{"id":13769,"date":"2015-08-01T22:48:00","date_gmt":"2015-08-02T01:48:00","guid":{"rendered":"http:\/\/historiadelperonismo.com\/?p=13769"},"modified":"2023-05-09T23:16:32","modified_gmt":"2023-05-10T02:16:32","slug":"catulo-castillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/?p=13769","title":{"rendered":"C\u00c1TULO CASTILLO"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-left: 30px; margin-right: 30px; font-family: Verdana; font-size: 14px; color: #000000; text-align: justify; font-weight: bold;\">\n<h1 style=\"text-align: center; font-size: 44px; color: #800000;\">C\u00c1TULO CASTILLO<\/h1>\n<h3 style=\"text-align: center; font-size: 26px; color: #800000; margin-top: 60px; line-height: 27px;\">\u00abEste hombre tiene un<br \/>\n<span style=\"color: #800000;\">talento descomunal\u00bb.<\/span><\/h3>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13774\" style=\"margin-top: 40px;\" src=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo1.jpg\" alt=\"\" width=\"352\" height=\"419\" srcset=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo1.jpg 352w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo1-252x300.jpg 252w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo1-123x146.jpg 123w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo1-42x50.jpg 42w\" sizes=\"(max-width: 352px) 100vw, 352px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center; margin_bottom: 40px; font-weight: bold;\">\u201cLa cultura no es patrimonio de la gente que sabe leer\u201d<br \/>\nC\u00e1tulo Castillo<\/p>\n<table style=\"margin-top: 50px;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"padding-top: 25px; text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>Incluimos este texto sobre C\u00e1tulo Castillo en Vida y Militancia, porque toda su po\u00e9tica est\u00e1 ligada y refleja a la \u00e9tica peronista que, a\u00fan antes de su aparici\u00f3n en la vida pol\u00edtica argentina, \u00e9l ya transmit\u00eda.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>Con simpleza de lenguaje, \u201cpoeta sin ret\u00f3rica, amigo sin eufemismos\u201d, algo que le dir\u00e1 a Celedonio Flores y que igual vale para si mismo. Lunfardo presente y rima genial, fue capaz de retratar el hondo drama de la vida. Solo para elegidos tocados por el \u00f3leo sagrado de Samuel, como dir\u00eda el General Per\u00f3n. Y para mayor grandeza, su inspiraci\u00f3n musical, inigualable.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>Esta virtud de C\u00e1tulo Castillo es extensiva a gran parte de la prosa y m\u00fasica tanguera, las que deben ser consideradas a la par de las mejores entre esos g\u00e9neros mundiales. Tal es la calidad de los versos y de las pinturas humanas y sociales que derraman sensibilidad y \u201cun talento descomunal\u201d, tal como se ha dicho de C\u00e1tulo con toda justicia.<\/strong><\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13779\" src=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo2.jpg\" alt=\"\" width=\"273\" height=\"398\" srcset=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo2.jpg 273w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo2-206x300.jpg 206w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo2-100x146.jpg 100w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo2-34x50.jpg 34w\" sizes=\"(max-width: 273px) 100vw, 273px\" \/><\/p>\n<hr>\n<h2 style=\"text-align: center; font-size: 32px; color: #800000; margin-top: 60px; line-height: 27px;\">BIOGRAFIA, RETRATOS Y TESTIMONIOS<\/h2>\n<hr>\n<p><span style=\"color: #800000; font-size: 18px;\"><u>Ovidio C\u00e1tulo Gonz\u00e1lez Castillo<\/u><\/span><\/p>\n<p>Ovidio C\u00e1tulo Castillo naci\u00f3 el 6 de Agosto de 1906 en Buenos Aires, hijo de Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Castillo. Fue autor, entre otros, de los famosos tangos \u00abOrganito de la tarde\u00bb, \u00abEl aguacero\u00bb, \u00abTinta Roja\u00bb, \u00abCaser\u00f3n de tejas\u00bb y \u00abMar\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Siendo un ni\u00f1o se radica por la situaci\u00f3n pol\u00edtica en la ciudad de Valpara\u00edso en Chile hasta que Hip\u00f3lito Yrigoyen sube como presidente y deciden regresar.<\/p>\n<p>A los ocho a\u00f1os ya distribu\u00eda su tiempo entre los estudios y su ya pasi\u00f3n por la m\u00fasica aprendiendo solfeo, teor\u00eda y viol\u00edn.<\/p>\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde comenz\u00f3 a estudiar piano y composici\u00f3n; a todo esto (por si fuera poco) se dedic\u00f3 a la pr\u00e1ctica del boxeo, que si bien nunca fue su fuerte (ya que su coraz\u00f3n se tiraba mas hacia la faceta art\u00edstica) lo llev\u00f3 a ser preseleccionado para los juegos Ol\u00edmpicos de 1924 a realizarse en la ciudad de \u00c1msterdam.<\/p>\n<p>Su primer tango fue premiado en el concurso de \u00abDisco Doble Nacional\u00bb organizado por Max Glucksman, \u00e9ste se titulaba \u00abOrganito de la tarde\u00bb al que posteriormente su padre le escribi\u00f3 la letra.<\/p>\n<p>Lo que mas se destacaba de Castillo era su gran cultura e intelecto que dejaba a mas de uno con la boca abierta ya que en \u00e9se entonces se cre\u00eda que el tango era de gente de escasos recursos en todos sentidos.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1927 viaja a Espa\u00f1a junto con una orquesta integrada por: Ricardo Malerba y Miguel Cal\u00f3 en bandoneones, Alfredo Malerba en piano, Carlos Malerba y Estanislao Savarese en violines, Roberto Maida en voz y \u00e9l como pianista y director. Entre su repertorio estaban: \u00abCaminito del taller\u00bb, \u00abAcuarelita de arrabal\u00bb, \u00abSilbando\u00bb, \u00abEl Aguacero\u00bb e \u00abInvocaci\u00f3n al tango\u00bb; la gira debido al gran \u00e9xito que tuvieron se prolong\u00f3 por mas de dos a\u00f1os y su regreso fue con todos los honores.<\/p>\n<p>De vuelta en Buenos Aires fue nombrado en el Conservatorio Municipal de M\u00fasica en 1930 como profesor de solfeo y teor\u00eda.<\/p>\n<p>En 1931 viaja nuevamente a Europa con la compa\u00f1\u00eda del \u00abTeatro Sarmiento\u00bb.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1935 decide volcarse a su creaci\u00f3n po\u00e9tica optando por la colaboraci\u00f3n con m\u00fasicos que tuviesen orquesta para la composici\u00f3n de la m\u00fasica.<\/p>\n<p>De singular importancia, por la calidad de la obra, fue la colaboraci\u00f3n con An\u00edbal Troilo, de los que destacaremos: \u00abMar\u00eda\u00bb, \u00abLa \u00faltima curda\u00bb, \u00abLa cantina\u00bb, \u00abA Homero\u00bb, \u00abY a mi qu\u00e9\u00bb, \u00abUna canci\u00f3n\u00bb y \u00abDesencuentro\u00bb. Entre la incre\u00edble lista de tangos de su creaci\u00f3n, se pueden mencionar: \u00abDinero, Dinero\u00bb (en conjunto con Enrique Delfino), \u00abTe llaman viol\u00edn\u00bb (junto a Elvino Vardano), \u00abLa Madrugada\u00bb (en colaboraci\u00f3n con Angel Maffia), \u00abUn hombre silba\u00bb (con m\u00fasica de Sebasti\u00e1n Piana), \u00abPara qu\u00e9 te quiero tanto\u00bb (en compa\u00f1\u00eda de Juan Lorenza), \u00abPapel Picado\u00bb y \u00abTango sin letra\u00bb entre otros. Tambi\u00e9n se desempe\u00f1\u00f3 como periodista trabajando en diarios como \u00abEl L\u00edder\u00bb, \u00abEl Nacional\u00bb y \u00ab\u00daltima Hora\u00bb. Adem\u00e1s fue presidente de SADAIC y de la Comisi\u00f3n Nacional de Cultura, hasta que nuevamente por aspectos pol\u00edticos en 1955 fue despojado de sus cargos hasta el a\u00f1o 1958 cuando Arturo Frondizi asume el gobierno.<\/p>\n<p>Continu\u00f3 trabajando en SADAIC y a los 69 a\u00f1os, el 19 de Octubre de 1975 fallece en su casa de un s\u00edncope card\u00edaco.<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\">Fuente: www.elportaldeltango.com.ar<\/span><\/p>\n<hr>\n<p><span style=\"color: #800000; font-size: 18px;\"><u>Autobiograf\u00eda<\/u><\/span><\/p>\n<p>Cuando mi padre ten\u00eda 20 a\u00f1os rob\u00f3 a mi madre y se cas\u00f3 con ella. La sac\u00f3 de los alrededores de La Plata donde mi abuelo trabajaba en un stud como cuidador. Fue a comienzo del a\u00f1o 1905.<\/p>\n<p>\u00abSe fueron a vivir a Buenos Aires a una casita de la calle Castro 947. Yo nac\u00ed el 6 de agosto de 1906, a las cinco de la tarde. Ca\u00eda una lluvia tremenda y hac\u00eda un fr\u00edo de la madona. Mi padre trabajaba en los Tribunales, y un amigo suyo, Edmundo Montagne, tambi\u00e9n poeta, le avis\u00f3: \u00abPepe, ha nacido tu hijo C\u00e1tulo\u00bb. Ese amigo ya ten\u00eda previsto el nombre. Mi padre corri\u00f3 a la casa, me quit\u00f3 de al lado de mi madre, me sac\u00f3 los pa\u00f1ales, sali\u00f3 al patio, me puso debajo de la lluvia y exclam\u00f3: \u00ab\u00a1Hijo m\u00edo, que las aguas del cielo te bendigan!\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abA causa de tanto lirismo y ritual anarquista, me pesqu\u00e9 una pulmon\u00eda que me tuvo durante tres o cuatro meses entre la vida y la muerte. Dos d\u00edas despu\u00e9s junto a sus amigos fue al Registro Civil para anotarme. \u00ab\u00bfEl ni\u00f1o c\u00f3mo se va a llamar?\u00bb \u2014pregunt\u00f3 el empleado\u2014. \u00abDescanso Dominical Gonz\u00e1lez Castillo\u00bb \u2014dijo mi padre\u2014. El empleado se neg\u00f3, mi padre se enfureci\u00f3 y por poco se van a las manos. Priv\u00f3 la actitud de quienes lo acompa\u00f1aban y qued\u00f3 Ovidio C\u00e1tulo Castillo. Aquel intento se deb\u00eda porque recientemente hab\u00edan promulgado la ley de no trabajar los domingos, una vieja aspiraci\u00f3n libertaria\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEn 1910, sus ideas lo llevaron a exilarse en Chile. All\u00ed march\u00f3 toda su familia, recalamos en Valpara\u00edso, buenos a\u00f1os los pas\u00e9 mirando el Pac\u00edfico. Cuando en Buenos Aires, en el teatro Nacional, le estrenaron su sainete La serenata, hab\u00eda pasado el peligro y regresamos. Pasamos a vivir en San Juan 3957, era 1918\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abCon las obras que escrib\u00eda y se estrenaban, mejor\u00f3 nuestro nivel de vida. Nos mudamos varias veces, hasta que hubo casa propia, estaba en Boedo 1060, esa calle, luego barrio, era una extra\u00f1a rep\u00fablica con la que mi padre tuvo mucho que ver. All\u00ed, un viejo m\u00fasico italiano, Juan Cianciarulo, me dio las primeras lecciones de viol\u00edn y luego de piano, en el Conservatorio Bonaerense\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abMuy pronto comenc\u00e9 a componer y tambi\u00e9n a escribir llevado por mi admiraci\u00f3n por Rub\u00e9n Dar\u00edo. Mi padre me ense\u00f1\u00f3 mucho, gracias a \u00e9l tuve una formaci\u00f3n culta. Cosa extra\u00f1a: mi padre que adoraba a sus cl\u00e1sicos, era un gran autor de sainetes lunfardos. Todo lo que sab\u00eda lo convert\u00eda en expresi\u00f3n porte\u00f1a\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEn uno de sus viajes a Buenos Aires, un d\u00eda llego a casa y me lo encuentro a Rub\u00e9n Dar\u00edo, mi padre lo invit\u00f3 a comer. Lo vi como una especie de gigante, con su larga melena algo rizada y siempre despeinada. Ten\u00eda facciones de chinote y fumaba interminables puros cuya ceniza le ca\u00eda en las solapas. Era corresponsal del diario La Naci\u00f3n, en Europa. Mi padre compr\u00f3 champagne ese d\u00eda y \u00e9l lo bat\u00eda con un cigarro que luego encendi\u00f3, entonces tomaba un trago y daba una chupada al cigarro. Ten\u00eda voz grave y al hablar inclu\u00eda palabras francesas\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abD\u00edas despu\u00e9s de la visita escrib\u00ed: \u00abDuerme y sue\u00f1a la princesa\/ sobre su lecho de rosas.\/ La cabeza de su alteza\/ tranquilamente reposa\u00bb. Mi padre lo ley\u00f3 y dijo: \u00ab\u00bfLo escribiste vos? Se parece a Dar\u00edo\u00bb. Junto con Carriego fueron las influencias de mi ni\u00f1ez. A Carriego lo vi una sola vez, tra\u00eda un libro. Me di cuenta que usaba cuello y pu\u00f1os Mey, los m\u00e1s baratos, de cart\u00f3n, con una pechera, se disimulaba la falta de camisa. Artistas y poetas eran muy pobres\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abMi casa fue tambi\u00e9n reducto de payadores, desfilaron todos, y recuerdo a Jos\u00e9 Betinotti, delgado, medio rubi\u00f3n, con una calvicie incipiente, me daba la sensaci\u00f3n, quiz\u00e1s por mi edad, que era pretencioso, se conduc\u00eda ostensiblemente. A mi casa ven\u00eda con sus escritos para que mi padre les diera el visto bueno o sugiriera alguna correcci\u00f3n. Otro fue Luis Acosta Garc\u00eda que me propuso acompa\u00f1arlo con piano o viol\u00edn, que ya dominaba bastante, en sus giras por las glorietas y teatros. Ocurri\u00f3 s\u00f3lo algunas veces, yo en el piano, Jer\u00f3nimo Sureda en bandone\u00f3n y un muchacho Furloni\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEn Boedo mi padre fund\u00f3 la universidad popular, en ella ense\u00f1aba ingl\u00e9s, que sab\u00eda muy poco, pero igual lo hac\u00eda. Tambi\u00e9n fue fundador y animador por a\u00f1os de la pe\u00f1a Pacha Camac, que comenz\u00f3 funcionando en los altos de una confiter\u00eda \u2014Biarritz\u2014. De all\u00ed salieron actores importantes, gente de teatro, escultores como Riganelli, ven\u00eda gente del diario Cr\u00edtica donde hab\u00eda trabajado. \u00c9l estuvo en el comienzo del grupo de Boedo, contrapuesto al de Florida, bastante parecidos en su composici\u00f3n pero con otras ideas menos radicalizadas. El grupo naci\u00f3 en la librer\u00eda Munner, en Boedo 833. Munner era un alem\u00e1n muy inquieto que reun\u00eda a los muchachos en la trastienda de su negocio. As\u00ed, la calle que a\u00fan no era barrio comenz\u00f3 a tener una vida cultural propia que se irradiaba a los barrios vecinos. Su apogeo fue en las d\u00e9cadas del veinte y el treinta\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEn 1928 yo ya ten\u00eda mi nombre como m\u00fasico, mis conjuntitos y hab\u00eda compuesto la m\u00fasica de un tango con letra de mi padre, que \u00e9l hab\u00eda titulado \u201cOrganito de la tarde\u201d. \u00abTe vas a inscribir en un concurso que hay en la Casa Max Gl\u00fccksmman\u00bb, me dijo. All\u00ed participaban los grandes de la \u00e9poca. El tema de mi tango era muy carriegano. As\u00ed me lanc\u00e9 a la vida profesional con la protesta de aquellos ya consagrados. La voz cantante fue la de Juan de Dios Filiberto que se present\u00f3 ante mi padre bastante exaltado: \u201c\u00a1Usted lo est\u00e1 echando a perder al mocoso ese, porque va a entrar a la competencia final conmigo. Y si me gana, sepa se\u00f1or Castillo, que yo me he criado matando vigilantes\u201d. Mi padre se par\u00f3 y agrand\u00e1ndose le dijo: \u201cSepa que yo me cri\u00e9 matando sargentos. Les daba dos pu\u00f1aladas de ventaja y los cagaba a patadas\u201d. As\u00ed conoc\u00ed a Filiberto y as\u00ed fue como en el concurso me prend\u00ed con un tercer premio\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abAl a\u00f1o siguiente mi padre era director de compa\u00f1\u00eda en el Teatro San Mart\u00edn, en el elenco estaba Azucena Maizani que cant\u00f3 nuestro tango y tuvo gran \u00e9xito y difusi\u00f3n. Pero yo no estaba, ya que en el 28 hab\u00eda viajado a Europa y en Francia me encontr\u00e9 con Gardel a quien conoc\u00eda de habernos cruzado en esa casa Gl\u00fccksmman. \u00c9l admiraba mucho a Tita Ruffo y otros cantantes italianos. Se meti\u00f3 en la claque del Teatro Coliseo s\u00f3lo para escuchar a los grandes artistas, como impostaban las voces y otras cosas, luego ensayaba en su casa. Con el paso del tiempo me grab\u00f3 ocho t\u00edtulos: \u201cOrganito de la tarde\u201d, \u201cAcuarelita de arrabal\u201d, \u201cAquella cantina de la ribera\u201d, \u201cCaminito del taller\u201d, \u201cCoraz\u00f3n de papel\u201d, \u201cJuguete de placer\u201d, \u201cLa violeta\u201d y \u201cSilbando\u201d\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abA mi vuelta de Europa, en la d\u00e9cada del treinta, ingres\u00e9 como profesor del Conservatorio Municipal de M\u00fasica, pese al desprecio de los otros profesores y del propio director Enrique Fantoni. \u00ab\u00a1C\u00f3mo un tanguero va a dictar clases de solfeo!\u00bb. En 1933 intervienen la escuela, ponen en el cargo a Luis V. Ochoa, quien me da los cargos de profesor en pedagog\u00eda, historia de la m\u00fasica y ac\u00fastica musical. M\u00e1s adelante me present\u00e9 a concurso y me nombraron secretario, luego vicedirector y despu\u00e9s, en la d\u00e9cada del 50 director. Con ese cargo me jubil\u00e9. El lapso que va de los 30 a los 40, estudi\u00e9 mucho, desde los cantos gregorianos a los rom\u00e1nticos alemanes\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abAhora quiero hablar de una amistad que naci\u00f3 casi en la adolescencia y se prolong\u00f3 hasta su muerte. Fue la que tuve con Homero Manzi. Lo conoc\u00ed cuando a\u00fan andaba en pantalones cortos. Yo viv\u00eda en Loria 1449 y \u00e9l a la vuelta, en Garay 3259. Pasaba silbando por la puerta de casa. Yo ten\u00eda 17 a\u00f1os y \u00e9l uno menos. Cuando supo que yo era el autor de \u201cOrganito de la tarde\u201d, se acerc\u00f3 y me dijo: \u00abMir\u00e1 C\u00e1tulo, yo tengo una letrita \u00bfsab\u00e9s?, se llama \u201cEl ciego del viol\u00edn\u201d, \u00bfNo te gustar\u00eda ponerle m\u00fasica?\u00bb. Le dije que s\u00ed, que me trajera la letra. Era muy buena, dedicamos el tango al viejo Carriego y, finalmente, se titul\u00f3 \u201cViejo ciego\u201d. Con este tema Manzi se iniciaba como autor\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abM\u00e1s tarde le present\u00e9 un pelado que ven\u00eda a mi casa: \u00abEste es un muchacho que compone muy bien \u2014le dije\u2014, juntos pueden hacer grandes cosas\u00bb. El muchacho era Sebasti\u00e1n Piana. Era hijo de un peluquero que tocaba muy bien la guitarra. La peluquer\u00eda quedaba en Castro Barros a media cuadra de Rivadavia, donde hoy est\u00e1 la Federaci\u00f3n de Box. Cuando se iba el \u00faltimo cliente, se bajaba la persiana y meta m\u00fasica en la trastienda\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abIban payadores como Higinio Caz\u00f3n o Ram\u00f3n Vieytes, muy c\u00e9lebre en su \u00e9poca. Mi padre lo admiraba, una vez me dijo: \u00ab\u00a1Vos no sab\u00e9s quien es este se\u00f1or atorrante!\u00bb. Cierta tardecita se apareci\u00f3 por casa todo sucio, con los pantalones rotos. \u00ab\u00bfEst\u00e1 Pepe?\u00bb, me pregunt\u00f3. \u00ab\u00bfQu\u00e9 Pepe?\u00bb \u2014le dije. \u00abY&#8230; Pepe Castillo\u00bb. Entr\u00e9 y le dije a mi padre: \u00abMir\u00e1 pap\u00e1, ah\u00ed est\u00e1 un atorrante que te busca, te quiere ver, pero me parece que es un reo. Se llama Ram\u00f3n Vieytes\u00bb. Mi padre dio un salto, abri\u00f3 la puerta y le grit\u00f3: \u00ab\u00a1Entr\u00e1 hermano! \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s as\u00ed?\u00bb. Tom\u00f3 algo, le regal\u00f3 un traje y le dio diez pesos. Cuando se fue me dijo: \u00abEste hombre tiene un talento descomunal\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abPiana le dio una nota a pap\u00e1, donde su padre le preguntaba si pod\u00eda salvarlo del servicio militar. Y como ten\u00eda contactos, lo salv\u00f3. Entonces era alumno del profesor Ernesto Drangosch, cuando se sent\u00f3 al piano demostr\u00f3 el m\u00fasico que era. En eso dijo: \u00abSe\u00f1or Castillo, hay un concurso que organiza la f\u00e1brica de los cigarrillos Tango. Yo tengo una m\u00fasica compuesta \u00bfNo querr\u00eda usted ponerle letra\u00bb. \u00ab\u00a1Sobre el pucho!\u00bb, contest\u00f3 mi padre. Y esa frase fue el t\u00edtulo definitivo y el comienzo de la carrera de Sebasti\u00e1n. Con Manzi sal\u00edamos los tres. Homero dec\u00eda, \u00abno se olviden que estamos viviendo la \u00e9poca de oro del tango\u00bb. Como si hubiera presentido que alg\u00fan d\u00eda no ser\u00eda igual\u00bb.<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\">Fuente: www.todotango.com<\/span><\/p>\n<hr>\n<p><span style=\"color: #800000; font-size: 18px;\"><u>Pr\u00f3logo de C\u00e1tulo Gonz\u00e1lez Castillo al libro \u201cChapaleando Barro\u201d de Celedonio Flores<\/u><\/span><\/p>\n<p>En la intersecci\u00f3n de dos \u00e9pocas, cuando la ciudad asist\u00eda a su promoci\u00f3n intelectual de la primera d\u00e9cada del siglo, comenzaron a delinearse las corrientes est\u00e9ticas distintas, que hab\u00edan de concurrir a la formaci\u00f3n de una po\u00e9tica argentina de caracteres bien personales.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos estar en el a\u00f1o 1910.<\/p>\n<p>Ya el sarampi\u00f3n Dariano, hab\u00eda prendido en los cen\u00e1culos c\u00e9lebres de entonces. Baudelaire y Verlaine (pobre Pap\u00e1 Leli\u00e1n), encend\u00edan la lumbre de una sensibilidad ciudadana, a veces canallesca, que otorgaba calor alfabeto y digno a una musa callejera, de pintoresca y brava personalidad. Ya, Evaristo Carriego hab\u00eda transitado con gallard\u00eda y oficio, por el g\u00e9nero de las d\u00e9cimas lunfardas, que \u00abFray Mocho\u00bb o \u00abCaras y Caretas\u00bb recogieron con todo cari\u00f1o y sentido de la verdad popular.<\/p>\n<p>El p\u00e1lido muchacho de Palermo, pagaba su \u00abpecata minuta\u00bb parnasiana, para hallar en las \u00abMisas Herejes\u00bb el alma de la calle y la historia rom\u00e1ntica y dom\u00e9stica de la costurerita que dio aquel \u00abmal paso\u00bb.<\/p>\n<p>Pero entretanto, los vates perif\u00e9ricos de los boliches esquineros y esta\u00f1osos, defend\u00edan a gritos, sobre el lomo de sus guitarras, a una musa ecl\u00e9ctica y grandilocuente.<\/p>\n<p>Payadores romancescos, de negros corbatines y sombreros aludos, discut\u00edan en verso los problemas de Marx y de Kant, en esa filosof\u00edcula gritona, pero ingenua y mansa, como los contrapuntos camperos sobre temas abstractos, que les otorgaba el acento gauchesco m\u00e1s encantador y m\u00e1s nuestro.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez ya era una realidad argentina, con toda la incidencia en la \u00e9pica americana. Su milagroso personaje de Mart\u00edn Fierro, habr\u00eda de configurar por propia gravitaci\u00f3n y m\u00e9dula, lo hom\u00e9rico y lo quijotesco del hombre de la Pampa empezada a alambrar.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n el fen\u00f3meno ciudadano del tango, extendiendo sus voces desde la periferia, para buscar las liras diferentes que habr\u00edan de cantarlo por la boca de un predestinado, casi c\u00f3smico, que se llam\u00f3 Carlos Gardel.<\/p>\n<p>En este meridiano un tanto indefinido, de transici\u00f3n, surgieron los poetas de la ciudad de adentro, con el lenguaje recio de la \u00abciudad de afuera\u00bbY para hallar un nombre que asuma la representaci\u00f3n cabal de ese momento, que es trascendental, nada mejor que el de este verdadero pr\u00f3cer de la musa porte\u00f1a que se llam\u00f3 Celedonio Flores.<br \/>\nPareciera el suyo, un nombre de composici\u00f3n lunfarda. Tal es la eufon\u00eda porte\u00f1a que lo asiste.<\/p>\n<p>Arraiga en lo m\u00e1s viril de las costumbres criollas, al lado de otros que podr\u00edan ser estos: Presentaci\u00f3n, Eulogio, Eufemio, Anselmo.<\/p>\n<p>Y Flores, su apellido, es el de un trovador de la Espa\u00f1a de Alfonso \u00abEl Sabio\u00bb, en tiempo de cantigas y romances.<\/p>\n<p>Celedonio Flores, apareci\u00f3 de pronto, con esa cosa recia, pintoresca y cabal, que es su lenguaje po\u00e9tico.<\/p>\n<p>Viejo transitador de esquinas, el duende de la noche, le amoren\u00f3 la cara y le aclar\u00f3 los ojos.<\/p>\n<p>Junto a cualquier \u00abginiebra\u00bb era el hombre que quer\u00eda el esta\u00f1o y que amaba los tangos de aquellos organitos que animaron su infancia. Infancia trashumante y corredora, la quiero imaginar, como imagino as\u00ed, su mocedad, de \u00abrompe y raja\u00bb tal como corresponde al \u00abtipo\u00bb que sus versos delatar\u00edan m\u00e1s tarde con una precisi\u00f3n de aguafuerte y cincel.<\/p>\n<p>La poes\u00eda de Celedonio Flores, anda en el tr\u00e1fico vivo de todos los tangos que forman la antolog\u00eda verdaderamente porte\u00f1a.<\/p>\n<p>Tienen, como el nastuerzo, un sabor de extramuros, y el claro oscuro de todas las ochavas que vieron los faroles de anta\u00f1o: los del tango.<br \/>\nY su lenguaje es \u00absuyo\u00bb como es suya su \u00abrima\u00bb y son suyos sus dramas, no importa si hampones, pero que tiene \u2013en todo caso- la vibraci\u00f3n m\u00e1s neta, que es exigible al tango ya una est\u00e9tica particular\u00edsima, que no puede ser suplantada por el purismo, ni por la elaboraci\u00f3n acad\u00e9mica.<br \/>\nLa academia de Celedonio Flores, fue, en todo caso, la propia calle. Pero la calle de \u00e9l, con sus ligustros y sus cercos de pitas. La calle de la tarjeta postal, que ten\u00eda las huellas de las chatas y conservaba el grito de un \u00abcuartiador\u00bb lejano, en camiseta, de l\u00e1tigo en la zurda y pantal\u00f3n cambrona.<\/p>\n<p>Sus luces, son las luces verdosas de las timbas llenas de cigarrillos, en el monte con puerta, a salto y carta y detr\u00e1s de aquel punto que se jug\u00f3 la parada en la \u00faltima hora de su vida. Personajes y clima que son de Flores.<br \/>\nDe \u00abCele\u00bb inolvidable amigo, en todo lo que tuvo de amigo y de poeta.<br \/>\nPoeta sin ret\u00f3rica. Amigo sin eufemismos.<\/p>\n<p>Su lenguaje regresa casi siempre, inolvidable y simple, con un alejandrino, en una octava, detr\u00e1s de una asonancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00abDesde lejos se te manya pelandruna abacanada,<br \/>\nque naciste en la pobreza de un cuartucho de arrabal.<br \/>\nHay un algo que te vende:<br \/>\nyo no s\u00e9 si es la mirada, la manera de sentarte,<br \/>\nde mirar, de estar parada,<br \/>\no es tu cuerpo acostumbrado<br \/>\na las pilchas de percal\u00bb.<\/p>\n<p>No sabremos, jam\u00e1s, cu\u00e1l es el misterio que preside a los versos que perduran y viven en la emoci\u00f3n de la gente. No sabemos, hasta qu\u00e9 punto \u2013todav\u00eda- un poeta como Celedonio Flores, incidir\u00e1 sobre la definitiva po\u00e9tica popular porte\u00f1a.<\/p>\n<p>Lo cierto es que \u00e9l est\u00e1, con los m\u00e9ritos supremos que surgen como una esencia familiar, de la lectura de sus cosas.<\/p>\n<p>De todas sus cosas, sin excepci\u00f3n alguna, donde abrevan los tangos, y donde vive el duende de un pasado que vamos perdiendo poco a poco, con el mutis fatal de la vida, en este escenario de la vida y de la muerte.<\/p>\n<p>Celedonio Flores, no necesita pr\u00f3logo ninguno.<\/p>\n<p>Sus tangos que lo cantan, que lo recuerdan, que lo exaltan a cada instante, prologan ese libro caliente de su vida y de su aparici\u00f3n en la canci\u00f3n popular argentina.<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\">Fuente. del Libro Chapaleando barro, Celedonio Flores, El Maguntino, Buenos Aires, 1951<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\">C\u00e1tulo Castillo. Homenaje de la Agencia T\u00e9lam (2013)<\/span><br \/>\n<img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13792\" style=\"margin-top: 40px;\" src=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo3.jpg\" alt=\"\" width=\"233\" height=\"411\" srcset=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo3.jpg 233w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo3-170x300.jpg 170w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo3-83x146.jpg 83w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo3-28x50.jpg 28w\" sizes=\"(max-width: 233px) 100vw, 233px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center; margin-bottom: 40px;\">C\u00e1tulo con su padre en Espa\u00f1a<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13796\" style=\"margin-top: 40px;\" src=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo4.jpg\" alt=\"\" width=\"430\" height=\"255\" srcset=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo4.jpg 430w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo4-300x178.jpg 300w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo4-246x146.jpg 246w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo4-50x30.jpg 50w\" sizes=\"(max-width: 430px) 100vw, 430px\" \/><\/p>\n<hr>\n<p><span style=\"color: #800000; font-size: 18px;\">C\u00e1tulo Castillo<\/span><\/p>\n<p>Por Ricardo Horvath<\/p>\n<p>El que llega primero a SADAIC es Poroto Botana. Chiquito, cada vez m\u00e1s parecido a Pirandello y a Jacinto Benavente y al rey de Italia, pero much\u00edsimo m\u00e1s divertido. Apenas m\u00e1s alto que nuestro amigo Alvarez Pereira pero con una corbata m\u00e1s inveros\u00edmil y antigua. Se abraza a C\u00e1tulo, se le cuelga al cuello. Los dos dicen groser\u00edas, emocionados, contentos como chicos.<\/p>\n<p>\u2013Mi madre era anarquista \u2013dice Botana\u2013 Como el padre de C\u00e1tulo. Mi madre se cas\u00f3 con mi padre para pelearlo con alguna formalidad. Y yo me bautic\u00e9 de viejo.<\/p>\n<p>C\u00e1tulo cuelga el tel\u00e9fono y dice:<\/p>\n<p>\u2013El bautismo me lleg\u00f3 a los 28 a\u00f1os. Cuando nac\u00ed, mi padre fue al Registro Civil y le dijo al empleado: \u201cVengo a inscribir a mi hijo. Se llama Descanso Dominical Gonz\u00e1lez Castillo\u201d. El empleado dijo que no. Lo convencieron los amigos y trans\u00f3 en ponerme nombres convencionales. Era un anarquista genial. A diferencia de los padres de Poroto, nunca los m\u00edos aceptaron el matrimonio civil. Fuimos tres hermanos: Gema \u2013despu\u00e9s bailarina en el Col\u00f3n\u2013, Carlos Hugo y yo. Mi madre se llamaba Amanda Bello. Falleci\u00f3 en 1930. Era hija de un cuidador de caballos de carrera en La Plata: don Germ\u00e1n Bello, un hombre de acci\u00f3n (y de cuidado). Pr\u00e1cticamente mi padre la secuestr\u00f3. Mi abuelo paterno, Manuel Gonz\u00e1lez, gallego, anduvo por Corrientes en trabajos de cazador y vendedor de cueros en los tiempos de una cuesti\u00f3n de l\u00edmites con el Paraguay. Se cas\u00f3 con una Castillo, familia de criollos viejos. Conservo un daguerrotipo: un pariente lejano por la rama de los Castillo, en uniforme militar del ej\u00e9rcito de la provincia de Buenos Aires, en tiempos de Rosas&#8230;<br \/>\nMiro las manos de C\u00e1tulo. Son las manos de un hombre bueno. La cabeza, maciza, amasada en arcilla. El rostro incre\u00edblemente joven. Le digo que el parecido f\u00edsico con el padre es total, como lo muestran las fotograf\u00edas. Ahora es \u00e9l que estudia los nudillos de sus dedos haciendo girar el anillo en el anular izquierdo. Est\u00e1 pensando que sus manos tambi\u00e9n son como las manos de su padre. Por momentos, que los dos son una sola larga vida y un impulso creador \u00fanico, en dos alientos indivisibles.<\/p>\n<p>Ovidio C\u00e1tulo Gonz\u00e1lez Castillo naci\u00f3 en Buenos Aires el 6 de agosto de 1906. Su padre, Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Castillo, autor de sainetes como Entre bueyes no hay cornadas, El retrato del pibe, Los dientes del perro, y colaborador de C\u00e1tulo en tangos entra\u00f1ables, tambi\u00e9n es el autor de los textos de Sobre el pucho (con Piana), Griseta (con Delfino) y muchas otras p\u00e1ginas donde volc\u00f3 un naturalismo evocador y piadoso. Eran los tiempos del relato breve publicado en La Novela Semanal o La Novela de la Juventud en cuadernillos de a centavos, y las injusticias cotidianas se agitaban en los tangos de Samuel Linnig o en las cr\u00f3nicas de Josu\u00e9 Quesada o Soiza Reilly.<\/p>\n<p>C\u00e1tulo pas\u00f3 sus primeros a\u00f1os en Chile, donde inici\u00f3 su instrucci\u00f3n elemental. Regres\u00f3 con su familia a Buenos Aires en 1913. Al par que conclu\u00eda su bachillerato en el Colegio Nacional Bernardino Rivadavia, sus estudios de viol\u00edn y piano se complementaban con los de composici\u00f3n con el maestro Juan V. Cianciarullo.<br \/>\nEn 1924, a los diecisiete a\u00f1os, compone Organito de la tarde, que recibe el tercer premio en el Concurso organizado al a\u00f1o siguiente por Discos Dobles Nacional, fabricados por Max Gl\u00fccksmann por la Argentine Talking Machine Works con la colaboraci\u00f3n del t\u00e9cnico y despu\u00e9s director art\u00edstico Mauricio Godard. El tango fue estrenado por la orquesta del certamen, dirigida pro Roberto Firpo, en el cine-teatro Grand Splendid de la calle Santa Fe, regenteado tambi\u00e9n por Gl\u00fccksmann. En aquel concurso, el p\u00fablico votaba con el tal\u00f3n de entrada. Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Castillo memor\u00f3 as\u00ed los pormenores de aquel tercer puesto:<br \/>\nCre\u00ed comprender en seguida c\u00f3mo era el jueguito del concurso. Si cada entrada al cine equival\u00eda a un voto, y viceversa, ganaba en fija el competidor que sacaba m\u00e1s entradas en la taquilla&#8230; Era clarito \u00bfverdad? Y como el tango de mi hijo me gustaba y ve\u00eda en el muchacho una segura vocaci\u00f3n, me largu\u00e9 a sacar montones de entradas y convertirlas en votos desde la primera rueda.<\/p>\n<p>Lo que Gonz\u00e1lez Castillo no previ\u00f3 era que hab\u00eda que medir tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n de los contrincantes de C\u00e1tulo. El primer puesto lo obtuvo Sentimiento gaucho, de los hermanos Canaro; el segundo, Pa\u2019 que te acord\u00e9s, de Francisco Lomuto.<\/p>\n<p>Continuaba el padre:<\/p>\n<p>\u2013Lo que no sab\u00eda era que las familias habituales les despachaban las localidades sin el tal\u00f3n del voto, y adem\u00e1s los empresarios se reservaban una apreciable cantidad de entradas. Con todo ese caudal en la mano, decid\u00edan la elecci\u00f3n a su paladar. A la cabeza se vieron a las dos figuras cotizadas del elenco de Discos Nacional. Primero, Canaro; segundo, Lomuto; y detr\u00e1s el chiquil\u00edn novato pagando el derecho de piso.<\/p>\n<p>Todav\u00eda les esperaba a los Gonz\u00e1lez Castillo un disgusto m\u00e1s. En los momentos previos al recuento de votos, en la sede de Max Gl\u00fcksmann, los sorprende la presencia de Juan de Dios Filiberto, que quiere hablar con el padre.<\/p>\n<p>\u2013Usted le est\u00e1 dando mal ejemplo a su hijo \u2013dice Filiberto, con una bronca que le revienta la cara.<\/p>\n<p>\u2013Y vaya sabiendo \u2013agrega haciendo fintas\u2013 que yo me he criado matando vigilantes a patadas&#8230;<\/p>\n<p>Filiberto, que tambi\u00e9n concursaba con su tango Amigaso (otro l\u00edo may\u00fasculo con el editor que puso Amigazo, corrigiendo al Filberto ling\u00fcista), finalmente en el quinto puesto, hab\u00eda advertido la compra de entradas al por mayor que efectuaba Gonz\u00e1lez Castillo. Este no se achica. Se levanta, gigant\u00f3n y panzudo, y le grita al autor de Caminito:<\/p>\n<p>\u2013Y yo me cri\u00e9 matando sargentos. \u00a1Les daba tres pu\u00f1aladas de ventaja y al final los sacaba a patadas!<\/p>\n<p>La letra de Organito de la tarde fue escrita por el padre en 1925. Lo cant\u00f3 por primera vez Azucena Maizani en el teatro San Mart\u00edn.<\/p>\n<p>C\u00e1tulo Castillo se convirti\u00f3 en \u201cautor de la casa\u201d y adem\u00e1s, en secretario de publicidad de la empresa de Gl\u00fcksmann. Gardel le graba su primer tango y tambi\u00e9n Silbando, Acuarela de arrabal, Aquella cantina de la ribera (todos versos de su padre), Coraz\u00f3n de papel (con Alberto Franco), La violeta (con Nicol\u00e1s Olivari) y Caminito del taller (con versos propios).<\/p>\n<p>Hubo un momento de la juventud de C\u00e1tulo en que parec\u00eda querer dedicarse en exclusiva a las artes de Ra\u00fal Landini. Realiz\u00f3 m\u00e1s de 60 peleas con aficionados de la calidad de Lu\u00eds Rayo, Gandolfi Herrero, Santiago Pacheco, Morel y otros. En 1924 estuvo a punto de representar a la Argentina, en la categor\u00eda pluma, en los juegos ol\u00edmpicos.<\/p>\n<p>En 1926 (el a\u00f1o en que comienzan en Buenos Aires las grabaciones el\u00e9ctricas), viaj\u00f3 a Francia, Italia, Egipto y Espa\u00f1a, en compa\u00f1\u00eda de Gonz\u00e1lez Castillo. Volvi\u00f3 a Espa\u00f1a como director de orquesta en 1928, acompa\u00f1ado por Miguel Cal\u00f3, Alberto Cima, Roberto Maida, Alfredo y Carlos Malerba. Retorn\u00f3 a Europa en 1931, nuevamente con su padre y el elenco de revistas del teatro Sarmiento, dirigido por Bay\u00f3n y Romero.<br \/>\n\u2013Cre\u00ed comprender en seguida c\u00f3mo era el jueguito del concurso. Si cada entrada al cine equival\u00eda a un voto, y viceversa, ganaba en fija el competidor que sacaba m\u00e1s entradas en la taquilla&#8230; Era clarito \u00bfverdad? Y como el tango de mi hijo me gustaba y ve\u00eda en el muchacho una segura vocaci\u00f3n, me largu\u00e9 a sacar montones de entradas y convertirlas en votos desde la primera rueda.<\/p>\n<p>Lo que Gonz\u00e1lez Castillo no previ\u00f3 era que hab\u00eda que medir tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n de los contrincantes de C\u00e1tulo. El primer puesto lo obtuvo Sentimiento gaucho, de los hermanos Canaro; el segundo, Pa\u2019 que te acord\u00e9s, de Francisco Lomuto.<\/p>\n<p>Continuaba el padre:<\/p>\n<p>\u2013Lo que no sab\u00eda era que las familias habituales les despachaban las localidades sin el tal\u00f3n del voto, y adem\u00e1s los empresarios se reservaban una apreciable cantidad de entradas. Con todo ese caudal en la mano, decid\u00edan la elecci\u00f3n a su paladar. A la cabeza se vieron a las dos figuras cotizadas del elenco de Discos Nacional. Primero, Canaro; segundo, Lomuto; y detr\u00e1s el chiquil\u00edn novato pagando el derecho de piso.<\/p>\n<p>Todav\u00eda les esperaba a los Gonz\u00e1lez Castillo un disgusto m\u00e1s. En los momentos previos al recuento de votos, en la sede de Max Gl\u00fcksmann, los sorprende la presencia de Juan de Dios Filiberto, que quiere hablar con el padre.<\/p>\n<p>\u2013Usted le est\u00e1 dando mal ejemplo a su hijo \u2013dice Filiberto, con una bronca que le revienta la cara.<\/p>\n<p>\u2013Y vaya sabiendo \u2013agrega haciendo fintas\u2013 que yo me he criado matando vigilantes a patadas&#8230;<\/p>\n<p>Filiberto, que tambi\u00e9n concursaba con su tango Amigaso (otro l\u00edo may\u00fasculo con el editor que puso Amigazo, corrigiendo al Filberto ling\u00fcista), finalmente en el quinto puesto, hab\u00eda advertido la compra de entradas al por mayor que efectuaba Gonz\u00e1lez Castillo. Este no se achica. Se levanta, gigant\u00f3n y panzudo, y le grita al autor de Caminito:<\/p>\n<p>\u2013Y yo me cri\u00e9 matando sargentos. \u00a1Les daba tres pu\u00f1aladas de ventaja y al final los sacaba a patadas!<\/p>\n<p>La letra de Organito de la tarde fue escrita por el padre en 1925. Lo cant\u00f3 por primera vez Azucena Maizani en el teatro San Mart\u00edn.<\/p>\n<p>C\u00e1tulo Castillo se convirti\u00f3 en \u201cautor de la casa\u201d y adem\u00e1s, en secretario de publicidad de la empresa de Gl\u00fcksmann. Gardel le graba su primer tango y tambi\u00e9n Silbando, Acuarela de arrabal, Aquella cantina de la ribera (todos versos de su padre), Coraz\u00f3n de papel (con Alberto Franco), La violeta (con Nicol\u00e1s Olivari) y Caminito del taller (con versos propios).<\/p>\n<p>Hubo un momento de la juventud de C\u00e1tulo en que parec\u00eda querer dedicarse en exclusiva a las artes de Ra\u00fal Landini. Realiz\u00f3 m\u00e1s de 60 peleas con aficionados de la calidad de Lu\u00eds Rayo, Gandolfi Herrero, Santiago Pacheco, Morel y otros. En 1924 estuvo a punto de representar a la Argentina, en la categor\u00eda pluma, en los juegos ol\u00edmpicos.<\/p>\n<p>En 1926 (el a\u00f1o en que comienzan en Buenos Aires las grabaciones el\u00e9ctricas), viaj\u00f3 a Francia, Italia, Egipto y Espa\u00f1a, en compa\u00f1\u00eda de Gonz\u00e1lez Castillo. Volvi\u00f3 a Espa\u00f1a como director de orquesta en 1928, acompa\u00f1ado por Miguel Cal\u00f3, Alberto Cima, Roberto Maida, Alfredo y Carlos Malerba. Retorn\u00f3 a Europa en 1931, nuevamente con su padre y el elenco de revistas del teatro Sarmiento, dirigido por Bay\u00f3n y Romero.<\/p>\n<p>En 1930 ingresa a la docencia, logrando por concurso una c\u00e1tedra en el Conservatorio Municipal Manuel de Falla. Durante 25 a\u00f1os dict\u00f3 all\u00ed teor\u00eda y solfeo, pedagog\u00eda, ac\u00fastica e historia de la m\u00fasica. En ese mismo instituto fue primero secretario y despu\u00e9s director.<\/p>\n<p>De su labor como m\u00fasico, no olvidaremos los tangos El aguacero e Invocaci\u00f3n al tango (ambos con Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Castillo) y Viejo ciego (1937), en colaboraci\u00f3n con Sebasti\u00e1n Piana y con versos de Homero Manzi.<br \/>\nY de pronto (o como siempre), C\u00e1tulo se descubre poeta, y larga es la lista de los t\u00edtulos de su autor\u00eda, en colaboraci\u00f3n con m\u00fasicos de Buenos Aire, que van a enriquecer el cancionero argentino. Entre otros: Caser\u00f3n de tejas y Tinta roja (con S. P\u00efana), Para qu\u00e9 te quiero tanto (con Juan Larenza), Caf\u00e9 de los Angelitos, Camino del Tucum\u00e1n, Diez a\u00f1os pasan (con Jos\u00e9 Razzano), Mi moro (un antiguo tema de Gardel-Razzano remozado en tiempo de tango), Mar\u00eda (1945), La cantina, La \u00faltima curda, Una canci\u00f3n, Desencuentro, \u00bfY a m\u00ed qu\u00e9?, A Homero (con An\u00edbal Troilo), Anoche (con Armando Pontier), La mulatada, El patio de la morocha, La calesita (con Mariano Mores), El \u00faltimo caf\u00e9 (1963) y Perd\u00f3name (con H\u00e9ctor Stamponi).<\/p>\n<p>Entre tanto, C\u00e1tulo Castillo desempe\u00f1\u00f3 en SADAIC, en distintos per\u00edodos, los cargos de secretario, vicepresidente y presidente, heredando el nervio de su padre tambi\u00e9n en esta actividad gremial y mutualista.<\/p>\n<p>Fue presidente de la Comisi\u00f3n Nacional de Cultura (1954-1955).<\/p>\n<table style=\"margin-top: 50px; margin-bottom: 50px;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"padding-top: 25px; text-align: center;\"><div class=\"column one-second\"><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 20px;\"><strong><em>La \u00faltima curda<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong>(Tango &#8211; M\u00fasica: An\u00edbal Troilo; Letra: C\u00e1tulo Castillo)<\/strong><\/p>\n<p><strong>Lastima, bandone\u00f3n,<br \/>\nmi coraz\u00f3n<br \/>\ntu ronca maldici\u00f3n maleva&#8230;<br \/>\nTu l\u00e1grima de ron<br \/>\nme lleva<br \/>\nhasta el hondo bajo fondo<br \/>\ndonde el barro se subleva.<br \/>\n\u00a1Ya s\u00e9, no me dig\u00e1s! \u00a1Ten\u00e9s raz\u00f3n!<br \/>\nLa vida es una herida absurda,<br \/>\ny es todo tan fugaz<br \/>\nque es una curda, \u00a1nada m\u00e1s!<br \/>\nmi confesi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Contame tu condena,<br \/>\ndecime tu fracaso,<br \/>\n\u00bfno ves la pena<br \/>\nque me ha herido?<br \/>\nY hablame simplemente<br \/>\nde aquel amor ausente<br \/>\ntras un retazo del olvido.<br \/>\n\u00a1Ya s\u00e9 que te lastimo!<br \/>\n\u00a1Ya se que te hago da\u00f1o<br \/>\nllorando mi serm\u00f3n de vino!<\/p>\n<p>Pero es el viejo amor<br \/>\nque tiembla, bandone\u00f3n,<br \/>\ny busca en el licor que aturde,<br \/>\nla curda que al final<br \/>\ntermine la funci\u00f3n<br \/>\ncorri\u00e9ndole un tel\u00f3n al coraz\u00f3n.<br \/>\nUn poco de recuerdo y sinsabor<br \/>\ngotea tu rezongo lerdo.<br \/>\nMarea tu licor y arrea<br \/>\nla tropilla de la zurda<br \/>\nal volcar la \u00faltima curda.<br \/>\nCerrame el ventanal<br \/>\nque quema el sol<br \/>\nsu lento caracol de sue\u00f1o,<br \/>\n\u00bfno ves que vengo de un pa\u00eds<br \/>\nque est\u00e1 de olvido, siempre gris,<br \/>\ntras el alcohol?&#8230;<\/p>\n<p><\/div>\n<div class=\"column one-second\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13801\" style=\"margin-top: 60px;\" src=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo5.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"295\" srcset=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo5.jpg 225w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo5-111x146.jpg 111w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo5-38x50.jpg 38w\" sizes=\"(max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">C\u00e1tulo Castillo y An\u00edbal Troilo<\/p>\n<p><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Cap\u00edtulo aparte merece su labor de escritor. Para el teatro escribi\u00f3 el sainete en tres actos El patio de la morocha, que se represent\u00f3 en el teatro Enrique Santos Disc\u00e9polo durante tres temporadas consecutivas; Tango en el Ode\u00f3n y una farsa para ni\u00f1os, en dos actos: La palabra del diablo.<\/p>\n<p>En 1947, con ilustraciones de Aurora de Pietro, dio a conocer Danzas argentinas, una colecci\u00f3n de poemas. Un largo estudio sobre el tango incluido por C\u00e1tulo en Buenos Aires, tiempo Gardel (1966), \u00e1lbum gr\u00e1fico y period\u00edstico realizado sobre una idea que le pertenece.<\/p>\n<p>En 1967 se publica Prostibulario, una colecci\u00f3n de trabajos que incluye un ensayo de C\u00e1tulo: \u201cProst\u00edbulos y prostitutas\u201d, y colaboraciones de Joaqu\u00edn G\u00f3mez Bas, Bernardo Kordon y Pedro Orgambide, entre otros. Le env\u00eda un ejemplar a Per\u00f3n. Desde Madrid, la respuesta no se hace esperar. Per\u00f3n le dice que se ha divertido sobremanera, y que su trabajo lo hizo memorar los tiempos de su vida cuartelera en Entre R\u00edos. \u201cEl hombre \u2013le dice Per\u00f3n\u2013, adem\u00e1s de calle, tiene que tener q&#8230;\u201d.<br \/>\nAmalio Reyes, un hombre (1970), novela, mereci\u00f3 de Hugo del Carril estas palabras: \u201cSiempre pens\u00e9 que sobre los escenarios suburbanos en que se mueven los personajes de Amalio Reyes, un hombre, alentaba una biograf\u00eda de orillas ciudadanas, cuyas caracter\u00edsticas vitales estaban m\u00e1s all\u00e1 de las deformaciones carnavalescas de una literatura teleteatral o radiof\u00f3nica. \u00bfNovela? \u00bfBiograf\u00eda? No s\u00e9 bien hasta d\u00f3nde&#8230; o en d\u00f3nde se confunden realidad, fantas\u00eda, historia o creaci\u00f3n, pero creo que, en alguna distancia de la ciudad de siempre, doblando alguna calle voy a encontrar un d\u00eda la figura gallarda, silenciosas y amada de un hombre de verdad: Amalio Reyes\u201d.<\/p>\n<p>Castillo comparte con Le\u00f3n Benar\u00f3s la autor\u00eda de comentarios de la carpeta Nuestro tango (1973), con seis l\u00e1minas de Sigfredo Pastor.<\/p>\n<p>En al d\u00e9cada de los a\u00f1os 30, hab\u00eda compuesto m\u00fasica incidental para los filmes Juan Moreira, dirigido por Nello Cosimi e interpretado por Domingo Sapelli, y para Galer\u00eda de esperanza e Internado, dos trabajos de Carlos de la P\u00faa como director cinematogr\u00e1fico. En La ley que olvidaron, de Jos\u00e9 Ferreyra, con la actuaci\u00f3n de Libertad Lamarque y Santiago Arrieta, completa el libro que la muerte de su padre ha dejado inconcluso (1937). Numerosos cantables suyos fueron incluidos en filmes argentinos, y en 1970, Hugo del Carril interpreta Amalio Reyes, filme dirigido por Enrique Carreras sobre el libro hom\u00f3nimo.<\/p>\n<p>El polemista se ha encauzado en conferencias, pr\u00f3logos, art\u00edculos, folletos, libretos radiof\u00f3nicos y televisivos, y a\u00fan cabe referir su vocaci\u00f3n de cuentista, de la que dio buenos ejemplos en sus colaboraciones en La Prensa (1953-1955).<\/p>\n<p>Con al colaboraci\u00f3n del m\u00fasico Rub\u00e9n Mazza, C\u00e1tulo Castillo conf\u00eda en que pronto podr\u00e1 dar a conocer su Cantata a Eva Am\u00e9rica (Las tres banderas del amor rebelde), para narrador, coros y orquesta sinf\u00f3nica, en la que ha volcado toda su hondura de poeta. Toda su carne de artista del pueblo.<br \/>\nC\u00e1tulo Castillo, el m\u00fasico, tiene una clara filiaci\u00f3n en el arte del compositor Roberto Firpo (Alma de bohemio, Sentimiento criollo, El amanecer). No se ha dedicado un an\u00e1lisis en profundidad a la influencia del autor de En plena mar sobre los colegas de su tiempo.<\/p>\n<p>Castillo se hermana, por momentos, al Delfino de los tangos romanza. El tema de la segunda parte de Invocaci\u00f3n al tango es revelador de un tiempo y un esp\u00edritu de renovaci\u00f3n. En El aguacero se acerca a la canci\u00f3n de c\u00e1mara. En Viejo ciego, la invenci\u00f3n se ci\u00f1e a un parlato, a un decir las cosas a media voz, para que caiga sobre el oyente la gracia del verso como un aliento. Entonces el poeta dice:<br \/>\nEl d\u00eda que se apaguen tus tangos quejumbrosos<br \/>\ntendr\u00e1 crespones de humo la luz del callej\u00f3n<br \/>\ny habr\u00e1 en los naipes sucios un sello misterioso<br \/>\ny habr\u00e1 en las almas simples un poco de emoci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed llega Homero Manzi al tango, de manos de Rub\u00e9n Dar\u00edo, como Garc\u00eda Jim\u00e9nez (Tus besos fueron m\u00edos) o el mismo Gonz\u00e1lez Castillo de Griseta (con Delfino):<\/p>\n<p>Mezcla rara de Museta y de Mim\u00ed<br \/>\ncon caricias de Rodolfo y de Schaunard,<br \/>\nera la flor de Par\u00eds,<br \/>\nque un sue\u00f1o de novela trajo el arrabal&#8230;<\/p>\n<p>Cuando, a su tiempo, C\u00e1tulo despliegue su in\u00e9dito mundo po\u00e9ticos, pondr\u00e1 un pie firme en este pasado inmediato y otro en la nueva imaginer\u00eda de los tangos. Todos comienzan por ser una escenograf\u00eda, una descripci\u00f3n del todo por lo peque\u00f1o y cotidiano, y despu\u00e9s una flecha disparada a trav\u00e9s del tiempo hacia un mundo que quiz\u00e1 nunca existi\u00f3, poblado por el hombre erguido hasta su permanente definici\u00f3n. As\u00ed, en<\/p>\n<table style=\"margin-top: 50px; margin-bottom: 50px;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"padding-top: 25px; text-align: left;\">La cantina:<br \/>\nHa plateado la luna el Riachuelo<br \/>\ny hay un barco que vuelve del mar,<br \/>\ncomo un dulce pedazo de cielo<br \/>\ncon un viejo pu\u00f1ado de sal.<br \/>\nGolondrina perdida en el viento,<br \/>\npor qu\u00e9 calle remota andar\u00e1,<br \/>\ncon un vaso de alcohol y de miedo<br \/>\ntras el vidrio empanado de un bar.La cantina<br \/>\nllora siempre que te evoca<br \/>\ncuando toca, piano, piano,<br \/>\nsu acorde\u00f3n el italiano&#8230;<br \/>\nLa cantina,<br \/>\nque es un poco de la vida<br \/>\ndonde estabas escondida<br \/>\ntras el hueco de mi mano.<br \/>\nDe mi mano<br \/>\nque te llama silenciosa,<br \/>\nmariposa que al volar,<br \/>\nme dej\u00f3 sobre la boca, \u00a1s\u00ed!<br \/>\nsu salado gusto a mar.Se ha dormido entre jarcias la luna,<br \/>\nllora un tango su verso trist\u00f3n,<br \/>\ny entre un poco de viento y espuma<br \/>\nllega el eco fatal de tu voz.<br \/>\nTarantela del barco italiano<br \/>\nla cantina se ha puesto feliz,<br \/>\npero siento que llora lejano<br \/>\ntu recuerdo vestido de gris.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>O:<\/p>\n<p>Poes\u00eda de los ojos en estos versos de Mar\u00eda:<\/p>\n<p>El oto\u00f1o te trajo, mojando de agon\u00eda<br \/>\ntu sombrerito pobre y el tapado marr\u00f3n&#8230;<br \/>\nEras como la calle de la melancol\u00eda<br \/>\nque llov\u00eda&#8230; llov\u00eda sobre mi coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>El artista pl\u00e1stico que hay en C\u00e1tulo Castillo, en Patio m\u00edo:<\/p>\n<p>Est\u00e1 mirando el cielo desolado<br \/>\ntu historia de ladrillos y port\u00f3n.<br \/>\nEl coraz\u00f3n sencillo, lastimado,<br \/>\ncon un perfil de tango y corral\u00f3n.<\/p>\n<p>L\u00ednea y forma trascendentes en El patio de la morocha:<\/p>\n<p>Patio de la morocha que all\u00e1 en el tiempo<br \/>\ntuvo frescor de sombras, como el alero.<br \/>\nSobre tu piso pobre, ladrillos viejos.<\/p>\n<p>En La calesita, C\u00e1tulo Castillo ani\u00f1a el calidoscopio de su pupila:<br \/>\nLlora la calesita<br \/>\nde la esquinita<br \/>\nsombr\u00eda<br \/>\ny hace sangrar las cosas<br \/>\nque fueron rosas un d\u00eda.. .<\/p>\n<p>Voy, amigo lector, a desnudar mi preferencia. Hace muchos a\u00f1os, Aldo Campoamor, con la orquesta de Mariano Mores, grab\u00f3 Anoche. El disco puede repetir para todos el milagro de aquella sesi\u00f3n de grabaci\u00f3n, donde Aldo, maestro de su voz, la matiza hasta la media tinta, para abrir los pulmones en al estrofa amarga:<\/p>\n<p>Yo estaba en el cord\u00f3n<br \/>\ndesesperado,<br \/>\nnublada la raz\u00f3n,<br \/>\ndeshilachado.<\/p>\n<p>Mart\u00edn Darr\u00e9, m\u00fasico de m\u00fasicos, comparte mi regusto por este tango y aquella interpretaci\u00f3n de Campoamor.<\/p>\n<p>Poroto Botana se ha despedido a besos de C\u00e1tulo. Hemos quedado solos.<\/p>\n<p>\u2013C\u00e1tulo: no me hable de SADAIC, no me diga nada de todas las cosas que hay de bueno para nuestra instituci\u00f3n, en los d\u00edas que vendr\u00e1n. H\u00e1bleme de usted. H\u00e1bleme de sus perros.<\/p>\n<p>El autor de Canto al trabajo (los versos son de Ivanissevich) tiene en su casa 68 perros. Me apresuro a escribir 69. A estas horas deben ser 70.<\/p>\n<p>\u2013Empec\u00e9 con un perro. Ten\u00eda una cara triste y los ojos lloroso. Est\u00e1 tan estropeado, tan lleno de piojos, era una cosa tan insignificante, que parec\u00eda un hombre. Otra vez, los chicos me avisaron que cerca de la ruta (yo vivo en Ciudad Evita), una perra est\u00e1 herida. Me han fusilado a la perrita porque la muy pecadora est\u00e1 embarazada. Le pegaron cinco balazos y todav\u00eda viv\u00eda. Cinco balazos pegados con furia. El que tir\u00f3 fue tan cruel, tan severo, tan inexorable, que parec\u00eda un hombre, pero era un perro.<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\">Fuente:<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\">31\/07\/2006 Ricardo Horvath.- Departamento la Ciudad del Tango<\/span><br \/>\nhttp:\/\/www.centrocultural.coop\/la-ciudad-del-tango\/cafe-bar-billares&#8211;catulo-castillo.html<\/p>\n<hr>\n<p><span style=\"color: #800000; font-size: 18px;\">\u00abLlega tu recuerdo en torbellino\u00bb<br \/>\nA cien a\u00f1os del nacimiento de C\u00e1tulo Castillo [2006]<br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13815\" style=\"margin-top: 40px;\" src=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo6.jpg\" alt=\"\" width=\"458\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo6.jpg 458w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo6-300x177.jpg 300w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo6-248x146.jpg 248w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo6-50x29.jpg 50w\" sizes=\"(max-width: 458px) 100vw, 458px\" \/><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 40px;\">Ilustraci\u00f3n: El Tomi (T\u00e9lam)<\/p>\n<p>La nostalgia tanguera no se puede resumir en la obra de un solo letrista. Pero vayan aqu\u00ed algunos claros y bellos ejemplos de quien la supo retratar: C\u00e1tulo Castillo, de quien hoy se conmemoran los 100 a\u00f1os de su nacimiento. \u00abLlega tu recuerdo en torbellino, vuelve en el oto\u00f1o a atardecer\u00bb. \u00abPared\u00f3n, tinta roja en el gris del ayer\u00bb. \u00abCuando un tren cercano nos dejaba viejas, raras a\u00f1oranzas, bajo la templanza suave del rosal\u00bb. \u00abNo s\u00e9 si eras el eco de una vieja canci\u00f3n, pero hace mucho, mucho, fuiste hondamente m\u00eda\u00bb. \u00abY hablame simplemente de aquel amor ausente, tras un retazo del olvido\u00bb.<\/p>\n<p>Ni falta que hacen los nombres de los tangos que llevan estos versos, pero, por las dudas (y por cuestiones period\u00edsticas), hay que mencionarlos: \u00abEl \u00faltimo caf\u00e9\u00bb, \u00abTinta roja\u00bb, \u00abCaser\u00f3n de tejas\u00bb, \u00abMar\u00eda\u00bb y \u00abLa \u00faltima curda\u00bb.<\/p>\n<p>Est\u00e1n dem\u00e1s para los tangueros que ya los conocen de memoria. Los que recitan de principio a fin estas piezas inolvidables e ineludibles del repertorio porte\u00f1o. Los que saben que cuando alguien dice C\u00e1tulo se refiere a C\u00e1tulo Castillo (el autor de los temas antes mencionados y de muchos m\u00e1s).<\/p>\n<p>Para volver a recordar aquellos versos, hoy habr\u00e1 una buena oportunidad. La Academia Nacional del Tango y la Junta de Estudios Hist\u00f3ricos de Boedo le rendir\u00e1n un homenaje, a las 18, en la esquina Homero Manzi de San Juan y Boedo, con entrada gratuita.<\/p>\n<p>Durante el acto hablar\u00e1 el licenciado An\u00edbal Lomba, presidente de la junta de estudios, y el poeta y titular de la academia tanguera, Horacio Ferrer. Para el cierre actuar\u00e1 la Orquesta de Estilos de la Academia, que dirige Juli\u00e1n Hasse.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n del lugar, Boedo, no es casual porque el poeta (Ovidio C\u00e1tulo Gonz\u00e1lez Castillo era su nombre real) naci\u00f3 en ese barrio porte\u00f1o el 6 de agosto de 1906.<\/p>\n<p>Ah\u00ed arranc\u00f3 una historia ecl\u00e9ctica. Para esto habr\u00e1 que repasar, desde sus comienzos, las actividades que desarroll\u00f3 a lo largo de su vida. Empez\u00f3 a estudiar m\u00fasica cuando ten\u00eda 8 a\u00f1os. Primero fue con el viol\u00edn y luego opt\u00f3 por el piano. Sus primeras composiciones llevaron letras de su padre, Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez Castillo. Con los a\u00f1os fue sumando labores: pianista, docente de m\u00fasica en el Conservatorio Manuel de Falla, compositor, poeta, letrista, dirigente gremial, periodista, cr\u00edtico Hasta lleg\u00f3 a ser un prometedor boxeador de peso pluma, durante la primera mitad de la d\u00e9cada del 20.<br \/>\nLas canciones<\/p>\n<p>Pero la m\u00fasica le ofrec\u00eda m\u00e1s, tanto en la Argentina como en el exterior. De ah\u00ed que realizara hasta mediados de la d\u00e9cada siguiente algunos viajes a Europa. De a poco, su trabajo en la composici\u00f3n (\u00abOrganito de la tarde\u00bb, \u00abSilbando\u00bb, \u00abViejo ciego\u00bb) le dej\u00f3 paso a lo autoral.<br \/>\nEscribi\u00f3 temas que llevaron m\u00fasica de varios artistas de renombre, aunque el m\u00e1s recordado binomio autor-compositor de su carrera quiz\u00e1s haya sido conformado por su sociedad creativa con An\u00edbal Troilo (\u00abDesencuentro\u00bb y \u00abLa \u00faltima curda\u00bb).<\/p>\n<p>El \u00faltimo a\u00f1o se cumplieron dos d\u00e9cadas de su fallecimiento (muri\u00f3 el 19 de octubre de 1975), pero quedaron sus piezas en las voces de tantos int\u00e9rpretes. Hay que seguir recorriendo sus estrofas. Porque el inspirado C\u00e1tulo tambi\u00e9n escribi\u00f3 versos como \u00e9stos, de tangos m\u00e1s tr\u00e1gicos, que hoy son cl\u00e1sicos del g\u00e9nero.<br \/>\n\u00abEst\u00e1s desorientado y no sab\u00e9s<br \/>\nque trole hay que tomar para seguir.<br \/>\nY en ese desencuentro con la fe<br \/>\nquer\u00e9s cruzar el mar y no pod\u00e9s\u00bb.<\/p>\n<p>O estos otros:<\/p>\n<p>\u00abY hablame simplemente<br \/>\nde aquel amor ausente<br \/>\ntras un retazo del olvido.<br \/>\nYa s\u00e9 que te lastimo.<br \/>\nYa s\u00e9 que te hago da\u00f1o<br \/>\nllorando mi serm\u00f3n de vino.<br \/>\nPero es el viejo amor que tiembla, bandone\u00f3n,<br \/>\ny busca en el licor que aturde<br \/>\nla curda que al final<br \/>\ntermine la funci\u00f3n,<br \/>\ncorri\u00e9ndole un tel\u00f3n al coraz\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<table style=\"margin-top: 50px; margin-bottom: 50px;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"padding-top: 25px; text-align: left;\"><em>Caser\u00f3n de tejas<\/em>(Vals 1941 &#8211; M\u00fasica: Sebasti\u00e1n Piana; Letra: C\u00e1tulo Castillo)<\/p>\n<p>\u00a1Barrio de Belgrano!<br \/>\n\u00a1Caser\u00f3n de tejas!<br \/>\n\u00bfTe acord\u00e1s, hermana,<br \/>\nde las tibias noches<br \/>\nsobre la vereda?<br \/>\n\u00bfCuando un tren cercano<br \/>\nnos dejaba viejas,<br \/>\nraras a\u00f1oranzas<br \/>\nbajo la templanza<br \/>\nsuave del rosal?<\/p>\n<p>\u00a1Todo fue tan simple!<br \/>\n\u00a1Claro como el cielo!<br \/>\n\u00a1Bueno como el cuento<br \/>\nque en las dulces siestas<br \/>\nnos cont\u00f3 el abuelo!<br \/>\nCuando en el pianito<br \/>\nde la sala oscura<br \/>\nsangraba la pura<br \/>\nternura de un vals.<\/p>\n<p>\u00a1Revivi\u00f3! \u00a1Revivi\u00f3!<br \/>\nEn las voces dormidas del piano,<br \/>\ny al conjuro sutil de tu mano<br \/>\nel fald\u00f3n del abuelo vendr\u00e1&#8230;<br \/>\n\u00a1Llamalo! \u00a1Llamalo!<br \/>\nViviremos el cuento lejano<br \/>\nque en aquel caser\u00f3n de Belgrano<br \/>\nvenciendo al arcano nos llama mam\u00e1&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Barrio de Belgrano!<br \/>\n\u00a1Caser\u00f3n de tejas!<br \/>\n\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el aljibe,<br \/>\nd\u00f3nde est\u00e1n tus patios,<br \/>\nd\u00f3nde est\u00e1n tus rejas?<br \/>\nVolver\u00e1s al piano,<br \/>\nmi hermanita vieja,<br \/>\ny en las melod\u00edas<br \/>\nvivir\u00e1n los d\u00edas<br \/>\nclaros del hogar.<\/p>\n<p>Tu sonrisa, hermana,<br \/>\ncobij\u00f3 mi duelo,<br \/>\ny como en el cuento<br \/>\nque en las dulces siestas<br \/>\nnos cont\u00f3 el abuelo,<br \/>\ntornar\u00e1 el pianito<br \/>\nde la sala oscura<br \/>\na sangrar la pura<br \/>\nternura del vals&#8230;<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<table style=\"margin-top: 50px; margin-bottom: 50px;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"padding-top: 25px; text-align: left;\"><em>Desencuentro<\/em>(Tango M\u00fasica: An\u00edbal Troilo; Letra: C\u00e1tulo Castillo)<\/p>\n<p>Est\u00e1s desorientado y no sab\u00e9s<br \/>\nqu\u00e9 \u00abtrole\u00bb hay que tomar para seguir.<br \/>\nY en este desencuentro con la fe<br \/>\nquer\u00e9s cruzar el mar y no pod\u00e9s.<br \/>\nLa ara\u00f1a que salvaste te pic\u00f3<br \/>\n-\u00a1qu\u00e9 vas a hacer!-<br \/>\ny el hombre que ayudaste te hizo mal<br \/>\n-\u00a1dale nom\u00e1s!-<br \/>\nY todo el carnaval<br \/>\ngritando pisote\u00f3<br \/>\nla mano fraternal<br \/>\nque Dios te dio.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 desencuentro!<br \/>\n\u00a1Si hasta Dios est\u00e1 lejano!<br \/>\nLlor\u00e1s por dentro,<br \/>\ntodo es cuento, todo es vil.<\/p>\n<p>En el corso a contramano<br \/>\nun grup\u00ed trampe\u00f3 a Jes\u00fas&#8230;<br \/>\nNo te f\u00edes ni de tu hermano,<br \/>\nse te cuelgan de la cruz&#8230;<\/p>\n<p>Quisiste con ternura, y el amor<br \/>\nte devor\u00f3 de atr\u00e1s hasta el ri\u00f1\u00f3n.<br \/>\nSe rieron de tu abrazo y ah\u00ed nom\u00e1s<br \/>\nte hundieron con rencor todo el arp\u00f3n<\/p>\n<p>Amargo desencuentro, porque ves<br \/>\nque es al rev\u00e9s&#8230;<br \/>\nCreiste en la honradez<br \/>\ny en la moral&#8230;<br \/>\n\u00a1qu\u00e9 estupidez!<\/p>\n<p>Por eso en tu total<br \/>\nfracaso de vivir,<br \/>\nni el tiro del final<br \/>\nte va a salir.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>Fuente: Mauro Apicella http:\/\/www.lanacion.com.ar\/nota.asp?nota_id=829312 06\/08\/06<\/strong><\/span><\/p>\n<hr>\n<table style=\"margin-top: 50px; margin-bottom: 50px;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"padding-top: 25px; text-align: center;\">\n<h3><span style=\"color: #800000; font-size: 20px;\">SERENATA A LA MUERTE DE EVA<\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\">Letra original de C\u00e1tulo Castillo adaptada por Leonardo Favio a las im\u00e1genes de su pel\u00edcula Per\u00f3n Sinfon\u00eda del Sentimiento<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000; font-size: 26px;\">\u201cPara estremecer el coraz\u00f3n\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\">Video<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\">Extracto de la pel\u00edcula Per\u00f3n sinfon\u00eda del sentimiento<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\">de Leonardo Favio, por Margarita Maffeis<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/catulo.mp4\" target=\"blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"color: #800000; font-size: 28px;\">CLIC AC\u00c1<\/span><\/a><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13827\" style=\"border: 1px; margin-top: 40px; margin-bottom: 40px;\" src=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo7.jpg\" alt=\"\" width=\"424\" height=\"276\" srcset=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo7.jpg 424w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo7-300x195.jpg 300w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo7-224x146.jpg 224w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo7-50x33.jpg 50w\" sizes=\"(max-width: 424px) 100vw, 424px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #bf2f03; font-size: 18px;\">Abrazo Per\u00f3n \u2013 C\u00e1tulo Castillo<\/span><\/p>\n<p><strong>Por C\u00e1tulo Castillo<\/strong><\/p>\n<p><strong><br \/>\nEn la Unidad B\u00e1sica Cultural Eva Per\u00f3n, de la ciudad de Buenos Aires, el 9 de noviembre de 1953, con la asistencia del presidente de la Rep\u00fablica, general Juan Per\u00f3n, se realiz\u00f3 un acto cultural en el que se prosigui\u00f3 el ciclo de conferencias para los alumnos de la Escuela de Arte Esc\u00e9nico. En tal oportunidad hizo uso de la palabra el se\u00f1or C\u00e1tulo Castillo, quien desarroll\u00f3 el tema \u00abUn teatro argentino para la Nueva Argentina\u00bb. En el presente folleto se transcribe el texto de la referida disertaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>La sabidur\u00eda popular ha dicho que el \u00absentido com\u00fan\u00bb es, tal vez, el menos com\u00fan de los sentidos.<\/p>\n<p>Y esto, que pareciera carecer de sentido, porque es parad\u00f3jico, resulta una verdad que el mundo, con todos sus lugares comunes, refirma cada vez -precisamente-que se le exige tenerlo, para beneficio de la paz, de la felicidad o siquiera sea de la tranquilidad de sus habitantes.<\/p>\n<p>Pareciera ser que lo \u00abanormal\u00bb configura tan luego la precaria \u00abnormalidad\u00bb del mundo y de esta civilizaci\u00f3n que padecemos. Y resulta congruente, l\u00f3gico, que un \u00absentido com\u00fan\u00bb catalogado as\u00ed, como virtud, sea lo excepcional en un globo terr\u00e1queo que se disloca para colocarse en la <strong>postura de lo contraproducente y de lo negativo. Miramos con alarma c\u00f3mo se incendia por los cuatro costados. Proliferan los cr\u00edmenes.<\/strong><\/p>\n<p>Pol\u00edticas absurdas que niegan -tan luego las virtudes que exige la pol\u00edtica- la buena vecindad, la tolerancia y el respeto, campean sobre un espeso caldo de cultivo, para que una locura colectiva extienda su epidemia de guerra al \u00absentido com\u00fan\u00bb. Sabemos que muchas manifestaciones del esp\u00edritu del hombre est\u00e1n contaminadas por esta gigantesca infecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todos los \u00abismos\u00bb de la pintura, de la poes\u00eda, de la literatura, de la m\u00fasica o del teatro, por ejemplo, ingresan en una paranoia general, verdugo de la sensatez, para hacer tabla rasa con el equilibrio de la gente y desmoronar lo razonante, lo claro y lo que es l\u00f3gico. Nosotros, los que no entendemos el \u00abexistencialismo\u00bb, tampoco entendemos cierto cartab\u00f3n de poes\u00edas, ciertos cuadros y cierta m\u00fasica. Y cuando o\u00edmos ponderar lo que -con toda buena fe &#8211; consideramos absurdo, lo que nos rechaza una sensatez interna, un razonamiento est\u00e9tico, pensamos: \u00ab\u00a1Yo estoy loco o est\u00e1n locos los dem\u00e1s!&#8230;\u00bb Y entonces hacemos mutis para mirar la realidad de la calle, del cielo o de los hombres que no tienen ni tres ojos, ni la piel a cuadritos, ni los miembros deformes que nos amenazan desde la pesadilla de un \u00f3leo de Salvador Dal\u00ed. Y que me perdone. No lo entiendo.<\/p>\n<p><strong>El arte es, siempre, un reflejo de la vida proyectado a trav\u00e9s de un esp\u00edritu creador o recreador. Pero exige buena fe, sinceridad y equilibrio. Nada que no tenga equilibrio &#8211; que es raz\u00f3n en definitiva &#8211; puede aspirar a permanecer, a tener validez y a prolongarse hacia el futuro, como las pir\u00e1mides egipcias, milagro de equilibrio, o la Venus de Milo, milagro de \u00abforma\u00bb, indiscutida a trav\u00e9s de los siglos, desde la perfecci\u00f3n de su verdad y de su belleza. Pensamos con nuestro amigo Perogrullo que, en el Arte, lo que no es bueno es malo. Y opinamos que un conspicuo poeta de Am\u00e9rica como Pablo Neruda se define en los poemas que se le entienden, pero se desmorona en la incongruencia de otros y en la insensata b\u00fasqueda de lo sorpresivo y de lo novedoso, mas irrazonable, obscuro, embarullado.<\/strong><\/p>\n<p>Un hombre con alma de maestro: Per\u00f3n<\/p>\n<p>Lo bello siempre responde a una arquitectura cuyas leyes dicta la naturaleza e inspira el paisaje. Lo bello de un discurso est\u00e1 en su claridad y en su raz\u00f3n, en la exposici\u00f3n clara e inteligible de sus conceptos, en la verdad que diga y en la luz que derrame. Siempre he pensado que nuestro pa\u00eds, y acaso el mundo contempor\u00e1neo, tiene un ejemplo cabal y definido de lo que es la oratoria al servicio de <strong>la idea.<\/strong><\/p>\n<p>Claro, conciso, razonante, simple, el general Per\u00f3n ha hallado la exacta medida del lenguaje cabalgando una l\u00f3gica que siempre resulta inapelable. Su equidistancia es la equidistancia de la raz\u00f3n, conservando su centro entre dos precipicios de \u00abderecha\u00bb e \u00abizquierda\u00bb, que siempre son extremos y que, como en las estibas de los barcos o en las petacas de las mulas, deben estar equilibrados para ayudar la marcha. Porque esta misma raz\u00f3n, este mismo equilibrio indubitable, lo hallamos en el \u00abcentro\u00bb, en esta \u00abtercera posici\u00f3n\u00bb, que es la m\u00e1s l\u00f3gica y la \u00fanica, verdadera, incontrovertiblemente razonable.<\/p>\n<p>Se necesit\u00f3 que llegara un hombre con alma de maestro y con la mente clara, que tiene por encima de todas sus providenciales virtudes de estadista eso que supera al talento y a la misma estrategia del conductor que sabe adonde va: la buena fe del hombre que quiere y que siente lo que hace.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica del l\u00edder de la Nueva Argentina tiene sus m\u00e1s hondas ra\u00edces en esa buena fe con que procede siempre, que va desde un idioma de pueblo &#8211; sin ret\u00f3rica in\u00fatil-, para explicar los pasos de su propio gobierno, proponer acciones conjuntas y hacer de nuestra patria una inmensa familia, donde el padre que se sienta a la mesa, mientras reparte el pan, les explica a los hijos cu\u00e1les son sus razones, cu\u00e1l es su econom\u00eda, qu\u00e9 debe realizarse y qu\u00e9 no debe hacerse.<\/p>\n<p>Esta es su matem\u00e1tica, con una orientaci\u00f3n de matem\u00e1tica. <strong>Y en esta matem\u00e1tica -razonamiento puro-, cuando hubo que pelear, sali\u00f3 a pelear desmoronando antiguas y callosas costumbres, la inercia, la politiquer\u00eda, el inter\u00e9s absurdo del capital, las presiones externas, el qu\u00e9 dir\u00e1n, murmullos y panfletos, y los gritos de afuera que se soliviantaban ante una revoluci\u00f3n que era algo m\u00e1s que lo aparente de una revoluci\u00f3n: era el comienzo de una era del mundo, como fue la de Cristo en Galilea, y que con la modesta se\u00f1al de dos palabras: \u00abTercera Posici\u00f3n\u00bb, estaba demarc\u00e1ndole al mundo una filosof\u00eda, una conducta, la salida genial para su salvaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Un argentino hall\u00f3 la equidistancia. Lo tenemos aqu\u00ed. Es nuestro hermano. Sintamos su presencia en este gran murmullo de pueblo que reivindica los errores de todos los dem\u00e1s pueblos de la tierra.<\/p>\n<p>Esta misma raz\u00f3n de equidistancia, de equilibrio, tiende a cumplir su par\u00e1bola irremediable: el descanso, que es paz. Y despu\u00e9s del hervor de una contienda, donde hubo que gritar y agitar los cencerros de la yegua madrina, se alcanza la otra etapa l\u00f3gica, que es tambi\u00e9n matem\u00e1tica y profunda, inapelablemente filos\u00f3fica: la etapa de la conciliaci\u00f3n, de la solidaridad de los hombres, la buena voluntad de los pa\u00edses.<\/p>\n<p>En este teatro inmenso, extracontinental, asistimos a todas las p\u00e1ginas de los pronunciamientos con que se pretend\u00eda contener la avalancha de la nueva doctrina. Y ahora, como un milagro -cambio de decorado -, vislumbramos las voces que nos dicen que s\u00ed, que ten\u00edamos raz\u00f3n, que ahora hay que escucharnos, que el Hombre conoc\u00eda su barco y estaba bajo la tormenta manejando el tim\u00f3n, a la espera del alba que traer\u00eda la calma de los razonamientos.<\/p>\n<p>Todo eso, mis amigos, nos henchir\u00eda de orgullo si no fu\u00e9ramos eso fatal que somos: hombres de la Argentina, de la Nueva Argentina. En la Nueva Argentina, que yo dir\u00eda que es algo as\u00ed como la p\u00e1gina primigenia, de un mundo tambi\u00e9n nuevo, se est\u00e1 cumpliendo todo. Estamos en la alquimia todav\u00eda.<\/p>\n<p>Diez a\u00f1os, veinte, treinta, no representan nada en la historia del mundo y representan poco en la historia de un pa\u00eds, aunque ese poco contenga las ra\u00edces de toda su existencia futura.<\/p>\n<p>Hay gente que se queja. Ya lo sabemos todos: porque hay pocas viviendas, porque el tranv\u00eda est\u00e1 lleno, porqu\u00e9 ha llovido mucho, porque hiela, porque hace mucho viento.<\/p>\n<p>Pero a veces salimos y encontramos caminos que son como milagros, de belleza. Enormes monobloques, monumentales \u00d3mnibus, barriadas populosas para obreros, barcos, aviones, trenes y piletas y juegos para ni\u00f1os y \u00e1rboles y aer\u00f3dromos de ensue\u00f1o. Todo eso realizado en un birlibirloque de menos de diez a\u00f1os, como si un juego m\u00e1gico, de manos taumaturgas, hiciera los hechizos de aquella lamparita de Aladino.<\/p>\n<p>Y a veces, saliendo de la Patria, lejos de aqu\u00ed, se nos llenan de l\u00e1grimas los ojos en cuanto avaloramos tras ese prisma claro que entrega la distancia, cu\u00e1l es y c\u00f3mo es este milagro de la Nueva Argentina.<\/p>\n<p>Se est\u00e1 cumpliendo todo, poco a poco, a veces aceleradamente, y otras con esa paulatina conquista del alm\u00e1cigo que reclama m\u00e1s tiempo. Se est\u00e1 cumpliendo todo. Y ahora se cumple<br \/>\nCuando yo era un purrete, mi padre ten\u00eda uno, all\u00e1 por la barriada de Boedo, donde una compa\u00f1\u00eda de artistas de ese entonces realizaba las obras -pobremente vestidas-de un teatro nacional ya en bot\u00f3n.<\/p>\n<p>Eran sainetes simples o comedias, que ven\u00edan de la calle, con el gusto y el sabor de la calle. Muchos nombres de actores se mezclaban en el ir y venir de las semanas que ped\u00edan estrenos tras estrenos, para la misma gente que reclamaba &#8211; \u00a1es claro! &#8211; cosas nuevas, ya que el p\u00fablico se renovaba poco en la parroquia.<\/p>\n<p>El elenco de artistas ten\u00eda sus veteranos -hombres de la primera hora- y otros que, entonces partiquinos, hoy blanquecinos de a\u00f1os, son de la guardia vieja. Los dem\u00e1s cayeron en el tr\u00e1fago tremendo de la vida, algunos miserables, otros solamente olvidados, y casi todos sin alcanzar a ver \u00e9sa fama dorada, enga\u00f1osa, que los llev\u00f3 a las tablas una vez.<\/p>\n<p>De esto hace&#8230; cuarenta a\u00f1os. Pero el teatro ya mostraba su historia en la Argentina. Historia de entrecasa, dom\u00e9stica, modesta.<\/p>\n<p>A dos cuadras de all\u00ed, en Boedo e Independencia, sobre un potrero donde, a veces, realizaban kermesses, se asentaba la lona remendada de un circo de extramuros. Era el Gran Circo Anselmi. Payasos y \u00abecuy\u00e9res\u00bb, saltarines, acr\u00f3batas, cumpl\u00edan su misi\u00f3n sobre la pista, y luego, hacia el final, la compa\u00f1\u00eda en pleno representaba el drama \u00abJuan Moreira\u00bb. Hab\u00eda un escenario toscamente arreglado y un pobre picadero de aserr\u00edn que invad\u00edan caballos y donde la partida peleaba con el gaucho matrero y el gringo Sardetti recib\u00eda las pullas de un p\u00fablico parcial que le tiraba con lo que ten\u00eda a mano. Era siempre la v\u00edctima del realismo teatral del drama \u00abJuan Moreira\u00bb, que es la primera piedra de un teatro nacional que quer\u00eda gestarse all\u00e1 en el otro siglo. Hasta esa referencia de tres cuadras, sobre mi barrio viejo, llegaban dos jalones de la historia del escenario criollo, casi casi toc\u00e1ndose, y en una proyecci\u00f3n de otra historia m\u00e1s vieja, con circos y con teatros, y payasos y actores, y las luces de gas del otro Buenos Aires, apenas empinado sobre el siglo, de hoy.<\/p>\n<p>All\u00e1, en el horizonte del recuerdo, remendando su carpa, levantando sus palos y haciendo cuatro saltos mortales al futuro, una familia entera nos contempla y nos saluda con una mano p\u00e1lida de adi\u00f3s: \u00a1la de los Podest\u00e1!&#8230;<\/p>\n<p>Claro est\u00e1 que frente al circo trashumante de esa familia heroica exist\u00edan los teatros extranjeros que llegaban de lejos, con actores y actrices empacados, patosos, pedantescos&#8230;<\/p>\n<p>Y estaba el teatro l\u00edrico, infatuado, siempre convencional, que miraba hacia Italia, so\u00f1ando con Rossini o Donizetti, meti\u00e9ndole en la gola a los cantantes, junto a aquel \u00abdo di petto\u00bb, la sonrisa piadosa y despectiva por todo lo vern\u00e1culo.<\/p>\n<p>Historia de los escenarios de Buenos Aires<\/p>\n<p>Hacia fines de siglo, cuando las mujeres usaban polizones y los hombres usaban bigotera, Buenos Aires ten\u00eda su historia de escenarios.<\/p>\n<p>Lejos, en la Colonia, aquel teatro famoso que fue la \u00abRancher\u00eda\u00bb. M\u00e1s ac\u00e1 el Coliseo, de la calle Reconquista y Cangallo, frente a la Merced, que despu\u00e9s se llam\u00f3 Teatro Argentino. Y el Teatro del Buen Orden, en aquella esquinita de Buen Orden y Rivadavia, y junto a \u00e9l, en tiempos de Juan Manuel de Rosas, el Teatro de la Federaci\u00f3n. Y as\u00ed, el de la Victoria, y el Alc\u00e1zar y el Porvenir y el Recreo y de la Opera, y el Teatro Politeama, cuando hab\u00eda potreros en la calle Corrientes, con sus cercos de tunas y verdes cinacinas.<\/p>\n<p>En la calle Florida entre Piedad y Cangallo, el Teatro Nacional que heredara m\u00e1s tarde nuestra angosta Corrientes, y que una vez, no ha mucho, fuera la c\u00e9lebre Catedral del Sainete.<\/p>\n<p><strong>Los viejos calaveras recordar\u00e1n, un poco melanc\u00f3licamente, aquel pintoresco local El Pasatiempo, sobre la misma calle Paran\u00e1 315, donde todas las noches se armaban peloteras tremendas, con silletazos y horrendas silbatinas, mientras mujeres gordas bailaban el canc\u00e1n mostrando sus pesadas enaguas con puntillas, lunares y mo\u00f1os.<\/strong><\/p>\n<p>Era el reducto bullanguero de aquellos patoteros, terror de las milongas, que sentaban sus reales en los alegres sitios de la urbe para mostrar la impunidad de algunos apellidos y la gracia alevosa de sus chistes, que una vez propiciaron la locura del negrito Ra\u00fal, envi\u00e1ndolo a Mar del Plata, en una jaula, con pasaje de perro.<\/p>\n<p><div class=\"column one-second\"><strong>Se cuenta que all\u00ed, en El Pasatiempo, la barra de \u00abjailaifes\u00bb se tom\u00f3 una venganza despiadada contra un cantor franc\u00e9s de apellido Forlet. El pobre cancionista, acobardado por esas reacciones funestas de aquellos ni\u00f1os bien, no daba pie con bola en un \u00abcouplet\u00bb. Como si el horroroso esc\u00e1ndalo que le hicieron no fuera suficiente, llegaron al camar\u00edn y lo levantaron en vilo, para encerrarlo con llave en un retrete, donde permaneci\u00f3 24 horas gritando como un desaforado.<\/strong><\/p>\n<p>Era una vida alegre, claro, pero injusta. Alegre para pocos, penosa para muchos.<\/p>\n<p>Tiempo de los globos esf\u00e9ricos y de las galeritas, cuando Fr\u00e9goli, transformista genial, realizaba sus cosas y se bailaba el tango en las orillas, sobre las baldosas de lugares famosos por sus grescas.<\/p>\n<p>En la escena todav\u00eda se hablaba el idioma europeo: Cervantes, Calder\u00f3n, Moliere, Racine&#8230; Corneille&#8230;<\/p>\n<p>Tal vez, los entremeses espa\u00f1oles, sainetes andaluces, y entre las funciones circenses se daban farsas m\u00edmicas que siempre terminaban a golpes de vejigas infladas o con palos que se envolv\u00edan en paja. \u00a1Era lo payasesco! Podemos ubicarnos en escenarios raros, distintos, con una ingenuidad pueril, donde el paisaje nuestro &#8211; el de la calle, el de los campos, el de la sociedad &#8211; estaba ausente.<\/p>\n<p>Quedan algunos nombres de esas farsas primarias, donde aquellos actores improvisaban todo, con di\u00e1logos ad l\u00edbitum, grotescos y sin orden, tales como: \u00abEl modo de pagar sus deudas\u00bb, \u00abMar\u00eda Cota\u00bb, \u00abEl negro boletero\u00bb, \u00abEl maestro de escuela\u00bb.<\/p>\n<p>Todo eso se esfum\u00f3, como el rap\u00e9, dando un gran estornudo&#8230; Los circos criollos deambulaban, llevando su pobreza y el destino de ser el primer paso hacia la cosa nuestra, por caminos de barro y en tristes carromatos, con la rubia \u00abecuyere\u00bb que era primera actriz, o el forzudo campe\u00f3n que se pon\u00eda una barba, o el gal\u00e1n de mostachos retorcidos y un jopo pasatista, que pod\u00eda enamorar a la muchacha p\u00e1lida de la primera fila&#8230;<br \/>\n<\/div>\n<div class=\"column one-second\"><\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"padding-top: 25px; text-align: center;\"><em>Desencuentro<\/em><\/p>\n<p>(Tango M\u00fasica: An\u00edbal Troilo; Letra: C\u00e1tulo Castillo)<\/p>\n<p>Est\u00e1s desorientado y no sab\u00e9s<br \/>\nqu\u00e9 \u00abtrole\u00bb hay que tomar para seguir.<br \/>\nY en este desencuentro con la fe<br \/>\nquer\u00e9s cruzar el mar y no pod\u00e9s.<br \/>\nLa ara\u00f1a que salvaste te pic\u00f3<br \/>\n-\u00a1qu\u00e9 vas a hacer!-<br \/>\ny el hombre que ayudaste te hizo mal<br \/>\n-\u00a1dale nom\u00e1s!-<br \/>\nY todo el carnaval<br \/>\ngritando pisote\u00f3<br \/>\nla mano fraternal<br \/>\nque Dios te dio.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 desencuentro!<br \/>\n\u00a1Si hasta Dios est\u00e1 lejano!<br \/>\nLlor\u00e1s por dentro,<br \/>\ntodo es cuento, todo es vil.<\/p>\n<p>En el corso a contramano<br \/>\nun grup\u00ed trampe\u00f3 a Jes\u00fas&#8230;<br \/>\nNo te f\u00edes ni de tu hermano,<br \/>\nse te cuelgan de la cruz&#8230;<\/p>\n<p>Quisiste con ternura, y el amor<br \/>\nte devor\u00f3 de atr\u00e1s hasta el ri\u00f1\u00f3n.<br \/>\nSe rieron de tu abrazo y ah\u00ed nom\u00e1s<br \/>\nte hundieron con rencor todo el arp\u00f3n<\/p>\n<p>Amargo desencuentro, porque ves<br \/>\nque es al rev\u00e9s&#8230;<br \/>\nCreiste en la honradez<br \/>\ny en la moral&#8230;<br \/>\n\u00a1qu\u00e9 estupidez!<\/p>\n<p>Por eso en tu total<br \/>\nfracaso de vivir,<br \/>\nni el tiro del final<br \/>\nte va a salir.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><\/div>\n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed llega a este siglo &#8211; que es recuerdo v\u00edvido para muchos &#8211; el nombre casi pr\u00f3cer de aquellos Podest\u00e1. De esa larga, de esa heroica familia donde entronca la historia de la escena vern\u00e1cula: Pablo, Jos\u00e9, Jer\u00f3nimo, Juan, Antonio, Mar\u00eda \u00abLa Rubia\u00bb, Tot\u00f3n, Marino, Blanca&#8230; Infinidad de nombres, junto al apellido ilustre de pobreza, de trabajo, de amor para la escena&#8230; Es un justo homenaje para ellos.<\/p>\n<p>Junto a ellos, Raffetto, un genov\u00e9s fortacho que trabajaba de H\u00e9rcules y a quien todos llamaban \u00ab40 onzas\u00bb.<\/p>\n<p>La an\u00e9cdota teatral tiene en este gringo bueno y luchador infinidad de p\u00e1ginas que son muy populares entre la gente de \u00abantes\u00bb.<\/p>\n<p>Se cuenta que una vez -no s\u00e9 si por Azul- se daba una funci\u00f3n en una noche de esas para quedarse en casa. El viento huracanado estremec\u00eda los palos, y la carpa temblaba al embate tremendo de la lluvia.<\/p>\n<p>Hab\u00eda mucho p\u00fablico y, es claro, era una l\u00e1stima perderse la taquilla, despu\u00e9s de haber sufrido largas \u00abliebres\u00bb, como dicen los muchachos de ahora.<\/p>\n<p>-Don Raffetto&#8230; \u00a1No podemos seguir!<br \/>\n-\u00a1No emporta! \u00a1Avanti!&#8230;<br \/>\nPero el tiempo inclemente no entend\u00eda de hero\u00edsmos, y le daba a la carpa cada golpe que se desmoronaba. ..<br \/>\n-\u00a1Por favor, don Raffetto&#8230; Salga a la pista&#8230; Anuncie que esto no tiene miras de parar&#8230;<br \/>\nConvencido, acorralado, el gringo se decidi\u00f3 por fin, y salt\u00f3 al picadero gritando a voz en cuello:<br \/>\n-\u00a1Signorine&#8230; signore!&#8230; \u00a1Se sospende la tromienta perqu\u00e9 viene una fond\u00f3n de la gran siete!&#8230;<br \/>\nUn gran coro de risas y gritos remat\u00f3 su grotesco mon\u00f3logo, y \u00ab40 onzas\u00bb, creyendo que estaban protestando, agreg\u00f3 muy suelto de cuerpo:<br \/>\n-\u00a1E ar que no le guste, que pase por la boleter\u00eda, que se le van a devolver sus cincuenta centavos de porquer\u00eda! &#8230;<\/p>\n<p>Yo no s\u00e9 si esto es cierto, pero que es \u00abben trovato\u00bb me resulta innegable.<\/p>\n<p>En un paisaje as\u00ed, con un clima de lona y de pobreza, naci\u00f3 una vez el drama \u00abJuan Moreira\u00bb.<\/p>\n<p>Entre unas pantomimas como \u00abLos dos sargentos\u00bb, \u00abLos brigantes de la Calabria\u00bb o \u00abGaribaldi en Aspromonte\u00bb, que se daban en el Politeama Argentino, y para un beneficio de los Hermanos Cario, naci\u00f3 la idea de \u00abmimar\u00bb el libro famos\u00edsimo de Eduardo Guti\u00e9rrez.<br \/>\nS\u00f3lo era menester encontrar al actor capaz de jinetear, cantar y bailar, tal como lo exig\u00eda el personaje entrado en el amor del pueblo.<\/p>\n<p>Y nadie mejor que Podest\u00e1, os\u00e9, el c\u00e9lebre \u00abPepino 88\u00bb, que entonces trabajaba de payaso en el Humberto I.<\/p>\n<p>Contratado, Guti\u00e9rrez arregl\u00f3 las escenas, y as\u00ed se present\u00f3 el drama que no ten\u00eda palabras, pero ten\u00eda caballos, bailes y cantores, donde toda la familia Podest\u00e1 contribu\u00eda con sus habilidades.<\/p>\n<p>La pantomima, representada en el escenario y en la pista con un despliegue inusitado -para entonces- de fuerzas dram\u00e1ticas, tuvo el \u00e9xito que todos le negaban al principio.<\/p>\n<p>En esa noche memorable el teatro argentino, sobre la cosa cierta de personajes nuestros, alz\u00f3 su plataforma para ver el camino que hab\u00eda de recorrer hacia el futuro.<\/p>\n<p>Fueron los Podest\u00e1 quienes siguieron dando alas a la idea, en otras temporadas y por lejanos pueblos de la Patria. Fracasos, triunfos, todo lo que el hombre de circo acomoda en alforjas, con el hambre, la ilusi\u00f3n, las luces y las sombras, fueron los manes de remotas funciones de muchos \u00abJuan Moreira\u00bb.<\/p>\n<p>Los antiguos caminos de la Patria, todav\u00eda intransitables, supieron de esta dulce aventura de los \u00abrascas\u00bb geniales, donde alentaba el \u00abcomisario malo\u00bb: Don Francisco; Juli\u00e1n, \u00abel amigo\u00bb; Sardetti, \u00abel traidor\u00bb, y el sargento Girino, verdugo del matrero.<\/p>\n<p>\u00a1Curiosos episodios jalonan el recuerdo! Con p\u00fablicos ingenuos, que viv\u00edan la verdad de aquel drama, se produc\u00edan hechos como el que ya traemos:<\/p>\n<p>En un pueblo cualquiera y hacia el final del drama, Moreira, para huir, quiere saltar la tapia. Entonces se le acerca el sargento Chirino, y lo asesina por la espalda de un trabucazo. Pero, de pronto, salta de la platea un milico criollazo, que no puede permitir una muerte a traici\u00f3n, y yendo al escenario saca una enorme daga y ataca a la partida, furioso, enajenado, mientras grita revoleando su fierro: \u00ab\u00a1Ans\u00ed no se mata a un hombre!&#8230; \u00a1Qu\u00e9 se han cr\u00e1ido!&#8230; \u00a1Canejo!\u00bb Y un n\u00famero fuera de programa alarg\u00f3 el espect\u00e1culo, para tratar de convencer a aquel gaucho soldado de que eso no era cierto, de que el muerto viv\u00eda y de que aquel sargento traicionero era un modesto padre de familia, buenazo y caballero, incapaz de la acci\u00f3n que la farsa creaba.<br \/>\nAll\u00e1 por Chivilcoy, el 10 de abril de 1886, el Circo Podest\u00e1-Scotti estrena el \u00abMoreira\u00bb hablado, con di\u00e1logos, as\u00ed \u00aba soggetto\u00bb, entregando a la obra otras alternativas y creando-ya en forma indubitable-un teatro nacional, con personajes nuestros y con asuntos nuestros.<\/p>\n<p>El pueblo, que sabe siempre lo que quiere, aplaudi\u00f3 y se hizo eco de aquella novedad que le pertenec\u00eda, entera, dulcemente.<\/p>\n<p>Desfilan barracones, circos y politeamas a lo largo y lo ancho de toda nuestra patria, acogiendo gozosos una muestra que, si burda, ten\u00eda la buena fe de ser teatro argentino.<\/p>\n<p>Junto a estas viejas cosas que adquieren con el tiempo un sabor de leyenda, emergen poco a poco escritores que huelen la verdad que se vislumbra.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-13836\" style=\"margin-top: 40px; margin-bottom: 40px;\" src=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo8.jpg\" alt=\"\" width=\"289\" height=\"457\" srcset=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo8.jpg 289w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo8-190x300.jpg 190w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo8-92x146.jpg 92w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo8-32x50.jpg 32w\" sizes=\"(max-width: 289px) 100vw, 289px\" \/><\/p>\n<p>Tal vez Elias Regules, m\u00e9dico y escritor, se acerque con tres obras teatrales que afirman lo real de un teatro rioplatense: \u00abMart\u00edn Fierro\u00bb, \u00abEl Entenao\u00bb, \u00abLos Guachitos\u00bb.<br \/>\nY m\u00e1s ac\u00e1, Abd\u00f3n Ar\u00f3ztegui, con su obra \u00abJuli\u00e1n Jim\u00e9nez\u00bb; Orosm\u00e1n Moratorio, autor de \u00abJuan Soldao\u00bb; y \u00ab\u00d1a Toribia\u00bb; V\u00edctor P\u00e9rez P\u00e9tit, autor de \u00abCobarde\u00bb y \u00abLas tributaciones de un criollo\u00bb; Agust\u00edn Fontanella y Enrique Demar\u00eda; y Garc\u00eda Velloso, Ezequiel Soria, Castellanos, Laferrere y Nicol\u00e1s Granada; y Mariano Gal\u00e9 y decenas de nombres que anudan la far\u00e1ndula que nos lleva hasta las mismas luces nocherniegas del c\u00e9lebre rinc\u00f3n de Buenos Aires que fue el Caf\u00e9 de los Inmortales.<\/p>\n<p>Emplazado en el coraz\u00f3n de la \u00abCalle Sin Sueno\u00bb, el Caf\u00e9 de los Inmortales, como lo bautiz\u00f3 Carriego, fue la fragua donde se templaron los talentos rom\u00e1nticos de comienzos de siglo.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n de lo argentino<\/p>\n<p>Corbatas voladoras y sombreros aludos como sombras aderezan la historia de una literatura que empezaba a mirarse hacia adentro para hallar la expresi\u00f3n de lo argentino.<\/p>\n<p>Estaban bien el genio de Dar\u00edo y aquellas borracheras de Charles de Soussens, y todos los conflictos l\u00edrico-filos\u00f3ficos que propon\u00edan Verlaine o Beaudelaire. O problemas ex\u00f3ticos que ven\u00edan desde all\u00e1, en los obscuros dramas de Dostoiewsky, o en la densa trama de V\u00edctor Hugo o de Emilio Zola. Pero hab\u00eda un sarampi\u00f3n creador, genuinamente nuestro, que armoniz\u00f3 las voces de Evaristo Carriego, mirando a la verdad aquella de su calle y su barrio de Belgrano.<\/p>\n<p>En una mesa pobre so\u00f1aba un oriental de cabellos hirsutos, ca\u00eddos en mechones sobre la frente p\u00e1lida. Con los botines sucios, desgarbado, orgulloso, ausente de los. hombres, escrib\u00eda sobre formularios de telegrama. Era. un bohemio, bohemio hasta la m\u00e9dula: Florencio S\u00e1nchez.<\/p>\n<p>Y tal vez Monteavaro y Mart\u00ednez Cuiti\u00f1o, con Edmundo Montagne, hablando de problemas metaf\u00edsicos frente a un cafecito que don Le\u00f3n, el due\u00f1o, les serv\u00eda. sin esperanzas de que se lo pagaran&#8230;<\/p>\n<p>Alguna vez entraba un talento tremendo que era Jos\u00e9 Ingenieros, y acaso Leopoldo Lugones, promovi\u00e9ndose a los altos estrados de la fama, saludara de afuera, apresuradamente&#8230;<\/p>\n<p>Mi padre, que era flaco y melenudo, sosten\u00eda sus. problemas sociales frente a Alberto Ghiraldo, que se vest\u00eda de obscuro y estaba siempre p\u00e1lido detr\u00e1s de sus bigotes retorcidos de espadach\u00edn franc\u00e9s&#8230;<\/p>\n<p>El teatro ya era un hecho.echo.<\/p>\n<p>Don Mart\u00edn Coronado hab\u00eda estrenado \u00abLa piedra del esc\u00e1ndalo\u00bb, y el \u00e9xito ya asomaba con su sabor a. fama y a pesos. Pocos pesos, es verdad, pero que acreditaban, promovi\u00e9ndola, a una profesi\u00f3n funambulesca. Escribir y cobrar, una utop\u00eda que llegaba a las manos de locos muchachotes so\u00f1adores.Una tradici\u00f3n que nos viene de lejos. lejos<\/p>\n<p>Y entraban los actores, estrellas rutilantes y admiradas de aquellos viejos d\u00edas, que ten\u00edan devoci\u00f3n por su arte y, acaso, tambi\u00e9n, la obligaci\u00f3n de responder a lo tradicional del oficio en la Patria. Porque hay una tradici\u00f3n que nos viene de lejos, junto a Casacuberta, que se muri\u00f3 en la escena, deshecho el coraz\u00f3n por una farsa que sent\u00eda en lo hondo. Y Abelardo de Lastra, que se durmi\u00f3 en su ley, junto a las candilejas.<\/p>\n<p>Sobre este clima hondo, tenso de humo, oliendo a caf\u00e9, caminaba so\u00f1ando nuestro Pablo.<\/p>\n<p>De Pablo Podest\u00e1, con sus arranques, con su fuerza; dulce, irascible, amador incansable, fervoroso, intuitivo, falta hacer una historia. En teatro, en cine, en libro, yo no s\u00e9; pero falta.<\/p>\n<p>Su genial intuici\u00f3n ten\u00eda a veces la tensa vibraci\u00f3n del paroxismo. Con el rostro ce\u00f1udo, hosco, y la voz grave, convincente, ardorosa, ten\u00eda la dulzura que a veces tambi\u00e9n se le escapaba por los ojos&#8230; No s\u00e9 s\u00ed la locura, que estaba agazapada en un rinc\u00f3n, hac\u00eda lo dem\u00e1s, pero recuerdo que, siendo peque\u00f1o, me qued\u00e9 impresionado para siempre oyendo su papel en \u00abLa Monta\u00f1a de las Brujas\u00bb, de Julio S\u00e1nchez Gardel.<\/p>\n<p>Por entonces, Angelina Pagano era una jovencita que tra\u00eda de Italia la escuela de Eleonora Duse, para volcar al teatro argentino, apenas comenzado, la madurez de un arte que ten\u00eda ortodoxia y calidad mundial&#8230;<\/p>\n<p>Enrique Mui\u00f1o, nuestro adorable Mui\u00f1o, era un joven fogoso, hablador entusiasta, que se llevaba todo por delante con la enorme fluidez de su talento y sus veinte a\u00f1os llenos de optimismo. Tambi\u00e9n Elias Alippi, peque\u00f1ito, reservado, bailar\u00edn y Don Juan, que volcaba en el teatro su energ\u00eda indomable&#8230;<\/p>\n<p>Desfilaban las voces de Vittone y Segundo Pomar&#8230; Y Alberto Ballerini&#8230;<br \/>\nOrfilia Rico, gigantesca en sus cosas, ya se iba preparando para la celebridad, cuando Camila era a\u00fan una ni\u00f1a&#8230;<\/p>\n<p>Y Pierina Dealessi, la mujercita suave y so\u00f1adora, anunciando promesas que llegaron un d\u00eda. Tal vez por el barrio del Abasto jugueteara en las calles, con su \u00abventriloquia\u00bb, Cassaux, el Roberto Cassaux de las caricaturas admirables&#8230; Y Marito Danesi, un muchach\u00f3n imberbe que se llevaba el arte por delante&#8230; Y Parra, despampanante, \u00fanico, que equivoc\u00f3 su senda en un g\u00e9nero fr\u00edvolo, acaso estuviera haciendo de las suyas &#8211; \u00a1las cosas de este Parra! &#8211; en alg\u00fan tiro al blanco del misterio&#8230; Y Rosita Cata, con tantas otras&#8230; Este era un mundo as\u00ed, que se enredaba en las noches rom\u00e1nticas de la calle Corrientes, de la calle sin sue\u00f1o, con entrada y salida al c\u00e9lebre Caf\u00e9 de los Inmortales.<\/p>\n<p>El trampol\u00edn del teatro promov\u00eda a escritores, y eran muchos artistas, y la calle, la calle con su gente y sus cosas, reflejaba su esp\u00edritu entre las bambalinas, con pobres decorados y una esperanza puesta en el futuro&#8230;<br \/>\nPero la Vida es ciega como la misma Muerte.<\/p>\n<p>Y la Muerte, en su funci\u00f3n de Vida, fue birlando las cosas, escamoteando nombres, borrando situaciones&#8230;<\/p>\n<p>El teatro es un espejo que refleja el paisaje por una ventanita. Este paisaje nuestro empez\u00f3 a reflejarse hace ya medio siglo, con tipos y costumbres que hac\u00edan el sainete ciudadano, o aquel drama gauchesco, o la comedia urbana, con tipos de una vida, pero nuestra&#8230;<\/p>\n<p>Las nuevas promociones han olvidado un poco o no conocen la verdad de una escena nacional primitiva que tuvo su eclosi\u00f3n y que muri\u00f3 en saz\u00f3n&#8230; sin madurar del todo&#8230;<\/p>\n<p>De aquellos personajes quedan pocos. Ya van siendo los menos. Y esta tarde movemos la tramoya, y este dulce escenario de una casa que es nuestra hasta el cogollo, realiza un sortilegio&#8230; Se enciende alguna luz tras la cortina. Una calle aparece. Detr\u00e1s de los telones esta esperando alguien, que realiza su salto desde un ayer que parece remoto pero que est\u00e1 en las manos, todav\u00eda&#8230; Viene de una escotilla del pasado y es nada menos que Mui\u00f1o. \u00a1Enrique Mui\u00f1o!&#8230; Muchacho de otro tiempo, so\u00f1ador de otro tiempo, que se proyecta aqu\u00ed como un milagro&#8230; Pongamos nuestros ojos en un paisaje antiguo. Traslademos la mente hacia el Teatro Argentino y digamos la fecha: 1904&#8230;<\/p>\n<p>Un malevo: Mamerto, con una cachiporra&#8230; Otro malevo: El Rana, visteador de cuchilla&#8230; Un compadre: El Churrinche, que reluce el rev\u00f3lver lustroso, empavonado. .. un lujo de ese entonces&#8230;. Y Petrona: la grela que vivi\u00f3 en esa esquina, cincuenta a\u00f1os atr\u00e1s&#8230; \u00a1Pucha digo con la piba que se ha vuelto desde\u00f1osa!..-.<\/p>\n<p>Entrem\u00e9s:\u00bbEntre bueyes no hay cornadas\u00bb.<\/p>\n<p>Fue el cuadro pintoresco de un entrem\u00e9s lunfardo, ya muy viejo; pero que, sin embargo, puede sentirse fresco en la gracia, el ingenio y el idioma salido de la calle. El verdadero. El nuestro.<\/p>\n<p>Junto a Mui\u00f1o, gloriosa permanencia del actor de ese entonces &#8211; se\u00f1or primer actor de nuestra escena &#8211;, actu\u00f3 la gente joven de un teatro que ahora m\u00e1s que nunca ha encontrado el camino.<\/p>\n<p>Rene Cossa, Alba Sol\u00eds y N\u00e9stor Ferraro, que &#8211; \u00a1y de eso estoy seguro! &#8211; se sienten orgullosos de encontrarse presentes junto al viejo maestro de la escena vern\u00e1cula.<\/p>\n<p>No puedo silenciar el esfuerzo de aprenderse el \u00absketch\u00bb en cuatro d\u00edas, ni el \u00e1nimo voluntarioso, alegre, generoso, de Rom\u00e1n Vi\u00f1ole Barreto, el director que ha puesto toda el alma en estos diez minutos de revisi\u00f3n hist\u00f3rica del sainete porte\u00f1o.<\/p>\n<p>Este fue el arte de antes, el que miraba atento hacia la calle, para mostrar las cosas de la calle.<\/p>\n<p>Se nos podr\u00e1 decir \u00abque el lenguaje\u00bb, \u00abque las situaciones\u00bb, \u00abque esto\u00bb y \u00abque lo otro\u00bb.<\/p>\n<p>No importa.<\/p>\n<p>Era una realidad que ten\u00eda buena fe, y que ten\u00eda tambi\u00e9n \u00absu posici\u00f3n\u00bb de b\u00fasqueda. Su deseo de hallar una escena argentina, como la poes\u00eda y la verdad de Hern\u00e1ndez, que encontr\u00f3 a Mart\u00edn Fierro, y Evaristo Carriego a la costurerita que diera aquel mal paso.<\/p>\n<p>Est\u00e1n, pues, ya planteadas -junto a un racimo generoso de actores- las distintas facetas de la vida com\u00fan: la gauchesca, la suburbana, y la otra bab\u00e9lica, heterog\u00e9nea, que baraja los tipos de la ciudad cartaginesa y apurada, con la comedia fina y con todos los hombres de muchas latitudes que forman la simbiosis del argentino actual: nuestro tipo sui g\u00e9neris, el porte\u00f1o de la calle Corrientes y Esmeralda, que alguna vez estuvo solo y esperaba&#8230;<\/p>\n<p>El teatro, en su camino, fue amontonando f\u00f3rmulas y fue perfeccion\u00e1ndose. El dramaturgo nuestro aprendi\u00f3 su \u00abmetier\u00bb y fue sumando nombres a los viejos: Aquino, Mertens, Berrutti, Goicochea, Novi\u00f3n, Pacheco, Malfatt\u00ed, Collazo, Sald\u00edas, Caraballo, Pedro E. Pico, Disc\u00e9polo&#8230; Su n\u00famero es muy largo. Su valor es muy denso.<\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os hubo un teatro de tesis, con tesis argentinas, que promovi\u00f3 pol\u00e9micas y encendi\u00f3 discusiones aun en los propios cuerpos legislativos del Estado.<\/p>\n<p>Pero la gente no va al teatro a pensar. Va a divertirse. Y este impulso pas\u00f3, y la escena del pueblo se reencontr\u00f3 a s\u00ed misma, ri\u00e9ndose en el sainete de sus propios defectos.<\/p>\n<p><div class=\"column one-second\"><strong>El sainete de Alberto Vacarezza tiene la fuerza misma de su autor, observador genial de la gente modesta de los inquilinatos que -hasta hace poco tiempo &#8211; proliferaban por toda la ciudad.<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>El turco, el italiano, el alem\u00e1n, el ruso, el compadrito, entraron a la vida sonriente de sus versos y de su dramaturgia, pasando por sus ojos siempre alerta su dramaturgia, pasando por sus ojos siempre alerta de muchach\u00f3n de barrio.<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y un barrio: Villa Crespo. Y toda una existencia de verdades vitales, con esa displicencia del que toma una ca\u00f1a en un boliche esta\u00f1ero, junto al curda que llora la mam\u00faa noct\u00e1mbula.<\/strong><\/div>\n<div class=\"column one-second\"><strong><span style=\"color: #993300;\">&gt;<\/span><em>Eva era un retrato<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Nos miras desde el fondo de un retrato<br \/>\ncon tu fija expresi\u00f3n de dama antigua,<br \/>\nsonriente y gr\u00e1cil, con la mano exigua<br \/>\nque enlaza el brazo fuerte, con recato\u2026<br \/>\n\u00a1Todo era una ilusi\u00f3n!\u2026 Y en el boato<br \/>\nde tu traje de fiesta, se santigua<br \/>\notra mano de adi\u00f3s, con esa ambigua,<br \/>\np\u00e1lida ausencia que pint\u00f3 el retrato\u2026<br \/>\n\u00a1C\u00f3mo eras feliz!\u2026 Con una aureola<br \/>\nde amor y de piedad, te arqueabas,<br \/>\nmimbre que desgaj\u00f3 la furia de la ola\u2026.<br \/>\nY te desdibujaste, dulce y sola,<br \/>\ncuando la muerte, silenciosa urdimbre,<br \/>\nte hizo escuchar su vieja caracola\u2026<\/div>\n<\/p>\n<p>Vacarezza, creador de una forma de teatro que es suya y s\u00f3lo suya, es el due\u00f1o de versos que &#8211; alguna vez- habr\u00e1n de entrar en las antolog\u00edas ciudadanas:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Era una paica papusa,<br \/>\nretrechera y rantifusa<br \/>\nque aguantaba la marrusa<br \/>\nsin protestas y hasta el fin,<br \/>\ny era un garabo discreto,<br \/>\nverseador y analfabeto<br \/>\nque trataba con respeto<br \/>\na la due\u00f1a del bul\u00edn&#8230;<\/p>\n<p>Sus versos, como sus escenas, como sus di\u00e1logos, tienen una dificil\u00edsima facilidad, que s\u00f3lo puede hallarse cuando se hurga hondo en el limo viviente de la calle.<\/p>\n<p>Un fen\u00f3meno universal, all\u00e1 por 1927, gravit\u00f3 en Buenos Aires, baj\u00e1ndole la \u00abprima\u00bb a un teatro nacional en progresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Este fen\u00f3meno tiene un nombre requete conocido: es el cine sonoro.<br \/>\nY junto al empresario, cuidador del negocio antes que nada, comenzaron a ralear escenarios, transformados en cines, que &#8211; \u00a1claro! -resultaban veneros mucho m\u00e1s productivos y menos complicados. As\u00ed empieza la crisis del artista.<\/p>\n<p>Y entonces sigue el \u00e9xodo, que a veces es la miseria. Los que pueden armarse compa\u00f1\u00edas se encaminan al \u00abbosque\u00bb, buscando la cl\u00e1sica \u00abrascada\u00bb, que no siempre &#8211; entend\u00e1moslo bien &#8211; ayuda a pucherear.<\/p>\n<p>Y en ese deambular incesante del tiempo, la novedad del cine se atempera, se cumple la par\u00e1bola y en su nueva ascendente el teatro resurge con renovados br\u00edos, porque el p\u00fablico empieza a regresar a sus viejos amores. Pero ya hay menos salas. Muchas menos&#8230;<\/p>\n<p>Y tras de esto, la bola que faltaba: un af\u00e1n exitista que asegure con sucesos notorios las taquillas de cada temporada. Para ello, nada m\u00e1s c\u00f3modo que transportar las obras ya probadas en Londres, en Par\u00eds, en Roma, en Nueva York. Es muy f\u00e1cil. Un traductor, un convenio privado, \u00a1y la escena argentina que reviente!<\/p>\n<p>Es la verdad tremenda, pero que hay que encarar valientemente.<\/p>\n<p>El traductor -que es tambi\u00e9n comedi\u00f3grafo, o a veces se improvisa &#8211; es el hijo del menor esfuerzo. El no habla, \u00e9l repite, pero repite mal.<\/p>\n<p>Un antiguo adagio italiano refirma con su juego de palabras lo cierto de este aserto: \u00abTraduttore, traditore\u00bb. Y nada lo desmiente.<\/p>\n<p>Si el teatro es un reflejo de la gente, del paisaje, del alma, debemos reflejar lo que miramos, lo que est\u00e1 a nuestro alcance y que nos duele o nos hace re\u00edr.<\/p>\n<p>El obscuro problema de un ruso de Siberia es problema en Siberia, pero no en la Argentina. Las taras de los hermanos Karamazoff est\u00e1n bien en Mosc\u00fa, pero no en Chivilcoy.<\/p>\n<p>Y la fr\u00e1gil \u00abmujer del panadero\u00bb es problema franc\u00e9s, que desechamos en nuestra casa criolla, donde nuestra mujer es -antes que nada- una leal mujer que respetamos y tambi\u00e9n nos respeta.<\/p>\n<p>\u00abLe cocu magnifique\u00bb puede tener su gracia, pero all\u00e1. Aqu\u00ed no la queremos.<\/p>\n<p>Aplicaci\u00f3n directa de un teatro nacional<\/p>\n<div id=\"attachment_13842\" style=\"width: 351px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-13842\" class=\"size-full wp-image-13842\" src=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo9.jpg\" alt=\"\" width=\"341\" height=\"278\" srcset=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo9.jpg 341w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo9-300x245.jpg 300w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo9-179x146.jpg 179w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/Catulo9-50x41.jpg 50w\" sizes=\"(max-width: 341px) 100vw, 341px\" \/><p id=\"caption-attachment-13842\" class=\"wp-caption-text\">Ra\u00fal Garello, C\u00e1tulo Castillo y Horacio Ferrer (1974)<\/p><\/div>\n<p>Un turbio mare m\u00e1gnum de traducciones ha ocupado los teatros, desplazando las obras de los autores criollos. Desde Moli\u00e9re a Ibsen, desfilaron las voces de todas las culturas y de todas las lenguas y de todas las \u00e9pocas, sumiendo en una espera que es casi angustiosa al dramaturgo nuestro. Y es la pura verdad.<\/p>\n<p>Pero de pronto &#8211; \u00a1alabado sea Dios!&#8230; &#8211; se despeja la niebla, y empieza en el Teatro Disc\u00e9polo &#8211; bajo la direcci\u00f3n de la Subsecretar\u00eda de Informaciones de la Presidencia de la Naci\u00f3n &#8211; la aplicaci\u00f3n directa de un teatro nacional con verdad argentina. Y el pueblo, que sabe lo que quiere, le contesta que s\u00ed, y aplaude en \u00abEl Patio de la Morocha\u00bb el primer paso firme del 2\u00b0 Plan Quinquenal del general Per\u00f3n.<\/p>\n<p>No importa que la obra sea mala. Pero Pichuco es bueno, el teatro est\u00e1 vestido y hay algo de la calle que ha entrado al escenario, de nuevo, como entonces, por la puerta del \u00e9xito.<\/p>\n<p>El Teatro General San Mart\u00edn, por su parte, hace la revisi\u00f3n del g\u00e9nero chico, y con \u00abLos disfrazados\u00bb se suma a esta corriente que esper\u00e1bamos todos, porque es corriente nuestra y estaba haciendo falta.<\/p>\n<p>Desde aqu\u00ed, desde \u00e9sta casa nuestra, que pone como miel en nuestros corazones, porque est\u00e1 el esp\u00edritu de Ella, los muchachos actores y las actrices criollas se acercan a Per\u00f3n, y Per\u00f3n oye. Y cuando Per\u00f3n oye sabe o\u00edr, y su cerebro piensa y su mano maneja.<\/p>\n<p>\u00bfTeatros para la escena criolla?&#8230; Ni una palabra m\u00e1s. Van cinco teatros&#8230;<\/p>\n<p>Cinco teatros que llegar\u00e1n a suplir los olvidos y a resta\u00f1ar las penas de los que suspiraban por tenerlos. Escenas argentinas y tablados argentinos para obras argentinas y autores argentinos, que exhumar\u00e1n lo viejo y escribir\u00e1n lo nuevo con la misma alegr\u00eda que tendr\u00eda, seguramente, el viejo Podest\u00e1 haciendo \u00abJuan Moreira\u00bb, all\u00e1 en el circo pobre, de lona remendada, cuando el gringo Raffetto sal\u00eda al picadero diciendo: \u00abSe sospende la tromienta perqu\u00e9 viene una fonci\u00f3n de la gran siete&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Y acaso para reivindicar aquella dolorosa pobreza de los padres de la escena vern\u00e1cula, el Teatro General San Mart\u00edn ha de ser uno de los teatros m\u00e1s hermosos del mundo y ha de crearse, para los ni\u00f1os nuestros, un circo sin parang\u00f3n posible en todo el orbe, donde nuestro Intendente le deja paso libre al arquitecto, y el general Per\u00f3n le deja paso libre al ni\u00f1o bueno que tiene dentro suyo, en estas cosas nuestras, de la Patria, del pueblo, del amor a los hombres, al bien, a la justicia&#8230;<\/p>\n<p>El artista argentino ya tiene piedra libre. Son suyos los caminos de la Patria, con hoteles baratos, sin impuestos, con pasajes al alcance de todos, grit\u00e1ndole a los vientos de la tierra desde el tren que lo lleva: \u00abSi Per\u00f3n no existiera, habr\u00eda que inventarlo\u00bb.<\/p>\n<p>C\u00e1tulo Castillo<br \/>\nBuenos Aires, 9 de noviembre de 1953<br \/>\nhttp:\/\/www.elescarmiento.com.ar\/07cultura2.php<\/p>\n<p style=\"color: #800000; font-size: 26px; margin-top: 40px;\"><strong><u>Letras de C\u00e1tulo Castillo<\/u><\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/55772\/acuarelita-del-arrabal-catulo-castillo\">Acuarelita del arrabal<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56836\/adios-te-vas-catulo-castillo\">Adi\u00f3s te vas<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/55766\/el-aguacero-cancion-de-la-pampa-catulo-castillo\">El aguacero (Canci\u00f3n de la Pampa)<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/60120\/a-homero-catulo-castillo\">A Homero<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/60197\/amor-en-remolino-catulo-castillo\">Amor en remolino<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/60207\/anoche-catulo-castillo\">Anoche<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/55767\/aquella-cantina-de-la-ribera-catulo-castillo\">Aquella cantina de la ribera<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57365\/aqui-nomas-catulo-castillo\">Aqu\u00ed nom\u00e1s<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/59229\/arrabalera-catulo-castillo\">Arrabalera<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57510\/bandita-de-mi-pueblo-catulo-castillo\">Bandita de mi pueblo<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56028\/bichitos-de-luz-catulo-castillo\">Bichitos de luz<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57363\/burbujas-catulo-castillo\">Burbujas<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/492609\/cafe-de-los-angelitos-catulo-castillo\">Caf\u00e9 de Los Angelitos<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/55922\/caminito-del-taller-catulo-castillo\">Caminito del taller<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/497988\/camino-del-tucuman-catulo-castillo\">Camino del Tucum\u00e1n<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56475\/caracola-catulo-castillo\">Caracola<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/24192\/caseron-de-tejas-catulo-castillo\">Caser\u00f3n de tejas<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/58836\/che-dringue-catulo-castillo\">Che Dringue<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56476\/chinita-de-trenzas-largas-catulo-castillo\">Chinita de trenzas largas<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56922\/cimarrona-catulo-castillo\">Cimarrona<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/55769\/el-circo-se-va-catulo-castillo\">El circo se va<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56923\/color-de-barro-catulo-castillo\">Color de barro<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/55342\/corazon-de-papel-catulo-castillo\">Coraz\u00f3n de papel<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/563165\/cornetin-catulo-castillo\">Cornet\u00edn<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56924\/delantal-catulo-castillo\">Delantal<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/24194\/desencuentro-catulo-castillo\">Desencuentro<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/615401\/diez-anos-pasan-catulo-castillo\">Diez a\u00f1os pasan<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56926\/dinero-dinero-catulo-castillo\">Dinero, dinero<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56927\/domani-catulo-castillo\">Domani<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/630216\/donde-iras-ilusion-catulo-castillo\">D\u00f3nde ir\u00e1s ilusi\u00f3n<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57364\/en-el-dos-mil-catulo-castillo\">En el dos mil<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57362\/estampa-federal-catulo-castillo\">Estampa federal<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/55668\/eufemio-pizarro-catulo-castillo\">Eufemio Pizarro<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57512\/fujiyama-catulo-castillo\">Fujiyama<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57251\/hace-tiempo-catulo-castillo\">Hace tiempo<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57513\/harina-catulo-castillo\">Harina<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57252\/historia-breve-catulo-castillo\">Historia breve<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/55774\/invocacion-al-tango-catulo-castillo\">Invocaci\u00f3n al tango<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/53633\/juguete-de-placer-catulo-castillo\">Juguete de placer<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/60225\/la-calesita-catulo-castillo\">La calesita<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56892\/la-cantina-catulo-castillo\">La cantina<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57369\/l-isolabella-catulo-castillo\">L&#8217;Isolabella<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56477\/la-lluvia-catulo-castillo\">La lluvia<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57357\/luna-llena-catulo-castillo\">Luna llena<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/59260\/la-madrugada-catulo-castillo\">La madrugada<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/59402\/maleza-catulo-castillo\">Maleza<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57353\/malva-catulo-castillo\">Malva<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57360\/manganga-catulo-castillo\">Mangang\u00e1<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/24191\/maria-catulo-castillo\">Mar\u00eda<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/59416\/mensaje-catulo-castillo\">Mensaje<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/59263\/milonga-del-mayoral-catulo-castillo\">Milonga del mayoral<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56478\/milonga-de-los-cuarteles-catulo-castillo\">Milonga de los cuarteles<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56474\/milonga-para-fiore-catulo-castillo\">Milonga para Fiore<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57359\/mulatada-catulo-castillo\">Mulatada<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/55770\/musica-de-calesita-catulo-castillo\">M\u00fasica de calesita<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57355\/no-vuelvas-maria-catulo-castillo\">No vuelvas Mar\u00eda<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/52341\/organito-de-la-tarde-catulo-castillo\">Organito de la tarde<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/55775\/papel-picado-catulo-castillo\">Papel picado<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56965\/para-que-te-quiero-tanto-catulo-castillo\">Para qu\u00e9 te quiero tanto<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57361\/la-pared-catulo-castillo\">La pared<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56951\/el-patio-de-la-morocha-catulo-castillo\">El patio de la Morocha<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/60151\/patio-mio-catulo-castillo\">Patio m\u00edo<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57516\/patrona-catulo-castillo\">Patrona<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57292\/perdoname-catulo-castillo\">Perd\u00f3name<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56340\/pobre-fanfan-catulo-castillo\">Pobre Fanf\u00e1n<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/55773\/el-pregon-catulo-castillo\">El preg\u00f3n<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57514\/la-retrechera-catulo-castillo\">La retrechera<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56930\/segundo-patio-catulo-castillo\">Segundo patio<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56888\/se-muere-de-amor-catulo-castillo\">Se muere de amor<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/59267\/sin-ella-catulo-castillo\">Sin ella<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57356\/sobre-un-mar-de-azoteas-catulo-castillo\">Sobre un mar de azoteas<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57366\/somos-los-dos-catulo-castillo\">Somos los dos<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/52484\/sos-de-la-quema-catulo-castillo\">Sos de la Quema<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/59302\/te-llama-mi-violin-catulo-castillo\">Te llama mi viol\u00edn<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57517\/tenes-servido-el-te-catulo-castillo\">Ten\u00e9s servido el t\u00e9!<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56473\/testamento-tanguero-catulo-castillo\">Testamento tanguero<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/58837\/tiempo-de-percal-catulo-castillo\">Tiempo de percal<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/24193\/tinta-roja-catulo-castillo\">Tinta roja<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57518\/tortura-catulo-castillo\">Tortura<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57519\/trampa-catulo-castillo\">Trampa<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57520\/triqui-traca-catulo-castillo\">Triqui-Traca<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56960\/el-trompo-azul-catulo-castillo\">El trompo azul<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/24190\/la-ultima-curda-catulo-castillo\">La \u00faltima curda<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/24195\/el-ultimo-cafe-catulo-castillo\">El \u00faltimo caf\u00e9<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56928\/el-ultimo-cafiolo-catulo-castillo\">El \u00faltimo cafiolo<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56929\/el-ultimo-farol-catulo-castillo\">El \u00faltimo farol<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong>Una canci\u00f3n<\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56931\/una-cancion-en-la-niebla-catulo-castillo\">Una canci\u00f3n en la niebla<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/59431\/una-vez-catulo-castillo\">Una vez<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/54449\/vendria-catulo-castillo\">Vendr\u00eda<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/56932\/ventanal-catulo-castillo\">Ventanal<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/55968\/la-violeta-catulo-castillo\">La violeta<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><span style=\"color: #800000;\"><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57354\/volvio-a-llover-catulo-castillo\">Volvi\u00f3 a llover<\/a><\/strong><\/span><\/li>\n<li><strong><a href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/57358\/vuelve-la-serenata-catulo-castillo\">Vuelve la serenata<\/a><\/strong><\/li>\n<li><strong><a href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/cancion\/60162\/y-a-mi-que-catulo-castillo\">Y a mi qu\u00e9<\/a><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/artista\/6208\/catulo-castillo\">https:\/\/www.cancioneros.com\/letras\/artista\/6208\/catulo-castillo<\/a><\/strong><\/p>\n<div style=\"margin-left: 30px; margin-right: 30px; font-family: Verdana; font-size: 14px; color: #000000; text-align: justify; font-weight: bold;\">\n<p>Buenos Aires, 9 de noviembre de 1953<\/p>\n<p>http:\/\/www.elescarmiento.com.ar\/07cultura2.php<\/p>\n<hr style=\"color: #800000;\">\n<p style=\"color: #800000; font-size: 18px; margin-top: 40px;\"><strong>Los tangueros del Peronismo y sus obras<\/strong><\/p>\n<p>Por N\u00e9stor Pins\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No fue necesario que llegara el 17 de octubre de 1945. Desde un a\u00f1o antes, cuando la figura del entonces Coronel Per\u00f3n emerg\u00eda como el candidato del pueblo para la conducci\u00f3n del pa\u00eds, comienzan a surgir canciones con letras y t\u00edtulos en homenaje a su persona, tambi\u00e9n con loas ante la esperanza de un equilibrio social y a las obras realizadas y a realizar. M\u00e1s tarde, tambi\u00e9n habr\u00e1 para su esposa, Eva Per\u00f3n.<br \/>\nFue apreciable la cantidad de temas, pero aqu\u00ed nos interesa enumerar, solamente, aquellos donde hayan intervenido en su creaci\u00f3n o interpretaci\u00f3n, gente de tango, aunque habr\u00e1 alguna excepci\u00f3n. El listado siguiente no pretende ser completo.<\/p>\n<p>A la oficina de Per\u00f3n en la Secretar\u00eda de Trabajo, junto con cartas y telegramas, llegaban diariamente muchos discos fonopostales. Los mismos, se grababan en el propio Correo Central y los surcos se registraban en una cartulina brillante donde adem\u00e1s quedaba espacio para dedicatoria y nombres. De ellos, nuestro amigo el coleccionista H\u00e9ctor Lucci, nos mostr\u00f3 e hizo escuchar: \u201cRenovaci\u00f3n\u201d, una marcha de Ugarte \u2014seg\u00fan puede leerse\u2014 dedicada al vicepresidente de la Naci\u00f3n Coronel Per\u00f3n y cantada con pretensiones l\u00edricas que tornan indescifrable la letra, por la estrellita de nuestro cine Perla Mux. Las palabras previas y el acompa\u00f1amiento de piano estuvieron a cargo de un hermano suyo de nombre Bruno Mux, la postal tiene fecha del 12 de agosto de 1944. Por entonces, el presidente de la Rep\u00fablica era el general Edelmiro J. Farrell quien tambi\u00e9n, en esa fecha, recibi\u00f3 un presente similar, por los mismos int\u00e9rpretes: \u201cMarcha de la Victoria\u201d, con m\u00fasica y letra de Bruno Mux. Si bien aqu\u00ed no hubo gente de tango, lo hacemos figurar como curiosidad y porque no llegaron al destino deseado. Era tan grande el caudal de env\u00edos con salutaciones, que todas las tardes un ordenanza se encargaba de eliminarlos.<\/p>\n<p>Seguramente, la primera manifestaci\u00f3n de los tangueros, haya sido la marcha \u201c4 de Junio\u201d, de los hermanos Francisco y Blas Lomuto, registrada por la orquesta de Francisco Lomuto, con las voces de sus cantores Alberto Rivera y Carlos Galarce, el 6 de junio de 1944.<\/p>\n<p>El 18 de septiembre de 1944, el sello Ode\u00f3n (disco n\u00ba 7121) saca a la venta la milonga de Enrique Lomuto \u201cArgentino cien por cien\u201d. El autor firm\u00f3 con el seud\u00f3nimo Julio Duval, la letra es de Rub\u00e9n Fern\u00e1ndez de Olivera, tambi\u00e9n conocido como \u201cTabanillo\u201d, pero cuyo nombre real era Rub\u00e9n Nicol\u00e1s Fern\u00e1ndez Barbieri. La orquesta es la de Enrique y la voz de su cantor Roberto Torres. La partitura editada se caracteriza por traer una sobrecubierta con la fotograf\u00eda del rostro de Per\u00f3n, atravesada por los colores de la bandera argentina.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, y sin respetar el orden cronol\u00f3gico de las grabaciones, est\u00e1n los siguientes t\u00edtulos: \u201cMarcha Peronista\u201d, que no tiene nada que ver con \u201cLos muchachos peronistas\u201d. El autor es Rodolfo Sciammarella y la registr\u00f3 H\u00e9ctor Palacios, acompa\u00f1ado por la orquesta de Miguel Zepeda. La mayor\u00eda de los temas que aqu\u00ed se nombran fueron realizados en los estudios del sello Victor, en forma particular, sin llegar a la comercializaci\u00f3n. Serv\u00edan para ser obsequiados y escuchados en los actos partidarios. Todos ellos llevan como identificaci\u00f3n la letra P (significa particular o privado) y el n\u00famero de matriz es, en este caso, 137 A. En el reverso, con la letra B, figura \u201cSlogans Peronistas\u201d, textos muy breves y sencillos creados y dichos por Rodolfo Sciammarella.<\/p>\n<p>Con respecto a la canci\u00f3n emblem\u00e1tica que a\u00fan perdura como himno del Movimiento Justicialista, la marcha \u201cLos muchachos peronistas\u201d.<br \/>\nComo curiosidad, un breve comentario: un fragmento de esta marcha fue incluido en una peque\u00f1a caja musical, que a la vez fue incorporada dentro de un reloj despertador del que hubo solamente tres ejemplares. Su fabricante, la compa\u00f1\u00eda suiza Jaegger, obsequi\u00f3 uno a Eva Per\u00f3n durante su viaje a Europa. Otro, a un directivo de la empresa de autom\u00f3viles Alfa Romeo, cuando Juan Manuel Fangio corr\u00eda con esa marca. El tercero tuvo un derrotero desconocido. Cuando Evita regres\u00f3 de su gira, se lo regal\u00f3 a \u00c1ngel D\u2019Agostino.<\/p>\n<p>A la muerte del maestro, pas\u00f3 a poder de unas sobrinas suyas quienes se lo vendieron a nuestro amigo H\u00e9ctor Lucci. Cuando suena la hora prefijada en el despertador, brotan las notas de la inmortal marchita.<\/p>\n<p>En el reverso de la versi\u00f3n de H\u00e9ctor Maur\u00e9 est\u00e1 \u201cLa \u00fanica soluci\u00f3n\u201d, marcha de Ramon Oscar Lanas<\/p>\n<p>\u201cOda a Per\u00f3n\u201d. Fue realizada con la melod\u00eda del vals de Marino Garc\u00eda, \u201cMis harapos\u201d y una letra de ocasi\u00f3n cuyo autor desconocemos. La interpretaron Alberto Marino, en 1947, acompa\u00f1ado por guitarras y tambi\u00e9n, Antonio Tormo.<\/p>\n<p>\u201cEvita Capitana\u201d. Aqu\u00ed se utiliz\u00f3 la m\u00fasica de \u201cLos muchachos peronistas\u201d y la letra es de Rodolfo Sciammarella. La cant\u00f3 Juanita Larrauri, acompa\u00f1ada por la orquesta de la APO, dirigida por Domingo Marafiotti y coro a cargo de H\u00e9ctor Mar\u00eda Artola. Una similar versi\u00f3n se registr\u00f3 solamente instrumental. Tambi\u00e9n fue grabada por la Orquesta y Coro del Teatro Col\u00f3n, disco V\u00edctor P.1535 B, matriz 4477. Otra versi\u00f3n, la de Emilio R\u00edos y su banda con la voz de Susy Di\u00e9guez, sello Avef\u00f3n.<\/p>\n<p>Antonio Hel\u00fa y Enrique Pedro Maroni hicieron varios temas: \u201cDescamisado\u201d, tango que canta H\u00e9ctor Pacheco con la orquesta de Alfredo Attad\u00eda, en un disco no comercial P.138A, de 1947; en la faz B: \u201cPeronista\u201d, con los mismos int\u00e9rpretes; \u201cLa Descamisada\u201d, milonga por Nelly Omar con la orquesta de Marafiotti, disco Victor P.1457A, a\u00f1o 1951 y en el otro lado, \u201cEs el pueblo\u201d, tambi\u00e9n con Nelly y el coro de Fanny Day.<\/p>\n<p>\u201cMarcha de la construcci\u00f3n\u201d, m\u00fasica y letra de Sciammarella, canta Hugo Marcel.<\/p>\n<p>\u201cMadrecita de los pobres\u201d, de F\u00e9lix Scolatti Almeyda y Alfonso Tagle Lara. Canta Irene de la Cruz. Grabaci\u00f3n particular realizada en los estudios \u201cAyacucho\u201d, el 1 de agosto de 1951.<\/p>\n<p>\u201cCanto al trabajo\u201d, marcha de C\u00e1tulo Castillo y Oscar Ivanissevich. Canta Hugo del Carril, 25 de noviembre de 1948, acompa\u00f1ado por la orquesta del Teatro Col\u00f3n dirigida por Alejandro Guti\u00e9rrez del Barrio. Existe una versi\u00f3n s\u00f3lo instrumental, por la misma orquesta, pero dirigida por Luis I. Ochoa, con el coro mixto del Colegio Militar y del Conservatorio Municipal, V\u00edctor P.810.<\/p>\n<p>\u201cVersos de un payador al General Juan Per\u00f3n\u201d y \u201cVersos de un payador a la se\u00f1ora Eva Per\u00f3n\u201d. Ambas ofrendas cantadas por Hugo del Carril, que le puso ritmo de milonga a los versos de Homero Manzi, a\u00f1o 1949. Tiempo despu\u00e9s, fueron grabados por Oscar Alonso.<\/p>\n<p>\u201cMarcha del Plan Quinquenal\u201d, de Sciammarella, canta H\u00e9ctor Maur\u00e9 con la orquesta dirigida por Silvio Vernazza y el coro de Fanny Day. Victor P.1550, a\u00f1o 1953.<\/p>\n<p>\u201cCaballero Juan Per\u00f3n\u201d, de Samuel Aguayo, canta el autor acompa\u00f1\u00e1ndose en guitarra.<\/p>\n<p>\u201cPer\u00f3n-Ib\u00e1\u00f1ez\u201d, con letra de P. Santill\u00e1n, adosada a la melod\u00eda de \u201cLos muchachos peronistas\u201d, canta Alberto Marino con orquesta en 1953.<\/p>\n<p>\u201cMarcha de Luz y Fuerza\u201d, de Domingo Marafiotti y C\u00e1tulo Castillo, por Hugo del Carril con la orquesta de Marafiotti, en 1949.<\/p>\n<p>\u201cSe acab\u00f3 la mishiadura\u201d, tango de Enrique Rodr\u00edguez y Jos\u00e9 Paradiso, por la orquesta del m\u00fasico con la voz de Ricardo Herrera, registrado el 15 de diciembre de 1950.<\/p>\n<p>\u201cUna carta para Italia\u201d, tango se Santos Lipesker y Reynaldo Yiso, por la orquesta Francini-Pontier, con Roberto Rufino, el 24 de marzo de 1948.<\/p>\n<p>Para cerrar el listado una marcha, que represent\u00f3 un hecho que qued\u00f3 grabado en el recuerdo de todos los que en esa \u00e9poca \u00e9ramos pibes y amantes del f\u00fatbol: \u201cMarcha del Primer Campeonato de F\u00fatbol Infantil Evita\u201d, en homenaje a los juegos inaugurados el 20 de agosto de 1950. Es de Sciammarella y Carlos Artagnan Petit, con la orquesta de Silvio Vernazza. Una curiosidad, es cantada por el Coro de Ni\u00f1os Santa Cecilia, donde se destaca la voz solista de un peque\u00f1o de doce a\u00f1os quien, con el tiempo, se convertir\u00eda en el reconocido cantor popular: Lu\u00eds Aguil\u00e9.<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\">Fuente:<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\">www.todotango.com\/spanish\/biblioteca\/cronicas\/cronica_peronismo.asp<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><a style=\"color: #626262; text-decoration:none;\" href=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/?p=13769\">\u00ab<em>Este hombre tiene un talento descomunal\u00bb<\/em><br \/>\npor Roberto Maffeis<br \/>\nLeer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[],"class_list":["post-13769","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-temas-especiales-vida-y-militancia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13769","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13769"}],"version-history":[{"count":78,"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13769\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13910,"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13769\/revisions\/13910"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13769"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13769"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13769"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}