líbano, Países Bajos, Siria, Sudáfrica y Turquía.

El núcleo de la sanción consistía en impugnar el carácter no “democrático” del gobierno de Franco en términos de que no había sido electo. Efectivamente no lo era, igual que varios de los votaron a favor de la sanción.

Además se vinculaba ideológicamente al falangismo español con el nazismo y el fascismo, aunque la respuesta de Perón a Estados Unidos y a la sanción hecha mucha luz sobre el problema español.

Cuando se conoce la decisión política y humanitaria de Argentina, Estados Unidos en una declaración oficial sostiene que esa ayuda “es apoyar al régimen del general Franco y que constituye una provocación a todos los pueblos amantes de la paz.”

     Perón responde que, Ayudar a los pueblos en su desgracia es un acto de amor y no de provocación. Seguiremos tendiendo nuestra mano solidaria a España como a todo pueblo que la necesite independientemente de las circunstanciales decisiones de las potencias que se erigen en paladines de la democracia, las mismas que solo vieron hasta ayer en España desgarrada por una guerra fraticida, un campo propicio para experimentar sus fuerzas de destrucción.”

 

La ayuda

La situación económica de España era en extremo crítica en razón de la devastación que había dejado la Guerra Civil de 1936 a 1939 y los paupérrimos resultados de sus cosechas de granos. Se llegaba a racionar la provisión de pan y harinas con los consiguientes sufrimientos del pueblo.

La decisión y la presencia argentina en España irían a aportar al pueblo español la provisión de un total de 700.000 Ton. de trigo y 250.000 de maíz en forma inmediata para los años 1947 y 1948 más el suministro de carnes congeladas.

Argentina, por su parte además de esta ayuda humanitaria, ingresaba políticamente en Europa tomando su propia decisión y contaba en el pacto con España con la concesión de zonas francas en todos los puertos españoles con lo cual se aseguraba una vía de de ingreso y de salida para los productos comerciales que así lo requirieran.

 

La partida de Evita

El 6 de junio de 1947 Evita parte del aeropuerto Presidente Rivadavia de Morón, Pcia de Buenos Aires, con un avión DC-4 de Iberia acondicionado y enviado especialmente por el gobierno español. Eran las 16,20 hs.

Luego de hacer dos escalas en el aeropuerto de Villacisneros en el Sáhara Español y en Las Palmas de Gran Canaria, llega finalmente el día 8 de junio a las 20,30 hs al aeropuerto de Barajas, donde la espera una multitud, el general Franco, su esposa e hija y la totalidad del gobierno español.

 

Evita es saludada al llegar a Barajas por el general Franco,
su esposa e hija

Atravesando una interminable cantidad de gente que la saluda al pasar, se traslada hacia el palacio de El Pardo, la que será su residencia durante su estadía.

Ese mismo día dará un primer mensaje a los españoles y a los europeos, el que transcribimos a continuación.

 

1º Mensaje con palabras de paz y amor dirigido al Pueblo Español y a todos los Pueblos del Viejo Continente, desde el
Palacio de El Pardo – Madrid

Transmitido por Radio Nacional de España
8 de Junio de 1947

Evita habla por radio desde El Pardo

 

Amigos de España:

Abrumada de agradecimiento por vuestra gentileza, aquí estoy, pueblo de Madrid, corazón de España. No voy a cansaros. Mi mensaje es tan simple como profundo.

Mensajera de los afectos de mi pueblo, mensajera de reconocimiento, seré también mensajera de la paz que deseamos reine de una vez por todas, sobre todos los pueblos de la tierra.

Digo y repito que mi mensaje es simple, porque lo vierte una mujer, y porque representa, en mi voz argentina la suprema apelación al Altísimo para que derrame sobre todo el Viejo Continente un poco de paz y un poco de tranquilidad. La necesaria para crear. La necesaria para vivir. La necesaria para trabajar y producir para el hombre. La necesaria, en fin, para amar cada día más a nuestros semejantes y buscar su bienestar en un mundo mejor, más amplio, más lúcido, más cristiano, más unido y más pródigo.

No será este un mensaje más, por cierto, compañeros. Porque este es el mensaje de los trabajadores argentinos, de esas fuerzas proletarias que en esa tierra surgen y se organizan, no con la idea de la lucha fratricida que han practicado algunos pueblos sino con la idea de la paz y el trabajo constructivo y con la divina consigna de todos los tiempos: la de amarse los unos a los otros para erigir un mundo más feliz, más seguro, más tierno.

Invisto en este instante el pensamiento y la cálida emoción de mi esposo, el Presidente de los Argentinos y ello me hace traducirle esta mi profunda aspiración de paz y de trabajo, junto a mi palabra de consuelo para sus males y la suprema invitación a la generosidad y al bien, para que labren y moldeen sus patrias -como la nuestra- en una empresa de profundo y decisivo significado humano.

He dicho lo que sentimos en la nueva Argentina, en la que no hay diferencias y en donde las que pudieran existir irán desapareciendo día a día, conformando así una nueva sociedad. Deseo que, conjuntamente con mis votos de amor, llegue al Viejo Mundo -y sobre todo a esta España pródiga y solidaria- la palabra de mi reconocimiento porque de su trance provenimos todos los argentinos.

Digámosle a ese mundo, que fue el de los conquistadores y las colonizaciones, y al que la Humanidad todo le debe, que se acuerde de una vez por todas de volver por la defensa de los valores morales por los que se sacrificaron generaciones y generaciones; -que sepa ese Viejo Mundo- que sepáis vosotros españoles- que nosotros, los dignos descendientes de la hispánica tierra, estamos empeñados en devolverle un día, centuplicado, todo el bien que nos hicisteis, enarbolando la nueva bandera de una humanidad triunfante, con el trabajo y la paz.

Madrileños, os envuelvo en el estrecho abrazo que mi pueblo trabajador me dio para vosotros. Os participo su ternura desbordante por España y os confundo en mi corazón de mujer, sensible a la calidad de vuestro agasajo, al calor de vuestra hospitalidad y al maravilloso e inenarrable de vuestro fervor por mi país. ¡Hasta pronto!.”

 

CONTINUAREMOS CON ESTE TRABAJO EN

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