{"id":7589,"date":"2014-12-15T20:57:42","date_gmt":"2014-12-15T20:57:42","guid":{"rendered":"http:\/\/historiadelperonismo.com\/?p=7589"},"modified":"2016-12-21T12:25:47","modified_gmt":"2016-12-21T12:25:47","slug":"lupo-victor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/?p=7589","title":{"rendered":"Lupo, V\u00edctor"},"content":{"rendered":"<div style=\"background: #ffcc00; padding: 80px; color: #000; font-family: Calibri; font-weight: bold;\">\n<p style=\"font-size: 50px; text-align: center; line-height: 40px;\">A 50 A\u00d1OS DEL GENOCIDIO DEPORTIVO<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 40px; text-align: center;\">1956 &#8211; 29 DE OCTUBRE \u2013 2006<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"border: 1px solid #000; padding: 10px;\">\n<p style=\"font-size: 20px;\">Homenaje a aquellos deportistas que fueron castigados en 1956 (Walter Lemos, Osvaldo Su\u00e1rez, Eduardo Guerrero y el plantel de b\u00e1squetbol, entre otros), a\u00f1o que la Argentina deportiva entr\u00f3 en su decadencia de la que no pudo recuperarse.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Para rendirle nuestro homenaje ofrecemos escritos de cap\u00edtulos del Libro<br \/>\n\u00abHistoria Pol\u00edtica del Deporte Argentino\u00bb de V\u00edctor Lupo publicado por Editorial Corregidor (2004).<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">TERCERA PARTE<br \/>\nCap\u00edtulo XLV<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">El genocidio deportivo<br \/>\nLa decadencia del deporte nacional<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Hace ya 50 a\u00f1os, en el apogeo de la \u00abRevoluci\u00f3n Libertadora\u00bb[1] comandada por el general Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas; cuando se fusilaban militantes pol\u00edticos en los basurales; se derogaba la Constituci\u00f3n Nacional por una proclama y la sola tenencia de una foto del General Per\u00f3n o Evita era suficiente para ir a parar a la c\u00e1rcel o quedar sin empleo; en ese contexto se asest\u00f3 al deporte argentino un golpe del que a\u00fan no ha podido recuperarse totalmente. [2]<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Para calibrar la magnitud de la tropel\u00eda cometida hay que hacer una breve historia.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Para un pueblo de deportistas como el argentino, \u00abser\u00eda una insensatez afirmar que el auge del deporte comenz\u00f3 con el advenimiento del justicialismo. Lo que s\u00ed es verificable, es que en el marco de dignificaci\u00f3n que experiment\u00f3 la Argentina entre junio de 1943 y septiembre de 1955 (con el 17 de Octubre de 1945 como su m\u00e1xima expresi\u00f3n p\u00fablica), much\u00edsimos m\u00e1s argentinos ejercieron el derecho al deporte y los m\u00e1s calificados exponentes encontraron decidido apoyo para maximizar sus talentos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Para los que se creen inventores del \u00abdeporte con todos\u00bb, hay que recordar que por ese entonces, cuando no hab\u00eda Secretar\u00eda de Deportes de la Naci\u00f3n, la Fundaci\u00f3n de Ayuda Social Eva Per\u00f3n, organizaba los \u00abCampeonatos Infantiles y Juveniles Evita\u00bb. La Confederaci\u00f3n General del Trabajo (CGT) los \u00abCampeonatos de los Trabajadores\u00bb; el Comit\u00e9 Ol\u00edmpico Interuniversitario, las \u00abOlimp\u00edadas Universitarias\u00bb y la Uni\u00f3n de Estudiantes Secundarios (UES) con el Ministerio de Educaci\u00f3n los \u00abCampeonatos Intercolegiales\u00bb. Eso sin olvidar las actividades propiciadas por las Federaciones nacionales; la CAD; la Federaci\u00f3n de Clubes Sociales y Deportivos Amateur (FECSYDA), para los clubes de barrio y la iniciaci\u00f3n deportiva, en los Ateneos Eva Per\u00f3n, conducidos por los mejores deportistas nacionales.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Deportivamente hablando hacia junio de 1943, Argentina era una potencia. El gobierno revolucionario, primero, y luego el peronismo, decidieron incrementar esas posibilidades y es as\u00ed como se particip\u00f3 con una nutrid\u00edsima delegaci\u00f3n en los Juegos Ol\u00edmpicos de Londres en 1948. Se organizaron en Buenos Aires, el Mundial de Tiro en 1949, el Primer Campeonato del Mundo de Basquetbol en 1950, los Primeros Juegos Panamericanos en el verano de 1951 y la primera prueba a nivel nacional de la F\u00f3rmula1, en el flamante aut\u00f3dromo en 1953, entre otros grandes torneos. Se particip\u00f3 en los Juegos Ol\u00edmpicos de Helsinki en 1952, donde<br \/>\nel 23 de julio se consigui\u00f3 la \u00faltima medalla de oro para nuestro pa\u00eds en el siglo XX y en los Juegos Panamericanos de M\u00e9xico en marzo de 1955, donde se consigui\u00f3 la \u00faltima haza\u00f1a deportiva colectiva de nuestro deporte.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Por supuesto que el apoyo no se agotaba en estos acontecimientos, sino que se los menciona dado que eran los foros m\u00e1ximos para el deporte continental y mundial.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Contra lo que algunos ligeramente sostienen, el deporte en \u00abla nueva Argentina\u00bb no era dirigido por el Gobierno. Y ello no pod\u00eda ser de otra manera, ya que la Doctrina Nacional en materia de acci\u00f3n cultural (que es donde se encuadraba lo deportivo) sostiene que: \u00abEl desarrollo ejecutivo de la acci\u00f3n cultural (deportiva) corresponde a las organizaciones correspondientes del Pueblo&#8230;\u00bb<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">(Decreto 13.378\/54). Por ello no es de extra\u00f1ar que por el Decreto 18.678\/54, el Gobierno reconociera a la Confederaci\u00f3n Argentina de Deportes (CAD), y \u00abcomo misi\u00f3n concurrente\u00bb, la direcci\u00f3n de los Deportes.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Las fr\u00edas estad\u00edsticas permiten verificar que para 1955, la Argentina deportiva hab\u00eda alcanzado los m\u00e1ximos niveles. Por ello se esperaban con mucha fe los Juegos Ol\u00edmpicos que habr\u00edan de desarrollarse al a\u00f1o siguiente.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Pero la \u00abfobia gorila\u00bb demostr\u00f3 tambi\u00e9n que en este sector, tan caro a los sentimientos del Pueblo y del mism\u00edsimo general Per\u00f3n, hab\u00eda que dar un escarmiento aleccionador. Y as\u00ed con la \u00abLibertadora\u00bb apareci\u00f3 la triste intervenci\u00f3n del general Fernando I. Huergo\u00bb a la \u00abConfederaci\u00f3n Argentina de Deportes y al Comit\u00e9 Ol\u00edmpico Argentino (CAD-COA) y la suspensi\u00f3n de por vida para la pr\u00e1ctica deportiva a centenares de atletas de primer nivel.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">\u00abEl libro negro de la Segunda Tiran\u00eda\u00bb [9] y la \u00abhistoria viva\u00bb demuestran<br \/>\nfehacientemente lo que tuvieron que pagar nuestros mejores deportistas por dedicarle sus triunfos internacionales (que nadie les facilitaba) o por \u00abpercibir el reconocimiento a sus conquistas\u00bb de Per\u00f3n, el \u00abtirano depuesto\u00bb.<br \/>\nPor ello fueron suspendidos de por vida los campeones mundiales de b\u00e1squetbol, el remero ol\u00edmpico Guerrero, los corredores Osvaldo Su\u00e1rez y Walter Lemos y hasta el campe\u00f3n sudamericano de bochas, el cordob\u00e9s nacido en Las Varillas, Roque \u00abChilin\u00bb Ju\u00e1rez, entre otros tantos grandes atletas.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Al respecto vale recordar a la \u00abComisi\u00f3n Investigadora de Irregularidades<br \/>\nDeportivas N\u00ba 49\u00bb, que funcionaba en dependencias de la Vicepresidencia de la Naci\u00f3n, a cargo del almirante Isaac Rojas, con la base ideol\u00f3gica del Decreto N\u00ba 4161 del 5 de marzo de 1956. [10]<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Algo de esta \u00abvenganza pol\u00edtica\u00bb se puede vislumbrar en dos notas de la revista \u00abEl Gr\u00e1fico\u00bb. La del 6 de enero de ese a\u00f1o titulada \u00abA los pecadores:<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">\u00bfPerdonarlos o Castigarlos?\u00bb escrita por Dante Panzeri donde entre otros conceptos se expresaba: \u00abAnte el delito de la motorizaci\u00f3n, no es el caso de despreciar ni humillar a nadie. Pero el deporte argentino s\u00f3lo se reconstruir\u00e1 cabalmente desechando en su futura edificaci\u00f3n hasta el \u00faltimo escombro del bochornoso decenio pasado. La audiencia se dispone ahora a escuchar sentencia. Nosotros tambi\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Y la otra en la edici\u00f3n 1942 de la misma revista, con fecha 9 de noviembre de 1956, que firmaron los periodistas Dante Panzeri y Alberto Saloto, donde se segu\u00eda con la misma pr\u00e9dica.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Pero para que el castigo sirviera de ejemplo, la intervenci\u00f3n del COA escogi\u00f3 como m\u00e9todo de sanci\u00f3n (la decisi\u00f3n se tom\u00f3 el 29 de octubre de 1956) el de la \u00abno concurrencia\u00bb a los Juegos Ol\u00edmpicos de Melbourne, de aquellos deportistas que ten\u00edan verdaderas posibilidades de podio pero que estaban sindicados como afines al \u00abr\u00e9gimen depuesto\u00bb.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Para poder calibrar en su justa medida este atropello a los derechos humanos habr\u00eda que recordar que el \u00ab\u00f3ptimo deportivo\u00bb es irrepetible; si a un m\u00fasico le proh\u00edben un concierto, o a un pintor le proh\u00edben pintar por un tiempo, o a\u00fan a un poeta escribir por a\u00f1os, los talentos no se resienten. Pero a un deportista de nivel mundial, unos meses pueden resultarle fatales y sobre todo en los Juegos Ol\u00edmpicos, que se celebran cada cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">La \u00absoberbia gorila\u00bb consum\u00f3 sus prop\u00f3sitos, a despecho de la ola de protestas internacionales (disimuladas en ese momento por la prensa local) y as\u00ed nos quedamos sin varias medallas ol\u00edmpicas m\u00e1s. [12]<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Un ejemplo siempre suele aclararlo todo. Ajustando sus preparaciones con vistas a Melbourne, entre febrero y julio de 1956 los corredores de fondo, Osvaldo Su\u00e1rez y Walter Lemos, fueron batiendo sucesivamente el r\u00e9cord sudamericano de 10.000 metros. El 18 de marzo, Su\u00e1rez registr\u00f3 30 minutos 15 segundos y el 24 de marzo, Lemos hizo 30 minutos 10 segundos.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">El 7 de julio de 1956, en una memorable carrera, Su\u00e1rez baj\u00f3 la marca, su propio r\u00e9cord sudamericano de 10.000 metros, a 29 minutos 49 segundos 9 d\u00e9cimas, y Lemos a 29 minutos 50 segundos y 4 d\u00e9cimas.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Pero a estos dos atletas no los dejaron viajar, y lo mismo les ocurri\u00f3 a muchos otros, pese a que ten\u00edan posibilidades de llegar al podio. Y despu\u00e9s de los Juegos de Melbourne (para que no quedara duda de que no se los dej\u00f3 ir por revanchismo pol\u00edtico) se les levant\u00f3 la suspensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">En la San Silvestre largada a la medianoche del 31 de diciembre de 1957 (seg\u00fan la tradici\u00f3n, el primer d\u00eda del a\u00f1o siguiente, 1958), Su\u00e1rez le gan\u00f3 al ruso Vladimir Kutz (bicampe\u00f3n ol\u00edmpico en Melbourne) y Lemos al recordman ingl\u00e9s Gordon Pirie.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Estos triunfos (conscientes o no) fueron una muestra a\u00fan no valorada en su real dimensi\u00f3n de \u00abla resistencia deportiva peronista\u00bb, que luego tendr\u00eda una gran cantidad de ejemplos recordados en este libro.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Consecuente con la pol\u00edtica de destrucci\u00f3n del hombre argentino, instaurada casi sin interrupciones desde septiembre de 1955, el deporte fue deliberadamente debilitado, a tal punto que hoy es casi imposible retornar al nivel perdido. Si es que actualmente vale la pena tomar el nivel ol\u00edmpico como referencia v\u00e1lida, habida cuenta de la alteraci\u00f3n humana (especialmente el doping) que vienen experimentando los \u00faltimos Juegos Ol\u00edmpicos.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Lo precedentemente expresado y lo que expresamos en los pr\u00f3ximos cap\u00edtulos, da sustento a nuestra afirmaci\u00f3n de que en 1956 se perpetr\u00f3 en la Argentina, un verdadero genocidio deportivo. [14]<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">[1] El periodista y escritor tucumano Jos\u00e9 Lu\u00eds Torres, con posterioridad a la revoluci\u00f3n del 55 edita la revista Pol\u00edtica y pol\u00edticos, que ten\u00eda como leyenda \u00abni con unos, ni con otros\u00bb, de la que logran salir ocho n\u00fameros hasta que es cerrada por orden del almirante Rojas. En ella Torres, que era su \u00fanico redactor y escrib\u00eda con estilos diferentes para darle mayor relieve, estigmatiz\u00f3 la revoluci\u00f3n triunfante desde todos los \u00e1ngulos, bautiz\u00e1ndola como \u00abrevoluci\u00f3n fusiladora\u00bb, nombre con que a\u00f1os m\u00e1s tarde se la identific\u00f3 definitivamente. A \u00e9l se debe tambi\u00e9n la caracterizaci\u00f3n de \u00abd\u00e9cada infame\u00bb al per\u00edodo del 32 al 43; (ver cap\u00edtulo LX.-Alberto Buela) \u00aboligarqu\u00eda mal\u00e9fica\u00bb, al sector social de mayores recursos que se enriqueci\u00f3 a costillas del pueblo en ese per\u00edodo y \u00abperduellio\u00bb, al aparato financiero y legal montado por los enemigos internos de la patria para su liquidaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">Luego de casi una d\u00e9cada de oscuridad y silencio, muri\u00f3 en Buenos Aires, el 5 de noviembre de 1965, en la pobreza m\u00e1s absoluta. Sus amigos, entre ellos Pepe Taladriz, realizaron una colecta para comprar el caj\u00f3n. Sus restos descansan en el osario p\u00fablico del cementerio de la Chacarita. Mas, como \u00e9l mismo lo previera, no muri\u00f3 del todo, pues como expresara: \u00abhasta despu\u00e9s de muerto ha de prolongarse en el tiempo la consecuencia de mi esfuerzo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">[2] Ver gr\u00e1ficos en el final del libro<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">[9] Libro que se encuentra en la Biblioteca del Senado de la Naci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">[10] Ver ap\u00e9ndice. El Decreto &#8211; El dirigente Carlos \u00abPancho\u00bb Gait\u00e1n expresa: Ley 4161 es aberrante, mucho peor de los calificativos que se le dan, por que es un ley que pena \u00abel pensamiento&#8217; y le otorga a la autoridad de aplicaci\u00f3n el derecho a castigar la sospecha. En el Articulo 1, Inciso \u00abb\u00bb dice \u00abcreadas o A CREARSE\u00bb, refiri\u00e9ndose a s\u00edmbolos, canciones, obras de arte o etc&#8230;, arrog\u00e1ndose el derecho a penar, el pensamiento y la acci\u00f3n del futuro.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">[12] Ver \u00abproyecto de resoluci\u00f3n\u00bb, en octubre de 1958, del diputado radical Zarriello, por el cual solicitaba la investigaci\u00f3n legislativa a la fat\u00eddica Comisi\u00f3n 49, que hab\u00eda suspendido a los deportistas argentinos de elite.<\/p>\n<p style=\"font-size: 20px;\">[14] T\u00e9rmino del licenciado Alfredo Armando Aguirre, autor de numerosos escritos sobre la actividad deportiva argentina, acu\u00f1\u00f3 esta frase en una nota publicada en el diario \u00abLa Reforma\u00bb de Gral. Pico, La Pampa.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Homenaje a aquellos deportistas que fueron castigados en 1956 <\/br><br \/>\n(Walter Lemos, Osvaldo Su\u00e1rez, Eduardo Guerrero y el plantel de b\u00e1squetbol, entre otros), <\/br><br \/>\na\u00f1o en que la Argentina deportiva entr\u00f3 en su decadencia de la que no pudo recuperarse.<\/br><br \/>\nLeer m\u00e1s<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-7589","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-otros-autores"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7589","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=7589"}],"version-history":[{"count":21,"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7589\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7716,"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/7589\/revisions\/7716"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=7589"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=7589"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=7589"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}