{"id":9821,"date":"2015-04-13T23:59:34","date_gmt":"2015-04-14T02:59:34","guid":{"rendered":"http:\/\/historiadelperonismo.com\/?p=9821"},"modified":"2018-08-15T18:33:54","modified_gmt":"2018-08-15T21:33:54","slug":"peronismo-y-doctrina-social-de-la-iglesia-iii-y-iv-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/historiadelperonismo.com\/?p=9821","title":{"rendered":"Peronismo y Doctrina Social de la Iglesia III y IV"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-left: 30px; margin-right: 30px;\">\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 20px; color: #993300; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\"><strong>Tal como hicimos en las partes I y II queremos ahora presentar en nuestro sitio las partes III, IV y Conclusi\u00f3n de este magn\u00edfico trabajo de Jos\u00e9 A. Quarracino y Juan C. Vacarezza del Movimiento Primero la Patria, sobre Peronismo y Doctrina Social de la Iglesia. Solo queremos decir que estas exposiciones, aclaran, ense\u00f1an y demuestran la profunda vinculaci\u00f3n y correspondencia entre ella y la Doctrina Justicialista, esta como verdadera pr\u00e1ctica concreta del Evangelio de Jes\u00fas. Lo dem\u00e1s est\u00e1 dicho en el trabajo. Un orgullo para nuestro sitio.<\/strong><\/span><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-8925 aligncenter\" style=\"margin-top: 50px; margin-bottom: 50px; border: 1px solid black;\" src=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/historia-del-peronismo-movimiento-primero-la-patria.jpg\" alt=\"\" width=\"426\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/historia-del-peronismo-movimiento-primero-la-patria.jpg 426w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/historia-del-peronismo-movimiento-primero-la-patria-300x158.jpg 300w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/historia-del-peronismo-movimiento-primero-la-patria-260x137.jpg 260w, https:\/\/historiadelperonismo.com\/wp-content\/uploads\/historia-del-peronismo-movimiento-primero-la-patria-50x26.jpg 50w\" sizes=\"(max-width: 426px) 100vw, 426px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 28px; color: #000000; text-align: center; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\"><strong>III<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 28px; color: #000000; text-align: center; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\"><strong>Peronismo y<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 28px; color: #000000; text-align: center; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\"><strong>Doctrina Social de la Iglesia<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\"><strong><em>Tercera Parte: Principios de la Doctrina Social de la Iglesia<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-indent: 10px;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">4. <em><strong>Continuidad del magisterio social de la Iglesia<\/strong><\/em>. A partir de la d\u00e9cada del \u201960, a trav\u00e9s de sus pont\u00edfices, la Iglesia sigui\u00f3 ocup\u00e1ndose oficialmente de la \u201ccuesti\u00f3n social\u201d, ampliando sus \u00e1mbitos de an\u00e1lisis al campo de la pol\u00edtica nacional y de la pol\u00edtica internacional.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">&#8212; El papa Juan XXIII (1958-1963) contribuy\u00f3 con dos enc\u00edclicas: <em><strong>Mater et magistra y Pacem in terris<\/strong><\/em>. En la primera de ellas se reafirma la misi\u00f3n fundamental de la Iglesia de tutelar y promover la dignidad humana, a trav\u00e9s de la configuraci\u00f3n de una comuni\u00f3n aut\u00e9ntica de los hombres en torno a la verdad, la justicia y el amor. En la segunda se afronta el tema de la guerra, en momentos de la proliferaci\u00f3n la carrera armamentista nuclear, y el tema de los derechos humanos. Aborda la cuesti\u00f3n de los poderes p\u00fablicos de la comunidad mundial, para examinar y resolver los problemas vinculados con el bien com\u00fan universal en el orden econ\u00f3mico, social, pol\u00edtico o cultural.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">&#8212; El Concilio Vaticano II dedic\u00f3 uno de sus documentos liminares, <em><strong>Gaudium et spes<\/strong><\/em>. La Iglesia en el mundo contempor\u00e1neo, promulgado en 1966, afrontando los temas de la cultura, de la vida econ\u00f3mico-social, del matrimonio y la familia, de la paz y la concordia entre los pueblos, desde una perspectiva antropol\u00f3gica cristiana, con la finalidad de consolidar y desarrollar las cualidades de la persona humana, pues \u00e9sta es \u201cla \u00fanica criatura terrestre a la que Dios ha amado por s\u00ed misma\u201d <strong><sup>1<\/sup><\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">&#8212; En la enc\u00edclica <em><strong>Populorum progressio<\/strong><\/em>, el papa Pablo VI (1963-1978) se ocup\u00f3 del tema del desarrollo, resaltando la necesidad que \u00e9ste sea un desarrollo \u00edntegro de la persona individual y de todos los hombres, no s\u00f3lo en el plano econ\u00f3mico y t\u00e9cnico, sino tambi\u00e9n y fundamentalmente en el acceso a la cultura, en el respeto a la dignidad humana, en el reconocimiento de los valores supremos, en cuanto exigencia de la vigencia de la justicia a escala mundial.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">&#8212; En la enc\u00edclica <em><strong>Laborem exercens<\/strong><\/em>, el papa Juan Pablo II retom\u00f3 la orientaci\u00f3n planteada por Le\u00f3n XIII, pero ocup\u00e1ndose espec\u00edficamente de la cuesti\u00f3n del trabajo, como el tema \u201cclave y esencial\u201d de la doctrina social de la Iglesia\u00a0<strong><sup>2<\/sup><\/strong> .<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Destaca que el trabajo \u201cconstituye una dimensi\u00f3n fundamental de la existencia del hombre en la tierra\u201d, ya que al ser creado a imagen y semejanza de Dios todo ser humano <em><strong>\u201crefleja la acci\u00f3n misma del Creador del universo\u201d<\/strong><\/em> a trav\u00e9s del trabajo <strong><sup>3<\/sup><\/strong>. Es decir, por el trabajo, el hombre se coloca en la l\u00ednea del plan original del Creador, raz\u00f3n por la cual <em><strong>todo sistema pol\u00edtico-econ\u00f3mico que los hombres configuran DEBE SALVAGUARDAR SIEMPRE esa dimensi\u00f3n fundamental del trabajo.<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Distingue las dos dimensiones que tiene el trabajo humano: su sentido objetivo \u2013constituido por todos los elementos e instrumentos que el hombre utiliza para trabajar- y su sentido subjetivo \u2013la esencia que el hombre expresa en su hacer- que tiene la primac\u00eda sobre aqu\u00e9l, ya que <em><strong>\u201cel primer fundamento del valor del trabajo es el hombre mismo, su sujeto\u201d<\/strong><\/em>, no lo que produce <strong><sup>4<\/sup><\/strong>. Es por eso que reafirma el principio sostenido permanentemente por la Iglesia, seg\u00fan el cual \u201cel trabajo tiene prioridad frente al capital\u201d, al ser el trabajo causa eficiente primaria de la producci\u00f3n, y el capital s\u00f3lo un instrumento o causa instrumental: <strong>\u201ctodo lo que est\u00e1 contenido en el concepto de \u2018capital\u2019 \u2013en sentido restringido- es solamente un conjunto de cosas. El hombre como sujeto del trabajo, e independientemente del trabajo que realiza, el hombre, \u00e9l solo, es una persona\u201d <sup>5<\/sup><\/strong> .<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El derecho de propiedad se vincula al trabajo, en cuanto \u00e9ste \u00faltimo es el acto por el cual el hombre hace propias las cosas que est\u00e1n a su alcance y que puede usufructuar. En este sentido, la propiedad no es un derecho absoluto e intocable, por cuanto est\u00e1 sometido al <span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>p<\/strong><strong>rincipio del destino universal de los bienes<\/strong><\/span>, seg\u00fan el cual todos los seres humanos tienen derecho al uso de todos los bienes, derecho que se ejerce mediante la actividad por la que el hombre hace suyo un bien, es decir, mediante el trabajo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">En cuanto a los medios de producci\u00f3n, el derecho a la propiedad de los mismos no es un derecho absoluto, ya que \u201cno pueden ser pose\u00eddos contra el trabajo\u201d ni \u201ctampoco pueden ser pose\u00eddos para poseer\u201d, sino que s\u00f3lo se justifica su posesi\u00f3n cuando est\u00e1n al servicio del trabajo <sup><strong>6<\/strong><\/sup>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>E.<\/strong> \u00bfCu\u00e1les son los <strong>principios fundamentales<\/strong> a partir de los cuales se ha desarrollado la Doctrina Social de la Iglesia? Ante todo, la persona humana, su dignidad, su esencia y sus derechos constituyen la base y el sentido \u00faltimo del pensamiento social cristiano. En segundo lugar, la doctrina del bien com\u00fan. En tercer lugar, el principio del <em><strong>destino universal de los bienes<\/strong><\/em>. En cuarto lugar, el principio de <em><strong>subsidiariedad<\/strong><\/em>, en quinto lugar el principio de subsidiaridad y en sexto lugar el principio de <em><strong>solidaridad<\/strong><\/em>\u00a0<sup><strong>7<\/strong><\/sup>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">1. La <strong>persona humana<\/strong>. Seg\u00fan la doctrina cristiana, el ser humano es imagen y semejanza de Dios. Como tal, refleja este car\u00e1cter divino criatural mediante el trabajo y la ciencia \u2013con los cuales ejerce el se\u00f1or\u00edo sobre el mundo creado- y mediante el v\u00ednculo de amor var\u00f3n-mujer \u2013con lo cual prolonga la vida sobre la tierra y funda la unidad b\u00e1sica de la vida social y comunitaria. Este car\u00e1cter divino criatural es la que le otorga al hombre su dignidad personal inviolable en su realidad hist\u00f3rica concreta, y es lo que constituye el coraz\u00f3n y el alma de la doctrina social cristiana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero en tanto ser individual, el hombre no debe ser considerado ni como individualidad absoluta, instalada por s\u00ed misma y sobre s\u00ed misma, ni tampoco debe ser considerado como mera c\u00e9lula de un organismo en el que simplemente cumplir\u00eda una funci\u00f3n. En otras palabras, para la Doctrina Social cristiana la persona no es un individuo asocial \u2013el hombre lobo- ni tampoco es un simple miembro de un todo superior \u2013el hombre insecto. En tanto individuo, el ser humano es unidad de cuerpo y alma. Mediante el cuerpo, unifica en s\u00ed el mundo material, y mediante el esp\u00edritu supera la totalidad de las cosas y penetra en la estructura m\u00e1s profunda de la realidad, trascendiendo la realidad material y adhiri\u00e9ndose a la verdad \u00faltima de la existencia, concebible por el pensamiento racional.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero el individuo humano, como unidad de cuerpo y alma, no es individualista, ya que tiene como componente esencial e irrenunciable la dimensi\u00f3n social: la vocaci\u00f3n de todo individuo es la unidad con los dem\u00e1s, a trav\u00e9s de los lazos del amor. El individuo es constitutivamente un ser social, una <em><strong>\u201csubjetividad relacional\u201d<\/strong><\/em>, un ser libre y responsable que necesita integrarse y colaborar con sus semejantes, porque es <em><strong>\u201ccapaz de comuni\u00f3n con ellos en el orden del conocimiento y del amor\u201d<\/strong><\/em>\u00a0<sup><strong>8<\/strong><\/sup>. En este sentido, el car\u00e1cter comunitario o social del ser humano no anula la individualidad, sino que es una caracter\u00edstica inherente a su naturaleza que lo distingue del resto de las criaturas terrenales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">2. <strong>El Bien com\u00fan<\/strong>. Si el individuo como tal est\u00e1 llamado a perfeccionarse y realizarse plenamente, el medio social del que forma parte debe contribuir o hacer posible esa realizaci\u00f3n. En este sentido, el <strong>Bien com\u00fan<\/strong> de la comunidad constituye \u201cel conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro m\u00e1s pleno y m\u00e1s f\u00e1cil de la propia perfecci\u00f3n\u201d . Es decir, la comunidad debe posibilitar la realizaci\u00f3n individual, pero a su vez \u00e9sta s\u00f3lo puede hacerse realidad a trav\u00e9s de la comunidad, porque el individuo no puede encontrar realizaci\u00f3n s\u00f3lo en s\u00ed mismo, prescindiendo de su ser \u201ccon\u201d y \u201cpara\u201d los dem\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Significa entonces que al mismo tiempo que el individuo busca y se esfuerza por realizarse personalmente, al mismo tiempo <em><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>debe<\/strong><\/span><\/em> contribuir y colaborar con la conformaci\u00f3n efectiva del Bien com\u00fan, para que cada uno de los miembros de esa comunidad pueda alcanzar su propia perfecci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Pero no solamente el individuo, sino tambi\u00e9n el Estado deben contribuir al Bien com\u00fan, porque \u00e9ste es la <strong>\u201craz\u00f3n de ser de la autoridad pol\u00edtica\u201d<\/strong>, ya que corresponde al Estado <strong>\u201cdefender y promover el bien com\u00fan de la sociedad civil, de los ciudadanos y de las instituciones intermedias\u201d<\/strong>\u00a0<sup><strong>10<\/strong><\/sup>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">3. <strong>Destino universal de los bienes, el Trabajo y la Propiedad privada<\/strong>. De la promoci\u00f3n y vigencia del Bien com\u00fan \u2013conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible la realizaci\u00f3n plena de la persona individual- se deriva el principio del destino universal de los bienes, en el sentido que todos y cada uno de los miembros de la familia humana tienen derecho al uso de todos los bienes de la tierra, porque ning\u00fan ser humano puede prescindir de los bienes materiales que cubren sus necesidades primarias y que constituyen las condiciones b\u00e1sicas indispensables para su existencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Este principio es el fundamento de todo el ordenamiento \u00e9tico-social y base peculiar de la doctrina social cristiana. Es un derecho natural, ya que est\u00e1 inscrito en la naturaleza del hombre y no depende de ninguna contingencia o circunstancia hist\u00f3ricas. En este sentido, es un derecho originario y prioritario, en cuanto todos los otros derechos est\u00e1n subordinados a ese principio <sup><strong>11<\/strong><\/sup>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">De este principio originario se deriva el particular <span style=\"text-decoration: underline;\"><em><strong>derecho a la propiedad privada<\/strong><\/em><\/span>, realizable a trav\u00e9s del <span style=\"text-decoration: underline;\"><em><strong>trabajo<\/strong><\/em><\/span>, ya que mediante \u00e9ste el ser humano se apropia de los bienes que necesita para su subsistencia y su existencia, los usa y usufruct\u00faa. En este sentido, el derecho a la propiedad privada no es un derecho absoluto e intocable, sino que est\u00e1 subordinado al derecho com\u00fan de todos al uso de todos los bienes de la tierra. Por eso mismo, el derecho a la propiedad privada tiene una funci\u00f3n social, es decir, la posesi\u00f3n individual de un bien no excluye su uso colectivo o com\u00fan, sino que lo supone siempre presente. Juan Pablo II llega a afirmar que el derecho a la propiedad privada s\u00f3lo se justifica cuando se lo ejerce con sentido social, cuando sirve no s\u00f3lo a su due\u00f1o sino a quienes est\u00e1n vinculados a \u00e9l de diferentes maneras <strong><sup>12<\/sup><\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">4. <strong>El principio de subsidiaridad<\/strong>. Promover la dignidad individual del ser humano obliga a promover y defender todas las formas de asociaci\u00f3n que crea todo individuo y que se configuran en su conjunto como sociedad civil, entendida \u00e9sta como el <strong>\u201cconjunto de relaciones entre individuos y sociedades intermedias, que se realizan en forma originaria y gracias a la \u2018subjetividad creadora del ciudadano\u2019\u201d<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Seg\u00fan este principio, el poder pol\u00edtico supremo tiene la obligaci\u00f3n de <strong><em>apoyar, desarrollar y promover<\/em><\/strong> \u2013subsidiar, ayudar- toda iniciativa que lleve a cabo tanto los individuos por s\u00ed como las sociedades intermedias que ellos configuran, sin absorber ni destruir a unos y a otras. En otras palabras: este principio define el v\u00ednculo o la relaci\u00f3n entre el individuo, las asociaciones intermedias y el poder pol\u00edtico, seg\u00fan el cual \u00e9ste \u00faltimo est\u00e1 al servicio y salvaguardia de los dos primeros. El poder pol\u00edtico debe ejercer su autoridad de tal modo que afirme la preeminencia de la persona frente a todo poder extra-personal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">S\u00ed hay casos o situaciones en las que el Estado puede y debe suplir la iniciativa individual o social: cuando la persona o la sociedad no pueden asumir aut\u00f3nomamente una iniciativa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">5. <strong>El principio de participaci\u00f3n<\/strong>. Deriva del principio anterior, y se lo concibe como una serie de actividades mediante las cuales todo ciudadano, como individuo o asociado a otros, contribuye a la vida econ\u00f3mica, social, pol\u00edtica y cultural de la comunidad a la que pertenece. En tal sentido, la participaci\u00f3n constituye no solamente un deber que todos y cada uno de los ciudadanos debe cumplir conscientemente en orden al bien com\u00fan, sino tambi\u00e9n un pilar fundamental de todo ordenamiento democr\u00e1tico, el cual debe fomentar y promover dicha participaci\u00f3n individual y social <strong><sup>13<\/sup><\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">6. <strong>El principio de solidaridad<\/strong>. Expresa la interdependencia de los hombres y de los pueblos, bajo dos aspectos: como <em><strong>principio social<\/strong><\/em> y al mismo tiempo como <em><strong>virtud moral<\/strong><\/em>. Vale como principio ordenador de las relaciones sociales y como determinaci\u00f3n firme y perseverante de empe\u00f1arse por el bien com\u00fan y por el bien del pr\u00f3jimo en particular.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong>F.<\/strong> Junto a estos principios mencionados que edifican el orden social digno del hombre, est\u00e1n los <strong>valores fundamentales<\/strong> que expresan el aprecio a los aspectos del bien moral que los principios se proponen conseguir, y que constituyen puntos de referencia para la estructuraci\u00f3n ordenada de la vida social. Esos valores son: <em><strong>la verdad, la libertad, la justicia y el amor<\/strong><\/em>\u00a0<sup><strong>14<\/strong><\/sup>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La verdad sobre el hombre \u2013la finalidad y el sentido \u00faltimo de su existencia- es el valor b\u00e1sico sobre el que se asienta todo ordenamiento social. La libertad es el signo eminente de la imagen divina en el hombre y signo de su dignidad sublime, y se ejercita en las relaciones entre los seres humanos, pero no en un sentido individualista y arbitrario, ya que se perfecciona en la uni\u00f3n con todos los seres humanos y en el rechazo de todo lo que moralmente denigra o disminuye a la persona.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La justicia es la <strong>firme y constante voluntad de dar a cada uno lo que le es debido<\/strong>. Ella lleva a reconocer en los otros seres humanos la dignidad de su persona y a establecer relaciones de armon\u00eda con ellos y con el bien com\u00fan que los cobija. Hace siempre referencia a otro, y en tal sentido es legal (se refiere a lo que el individuo debe a la comunidad), <strong>conmutativa<\/strong> (se refiere a lo que los individuos se deben rec\u00edprocamente) y <strong>distributiva<\/strong> (se refiere a lo que la comunidad debe a los ciudadanos seg\u00fan sus contribuciones y necesidades).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por su misma esencia, <strong>la justicia distributiva<\/strong> es la que est\u00e1 en \u00edntima y profunda vinculaci\u00f3n con la <strong>justicia social<\/strong>. Importantes y s\u00f3lidos an\u00e1lisis econ\u00f3micos internacionales, inclusive de organismos oficiales internacionales como el FMI, muestran que el actual sistema econ\u00f3mico-financiero mundial, con la preeminencia que ha otorgado a la especulaci\u00f3n financiera improductiva y con el reconocimiento de hecho que ha efectuado de la injusta distribuci\u00f3n de la riqueza, act\u00faa en sentido contrario a este concepto de justicia distributiva. Bajo el paradigma de la \u201ceficiencia\u201d y de la \u201cglobalizaci\u00f3n\u201d justifica permanentemente decisiones, acciones y toda clase de instrumentos que afectan profundamente la vida de las comunidades nacionales y del mundo en su conjunto. Despojado de toda visi\u00f3n \u00e9tica, moral y religiosa, este sistema financiero globalizador ha rebajado al hombre a mero ser f\u00edsico y a n\u00famero estad\u00edstico. Por su parte, la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica ha modificado los h\u00e1bitos de vida y la producci\u00f3n de riqueza, muchas veces en contra de la dignidad humana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Por \u00faltimo, el amor o la caridad constituyen el <strong>criterio supremo y universal<\/strong> de toda relaci\u00f3n social, ya que los otros valores \u2013verdad, libertad y justicia- \u201cnacen y se desarrollan de la fuente interior de la caridad\u201d, en tanto \u00e9sta \u00faltima \u201chace sentir como propias las necesidades y exigencias de los dem\u00e1s\u201d <sup><strong>15<\/strong><\/sup>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">As\u00ed entendida, la caridad no solamente anima las acciones individuales a favor de la justicia, sino que constituye la fuerza capaz de suscitar nuevas v\u00edas para afrontar los problemas que producen las situaciones injustas y para renovar profundamente desde su interior las estructuras, las organizaciones sociales y los ordenamientos jur\u00eddicos. Es decir, es tambi\u00e9n caridad social y pol\u00edtica, en tanto hace amar el bien com\u00fan y se orienta a buscar el bien de todas las personas, consideradas en su ser individual y en la dimensi\u00f3n social que las une: <strong>\u201c<em><span style=\"text-decoration: underline;\">la caridad social y pol\u00edtica<\/span> no se agota en las relaciones entre las personas, sino que se despliega en la red en la que estas relaciones se insertan, justamente la comunidad social y pol\u00edtica, e interviene sobre \u00e9sta, procurando el bien posible para la comunidad en su conjunto\u201d<\/em><\/strong>\u00a0<strong><sup>16<\/sup><\/strong>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table style=\"border: 0px solid white; height: 70px;\" border=\"0px solid white\" width=\"295\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"width: 137px; border: 0px solid white; text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px;\">Jos\u00e9 A. Quarracino<\/span><\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px;\"> Secretario Pol\u00edtico<\/span><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"width: 132px; border: 0px solid white; text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px;\">Juan C. Vacarezza<\/span><\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px;\"> Secretario General<\/span><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 20px; color: #000000;\">Movimiento \u201cPrimero la Patria\u201d<\/span><\/strong><\/p>\n<table style=\"border: 0px solid white;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"border-top: 1px solid grey; border-bottom: 1px solid white; border-left: 1px solid white; border-right: 1px solid white;\"><\/td>\n<td style=\"border: 0px solid white;\"><\/td>\n<td style=\"border: 0px solid white;\"><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<ol>\n<li style=\"list-style-type: none;\">\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Concilio Vaticano II, Constituci\u00f3n pastoral Gaudium et spes, n. 25. <\/strong><\/span><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Juan Pablo II, Laborem exercens, \u201cIntroducci\u00f3n\u201d, n. 3. <\/strong><\/span><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong><em>Ibidem, <\/em>Cap\u00edtulo II, n.4.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong><em>Ibidem, <\/em>Cap\u00edtulo II, nn. 5-6.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong><em>Ibidem, <\/em>Cap\u00edtulo II, n. 14.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong><em>Ibidem, <\/em>Cap\u00edtulo II, n. 12.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Para esto y lo que sigue, cf. Pontificio Consejo \u201cJusticia y Paz\u201d, <em>Compendio\u2026,<\/em> Primera Parte, Cap\u00edtulo Tercero, III nn. 125, 127-129.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Ibidem, n. 149.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Ibidem, Cap\u00edtulo IV, II a), n. 164. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, n. 1906. Definici\u00f3n tomada de la Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica Gaudium et spes, n. 26, 1.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Pontificio Consejo \u201cJusticia y Paz\u201d, Compendio\u2026, Primera Parte, Cap\u00edtulo Cuarto, II c), n. 168. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, n. 1910.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Para este cap\u00edtulo, cf. Pontificio Consejo \u201cJusticia y Paz\u201d, Ibidem, nn. 171-181.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Para este cap\u00edtulo, cf. Pontificio Consejo \u201cJusticia y Paz\u201d, Ibidem, nn. 171-181.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Cf. Pontificio Consejo \u201cJusticia y Paz\u201d, Ibidem, nn. 185-186 y 189-190.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Ibidem, nn. 197-208.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Ibidem, n. 205.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Ibidem, n. 208.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<\/li>\n<\/ol>\n<hr \/>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 28px; color: #000000; text-align: center; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\"><strong>IV<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 28px; color: #000000; text-align: center; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\"><strong>Peronismo y<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 28px; color: #000000; text-align: center; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\"><strong>Doctrina Social de la Iglesia<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\"><strong><em>Cuarta Parte: Los postulados sociales doctrinarios del Peronismo<br \/>\n<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-indent: 10px;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">En este cap\u00edtulo pondremos de manifiesto la coincidencia doctrinal entre la ense\u00f1anza social de la Iglesia y la concepci\u00f3n pol\u00edtica justicialista, seg\u00fan los puntos que han sido explicitados en el cap\u00edtulo anterior.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>1. Dignidad suprema de la persona humana<\/strong>. En primer lugar, la dignidad del ser humano como persona constituye el fundamento y valor supremo de la doctrina justicialista. Todo el quehacer pol\u00edtico est\u00e1 orientado a hacer posible una comunidad en la que cada individuo tenga la posibilidad concreta de forjar y labrar su destino personal, en el seno de una comunidad que se realiza como tal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">Ya desde sus comienzos el Justicialismo defini\u00f3 que <strong>\u201cla vida, la cultura espiritual y profesional, vivienda y salud, alimentaci\u00f3n, educaci\u00f3n f\u00edsica y vestido son los\u00a0<em>derechos fundamentales de la persona<\/em>\u201d<\/strong> que \u201cdeben ser alcanzados por todos los argentinos\u201d<strong>1<\/strong><strong>.<\/strong> Pero esta concepci\u00f3n de la persona humana no debe ser entendida en sentido individualista, sino en sentido comunitario, el hombre-pueblo, concepci\u00f3n alejada tambi\u00e9n del colectivismo de Estado, que niega la dignidad de la persona individual y lo masifica o cosifica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">Ya desde sus or\u00edgenes la concepci\u00f3n pol\u00edtica que impulsa y promueve el justicialismo no es el de un \u201cindividualismo exagerado\u201d ni tampoco el de un \u201ccolectivismo de Estado que mate al individuo y lo sepulte en una c\u00e1rcel\u201d<strong>2<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">No hay que olvidar que en el ideal pol\u00edtico de comunidad organizada que promueve el justicialismo<strong>,\u00a0<em>el hombre es el principio y fin de ella,<\/em>\u00a0<em>ya que ninguna organizaci\u00f3n pol\u00edtica-hist\u00f3rica de la comunidad puede avasallar la libertad de su esp\u00edritu<\/em><\/strong><em>.<\/em>\u00a0El ideal de una organizaci\u00f3n pol\u00edtica de la sociedad no significa construir una comunidad mecanizada en la que se diluya la conciencia individual en una estructura que no puede sentir sino como ajena. Pero esto no significa predicar el individualismo como modo de vida, en el que cada ser humano compite ferozmente a la manera de un lobo contra sus semejantes. Ni colectivismo asfixiante del individuo, pero tampoco un individualismo deshumanizado, sino una comunidad que s\u00f3lo vale como tal en la medida que se realiza cada uno de los ciudadanos individuales que la integran. Esta comunidad as\u00ed organizada el individuo la siente como propia, porque en ella no hay diferencia entre los principios de su accionar individual y los de la comunidad en la que est\u00e1 arraigada su existencia<strong>3.<\/strong> En \u00faltima instancia, el hombre es el objetivo supremo de la praxis pol\u00edtica del justicialismo: <strong>\u201cdebemos cuidar al ser humano. No se concibe una sociedad donde ello no sea una preocupaci\u00f3n fundamental de los hombres de gobierno<\/strong>\u201d<strong>4<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">Es decir, el humanismo justicialista rechaza tanto la absolutizaci\u00f3n del individuo que se impone por encima de la comunidad, como tambi\u00e9n la absolutizaci\u00f3n del Estado por sobre el individuo, convirti\u00e9ndolo en un simple engranaje de una gran maquinaria o reduci\u00e9ndolo a la funci\u00f3n de un insecto, sin dignidad ni personalidad. La f\u00f3rmula justicialista reafirma la \u201cfe suprema en el individuo\u201d por la mera raz\u00f3n de su existencia, pero sobre \u201cuna base social\u201d en la que proyecta lo mejor de s\u00ed. Una comunidad que se realiza como tal porque permite que cada uno de sus miembros se realice en plenitud, pero de tal modo que esta realizaci\u00f3n individual perfecciona y enriquece la edificaci\u00f3n de una aut\u00e9ntica y verdadera comunidad humana, en la que todos est\u00e1n hermanados. En otras palabras: el Justicialismo promueve un individualismo de profunda ra\u00edz social, en la que el individuo participa activamente en la vida de la comunidad y le aporta creativamente algo de lo suyo, no s\u00f3lo su presencia muda y temerosa. O dicho de otra manera: el justicialismo postula su fe en la comunidad, pero respetando la individualidad de cada uno de sus miembros, porque cada uno de ellos representa un tesoro supremo: \u201cnosotros creemos en la comunidad, pero en la base de esa convicci\u00f3n se conserva un profundo respeto por la individualidad y su ra\u00edz es una suprema fe en el tesoro que el hombre representa, por el solo hecho de su existencia\u201d<strong>5<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">En definitiva, el humanismo justicialista y la dignidad suprema de la persona humana que promueve y defiende no absolutiza al individuo como tal, sino como hombre-pueblo, como hombre en, por y para la comunidad. Por eso la felicidad del pueblo, no del individuo, es el objetivo al que el justicialismo aspira como meta \u00faltima de su accionar pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>2. El Bien Com\u00fan y la grandeza de la Naci\u00f3n<\/strong>. El\u00a0Bien Com\u00fan cristiano al que tiende el justicialismo, como principio y marco de su pol\u00edtica, se expresa pol\u00edticamente en el otro gran objetivo-meta de la\u00a0<strong><em>grandeza de la Naci\u00f3n<\/em>.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">Es imposible que el ser humano, como individuo, pueda realizarse en plenitud si no se realiza de la misma manera la comunidad-pueblo en la que cada individuo tiene la ra\u00edz m\u00e1s profunda de su existencia. <strong>\u201cNadie puede realizarse en una comunidad que no se realiza\u201d.<\/strong> De la misma manera, ninguna comunidad pol\u00edtica puede configurarse y edificarse en plenitud si no es mediante la dignificaci\u00f3n y perfecci\u00f3n de cada uno de sus miembros. En su realizaci\u00f3n efectiva, cada uno de \u00e9stos, contribuye y consolida la realizaci\u00f3n concreta y efectiva de esa comunidad en la que cada persona habita.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">La Naci\u00f3n, pol\u00edticamente hablando, significa o representa el Bien Com\u00fan doctrinal como \u201cconjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro m\u00e1s pleno y m\u00e1s f\u00e1cil de la propia perfecci\u00f3n\u201d, tal como lo define la Doctrina Social de la Iglesia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">La uni\u00f3n de los argentinos, la uni\u00f3n nacional a la que aspira el Justicialismo no tiene como finalidad la aglomeraci\u00f3n de los individuos ni su conformaci\u00f3n uniforme y monocorde, sino que apunta a configurarse como\u00a0<strong><em>comunidad organizada<\/em><\/strong><em>,<\/em>\u00a0porque solamente as\u00ed se puede proteger o amparar la acci\u00f3n perfectiva de cada uno de los individuos que forman parte de ella. La comunidad debe ser conscientemente organizada, ya que los pueblos que carecen de organizaci\u00f3n pueden ser sometidos, y de hecho lo son, a cualquier tiran\u00eda. Es decir, la comunidad organizada \u2013expresi\u00f3n real y concreta del principio del Bien Com\u00fan- es la garant\u00eda y salvaguardia de la realizaci\u00f3n plena y perfecta de cada uno de los miembros que viven en ella.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>3. Trabajo y Propiedad privada<\/strong>. En la concepci\u00f3n pol\u00edtica del Justicialismo est\u00e1 impl\u00edcita la idea o el principio del\u00a0<em>destino universal de los bienes, postulado por el cristianismo,<\/em>en tanto el acceso a los bienes que hacen posible una vida digna es un derecho reconocido para todos los seres humanos, no s\u00f3lo de la Naci\u00f3n sino tambi\u00e9n del mundo entero. En la Argentina en particular, el justicialismo defini\u00f3 desde sus or\u00edgenes que aspira a que \u201cno haya un solo argentino que sea un andrajoso, que se arrastre por los caminos, sino que tenga el derecho y el honor de ganarse la vida con el sudor de su frente\u201d\u00a0<strong>6<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">En esta l\u00ednea de pensamiento, el justicialismo concibe al\u00a0<em>trabajo<\/em>\u00a0como el modo a trav\u00e9s del cual el ser humano imprime su esencia en la realidad, la moldea y configura, la custodia, la protege y la perfecciona, expres\u00e1ndose as\u00ed como criatura racional y como persona: \u201cpara el peronismo no existe m\u00e1s que una sola clase de hombres: los que trabajan\u201d. En este sentido, el ser humano es tal por el trabajo, \u00e9ste es un derecho innato en \u00e9l,\u00a0<strong><em>en tanto<\/em><\/strong><em>\u00a0<\/em>lo dignifica y lo hace ser m\u00e1s persona: \u201cel trabajo es un derecho que crea la dignidad del hombre\u201d. No es una mercanc\u00eda ni fuerza de labor, es\u00a0<em>derecho.<\/em>\u00a0Pero como todo derecho, tiene su contrapartida en el\u00a0<em>deber<\/em>\u00a0que lo complementa: si la Providencia ha instituido el trabajo como derecho natural del ser humano, \u00e9ste tiene la obligaci\u00f3n y el deber de <strong>\u201cproducir por lo menos lo que consume\u201d7.<\/strong> En esencia, el trabajo es el elemento humano actual y futuro que debe preocupar fundamentalmente al Estado, no s\u00f3lo porque es productor de la riqueza, sino porque despu\u00e9s del hogar y de la escuela, es un\u00a0<strong><em>moldeador insustituible del car\u00e1cter de los individuos,<\/em>\u00a0y en tal sentido es\u00a0<em>fuente de<\/em>\u00a0los\u00a0<em>h\u00e1bitos y costumbres colectivos, forjadores de la tradici\u00f3n nacional.<\/em><\/strong><em>\u00a0<\/em>\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">El acceso a la propiedad privada y el derecho de usar y disponer de lo que le es propio a cada ser humano fue un principio permanente e irrenunciable del Justicialismo, ya desde sus or\u00edgenes. La invocaci\u00f3n a la unidad nacional sobre la base de la solidaridad del pueblo ha tenido y tiene entre sus metas la de\u00a0<em>fomentar el acceso a la propiedad privada<\/em>, en el marco del progreso e incremento de la econom\u00eda nacional, del acrecentamiento de la producci\u00f3n en todas sus manifestaciones y de la defensa del que trabaja, mejorando sus condiciones de trabajo y de vida. Pero no s\u00f3lo el Justicialismo fomenta el acceso universal a la propiedad privada, sino que le ha otorgado rango constitucional a este principio, al declarar que\u00a0<em>todos<\/em>\u00a0los habitantes de la Naci\u00f3n gozan de varios derechos: de trabajar, de circular y comerciar, de peticionar a las autoridades, de reunirse, de hacer p\u00fablicas sus ideas sin censura previa, de profesar libremente su culto, de ense\u00f1ar y aprender, y de\u00a0<strong><em>usar y disponer de su propiedad<\/em><\/strong><em>\u201d.<\/em> <strong>8<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>4. El principio de subsidiaridad<\/strong>. Como hemos podido apreciar en las p\u00e1ginas anteriores, el ser humano como individuo tiene la primac\u00eda frente a lo social y comunitario. Esto no significa que el individuo ocupe un rango superior o est\u00e9 por encima de la comunidad, sino que \u00e9sta \u00faltima en su evoluci\u00f3n debe respetar la dignidad intr\u00ednseca de aqu\u00e9l y asegurar su desarrollo pleno y personal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">En el plano pol\u00edtico comunitario, el Pueblo tiene la primac\u00eda frente al Gobierno y al Estado: no est\u00e1 al servicio de \u00e9stos ni debe ser manipulado o dirigido por ellos, sino que ambos deben servir al pueblo y fomentar su bienestar, en el sentido que \u201c<strong>el gobierno [y el Estado] hacen lo que el pueblo quiere y defienden un solo inter\u00e9s: el del Pueblo<\/strong>\u201d. <strong>9<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">Para hacer realidad este principio, el Justicialismo impuls\u00f3 el ideal de la\u00a0<strong><em>Comunidad Organizada<\/em><\/strong>, en la que el Gobierno es centralizado, porque es el \u00f3rgano de concepci\u00f3n y planificaci\u00f3n, el Estado es descentralizado, porque es el organismo de ejecuci\u00f3n, y el Pueblo es organizado, como el elemento activo que hace realidad el proyecto pol\u00edtico. Es decir, el Pueblo no es una masa amorfa que delega su poder pol\u00edtico en representantes, sino que<em>participa activamente<\/em>\u00a0mediante la organizaci\u00f3n de las asociaciones e instituciones que \u00e9l mismo crea libremente, no s\u00f3lo para hacer realidad los planes de gobierno sino para proponer, proyectar, aportar y discutir las pol\u00edticas que se han de aplicar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">As\u00ed, los tres factores \u2013Gobierno, Estado y Pueblo- act\u00faan arm\u00f3nicamente coordinados: el Estado se subordina en forma absoluta al Gobierno, a la vez que las distintas organizaciones libres del Pueblo colaboran y cooperan en forma inteligente con el Gobierno y con las instituciones estatales. <strong>10<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">En definitiva, el Gobierno (con la cooperaci\u00f3n del Estado) s\u00f3lo participa activamente y tiene presencia dominante en las actividades que no pueden desempe\u00f1ar ni ejercitar ni los individuos ni el pueblo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>5. El principio de participaci\u00f3n<\/strong>. En la concepci\u00f3n pol\u00edtica justicialista, este principio est\u00e1 te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente vinculado al principio anterior. Precisamente, la organizaci\u00f3n libre del Pueblo ha hecho realidad este principio cristiano de la participaci\u00f3n esbozado en el cap\u00edtulo anterior.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>6. El principio de solidaridad<\/strong>. Para forjar la integraci\u00f3n social y la uni\u00f3n nacional, el amor y la solidaridad son las fuerzas espirituales que unen las almas, las mentes y los corazones de toda comunidad humana. Si el hombre debe realizarse en sociedad, armonizando los valores espirituales con los materiales y los derechos del individuo con los derechos de la sociedad, la solidaridad \u2013basada en la ley del coraz\u00f3n- debe ser asumida por todos los miembros de la naci\u00f3n, para compartir los beneficios y los sacrificios, equitativamente distribuidos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">\u00a0\u00a0. La solidaridad es la fuerza espiritual fundamental e imprescindible para forjar una nueva sociedad, no basada en el crecimiento material y tecnol\u00f3gico ni en el ego\u00edsmo como fuerza motivadora. En \u00faltima instancia, la solidaridad social es el factor aglutinante y la fuerza de cohesi\u00f3n poderosa que s\u00f3lo puede germinar en el pueblo organizado. <strong>11<\/strong><\/span><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>7. Justicia Social.\u00a0<\/strong>\u00c9sta constituye la gran bandera distintiva que, en esencial el Justicialismo tom\u00f3 de la doctrina social cristiana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">Como hemos visto en el cap\u00edtulo anterior que la justicia social se equipara o es equivalente a la justicia distributiva, que es aqu\u00e9lla en la que la comunidad o el Estado promueven y garantizan el derecho de sus miembros. En este sentido, la justicia social puede ser considerada como\u00a0<strong><em>superior a todas las dem\u00e1s justicias de la tierra,\u00a0<\/em>raz\u00f3n por la cual\u00a0<em>debe alcanzar a todos los argentinos, hasta el \u00faltimo de ellos<\/em><\/strong><em>. <\/em><strong>12<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">Sin justicia social para los pueblos, las naciones no pueden progresar, tal como muestra el actual sistema econ\u00f3mico internacional y el nuevo orden mundial forjado por los ricos del mundo, en perjuicio de la inmensa mayor\u00eda de la humanidad, sumergida en la pobreza extrema, la miseria y el abandono.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">La obligaci\u00f3n de todo Estado es velar para que la justicia social distributiva tenga efectiva vigencia en la vida de las comunidades humanas, impidiendo que los bienes que Dios y la Naturaleza han otorgado a los hombres no sean distribuidos entre un grupo de privilegiados, sino que puedan ser compartidos y disfrutados por todos los habitantes y ciudadanos de la patria.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">No se trata s\u00f3lo de asegurar salarios justos para los que trabajan, sino tambi\u00e9n organizar el trabajo a trav\u00e9s de una legislaci\u00f3n laboral, consolidar jur\u00eddicamente el derecho laboral y defender a las asociaciones obreras.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table style=\"border: 0px solid white; height: 70px;\" border=\"0px solid white\" width=\"295\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"width: 137px; border: 0px solid white; text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px;\">Jos\u00e9 A. Quarracino<\/span><\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px;\"> Secretario Pol\u00edtico<\/span><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"width: 132px; border: 0px solid white; text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px;\">Juan C. Vacarezza<\/span><\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px;\"> Secretario General<\/span><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 20px; color: #000000;\">Movimiento \u201cPrimero la Patria\u201d<\/span><\/strong><\/p>\n<div style=\"text-indent: 10px;\">\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong><em>Doctrina revolucionaria<\/em><\/strong><strong>, Introducci\u00f3n, A. An\u00e1lisis y cr\u00edtica de las condiciones imperantes, S 3\u00ba, p. 32.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong><em>Doctrina revolucionaria<\/em>, Cap\u00edtulo 1, A. Postulados, S 2\u00ba, p. 52<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Estos conceptos est\u00e1n desarrollados en el\u00a0<em>Modelo argentino para el proyecto nacional,<\/em>\u00a0Segunda Parte, \u201cEl modelo argentino\u201d, S 1.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong><em>Doctrina revolucionaria<\/em>, Cap\u00edtulo 1, A. Postulados, S 2\u00ba, p. 54.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong><em>Modelo argentino\u2026,\u00a0<\/em>Primera Parte, \u201cFundamentaci\u00f3n\u201d, 2. El modelo argentino y el Justicialismo.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong><em>Ibidem<\/em><\/strong><strong><em>,\u00a0<\/em><\/strong><strong>\u00a0Introducci\u00f3n, B. Soluciones y prop\u00f3sitos, S 1\u00ba, p. 35.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Verdades Peronistas nn. 5 y 6.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong><em>Constituci\u00f3n de la Naci\u00f3n Argentina\u00a0<\/em>(1949), Art\u00edculo 26.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Verdad Peronista n. 1.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Juan Domingo Per\u00f3n, \u201cUna Comunidad Organizada\u201d, publicada en Descartes,\u00a0<em>Pol\u00edtica y Estrategia (No ataco cr\u00edtico)<\/em>, Buenos Aires 1953, p. 74.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Juan Domingo Per\u00f3n,\u00a0<em>Modelo argentino\u2026,<\/em>\u00a0Segunda Parte, 1. La comunidad organizada.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong><em>Doctrina revolucionaria<\/em>, Cap\u00edtulo I, G. Justicia social, p. 120.<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 10px; color: #000080;\"><strong>[Publicado en\u00a0<em>Pol\u00edtica del Sur,<\/em><\/strong> <strong>7 de noviembre de 2017,\u00a0A\u00f1o 12 No. 558<\/strong><strong>]<\/strong><\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 20px;\"><strong style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\">CONCLUSI\u00d3N<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 28px;\">Peronismo y\u00a0<\/strong><span style=\"font-size: 28px; color: #000000; text-align: center; font-family: verdana, geneva, sans-serif;\"><strong>Doctrina Social de la Iglesia<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-indent: 10px;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">En estas p\u00e1ginas hemos querido rescatar la esencia de la doctrina justicialista, nutrida del aporte tomado de la Doctrina Social de la Iglesia, como gran innovaci\u00f3n pol\u00edtica hist\u00f3rica, ya que es peronismo constituye la primera experiencia hist\u00f3rica moderna y contempor\u00e1nea que traslad\u00f3 al \u00e1mbito de la vida pol\u00edtica nacional los postulados de la doctrina cristiana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">Como hemos visto, el justicialismo constituye la \u00fanica doctrina pol\u00edtica que pone como objetivo central de su acci\u00f3n la dignidad y dignificaci\u00f3n del ser humano, en su dimensi\u00f3n individual pero innegablemente vinculado a su ser social. Ni el individuo frente o contra el Estado, ni el Estado por encima del individuo, sino\u00a0<strong><em>individuo en y por la comunidad<\/em><\/strong>: nadie se realiza en una comunidad que no se realiza. Ni el individualismo burgu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n Francesa ni tampoco la insectificaci\u00f3n del ser humano de las Revoluciones marxistas totalitarias, sino el hombre planificado en su integraci\u00f3n arm\u00f3nica con la Naci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">Pero esta dimensi\u00f3n horizontal del ser humano s\u00f3lo puede alcanzar realidad plena si tiene una s\u00f3lida configuraci\u00f3n de su dimensi\u00f3n vertical, su relaci\u00f3n con la Providencia y con los valores morales eternos que se derivan del mundo celestial: <strong>\u201cel mundo del futuro ser\u00e1 s\u00f3lo de los que posean las virtudes que Dios inspir\u00f3 como norte de la vida de los hombres\u201d.<\/strong><strong>1<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">Estamos viviendo un momento hist\u00f3rico en el que una ultra-minoritaria plutocracia internacionalista, mediante una inhumana, injusta y perversa concentraci\u00f3n de la riqueza mundial, ha concentrado en sus manos los bienes que esencia y por derecho natural pertenece a los pueblos y naciones del orbe. Para gozar \u201cen paz\u201d de este saqueo criminal, este poder imperialista ha combatido hist\u00f3ricamente la proyecci\u00f3n social de la doctrina social que ha emanado en particular del cristianismo cat\u00f3lico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">Por su \u00edntima coincidencia con el pensamiento social cristiano, el Justicialismo est\u00e1 llamado a forjar una nueva revoluci\u00f3n pol\u00edtica, econ\u00f3mica, social y espiritual que permita a quienes habitan en nuestro suelo patrio no s\u00f3lo vivir una vida digna del hombre, sino tambi\u00e9n volver a iluminar el camino de la humanidad en este momento de tinieblas en que se encuentra sometida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">A partir de la segunda mitad del siglo XX, los pretendidos \u201cdue\u00f1os\u201d del mundo \u2013la plutocracia financiera internacional- ha llevado a cabo un proceso paulatino de reconfiguraci\u00f3n del sistema pol\u00edtico y econ\u00f3mico mundial, en el contexto de un Nuevo Orden planetario en el que ha concentrado en muy pocas manos la mayor parte de la riqueza mundial y en el que ha colocado al 60% de la poblaci\u00f3n mundial -4 mil millones de personas- fuera de toda convivencia y organizaci\u00f3n social y pol\u00edtica, ya que cuentan con un ingreso diario de 1 \u00f3 2 d\u00f3lares diarios. A la inversa, y tal como han reconocido en los \u00faltimos a\u00f1os organismos oficiales internacionales como las Naciones Unidas y el Fondo Monetario Internacional, 39 millones de personas \u2013el 0,6% de la poblaci\u00f3n mundial- concentra en sus manos el 39% de la riqueza mundial. <strong>2<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">La Argentina\u00a0no escapa a esta reconfiguraci\u00f3n social y pol\u00edtica que se est\u00e1 llevando a cabo en el mundo entero. Un 25% de su poblaci\u00f3n vive en la pobreza y en la miseria, en un ordenamiento en el que se encuentra concentrada y extranjerizada la mayor parte de su econom\u00eda, b\u00e1sicamente como pa\u00eds sojero-exportador.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\">Para volver a hacer de la Argentina una naci\u00f3n pol\u00edticamente soberana, econ\u00f3micamente independiente y socialmente justa, es fundamental y necesario recrear y volver a hacer vigentes la m\u00edstica y la acci\u00f3n pol\u00edtica revolucionarias del Justicialismo. Por eso se impone recuperar el car\u00e1cter humanista-cristiano de su doctrina y los fundamentos de la doctrina social de la Iglesia que supo hacer realidad en los momentos que gobern\u00f3 nuestra Patria, ya que <strong>\u201chay una cabal coincidencia entre la concepci\u00f3n de la Iglesia, nuestra visi\u00f3n del mundo y nuestro planteo de justicia social, por cuanto nos basamos en una misma \u00e9tica, en una misma moral, e igual pr\u00e9dica por la paz y el amor entre los hombres\u201d.<\/strong> <strong>3<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table style=\"border: 0px solid white; height: 70px;\" border=\"0px solid white\" width=\"295\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"width: 137px; border: 0px solid white; text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px;\">Jos\u00e9 A. Quarracino<\/span><\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px;\"> Secretario Pol\u00edtico<\/span><\/p>\n<\/td>\n<td style=\"width: 132px; border: 0px solid white; text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000000;\"><strong><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px;\">Juan C. Vacarezza<\/span><\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000000; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px;\"> Secretario General<\/span><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 20px; color: #000000;\">Movimiento \u201cPrimero la Patria\u201d<\/span><\/strong><\/p>\n<div style=\"text-indent: 10px;\">\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Juan Domingo Per\u00f3n,\u00a0<em>Discurso,\u00a0<\/em>5 de octubre de 1948.<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Aurelio Jim\u00e9nez,\u00a0<em>La desigual distribuci\u00f3n de la riqueza mundial,\u00a0<\/em>6 de junio de 2013, Figure 1, ver al final del texto (extra\u00eddo de\u00a0<u>http:\/\/www.elblogsalmon.com\/economia\/una-super-elite-mueve-los-hilos-de-la-economia-mundial<\/u>). Hacia el a\u00f1o 2000, un estudio oficial de Naciones Unidas mostr\u00f3 que el 85% de los adultos del mundo ten\u00eda en sus manos el 85% de los activos del mundo, cf. Anthony Sorrocks et alii,\u00a0<em>La Distribuci\u00f3n Mundial\u00a0de la Riqueza de los Hogares,<\/em>\u00a0World Institute for Development Economics of the United Nations University, 2006, p. 2 y ss.\u00a0\u00a0<\/strong><\/li>\n<li style=\"text-align: justify; font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000000;\"><strong>Juan Domingo Per\u00f3n,\u00a0<em>Mensaje a la Asamblea Legislativa,\u00a0<\/em>1 de mayo de 1974<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 10px; color: #000080;\"><strong>[Publicado en\u00a0<em>Pol\u00edtica del Sur,<\/em><\/strong> <strong>14 de noviembre de 2017,\u00a0A\u00f1o 12 No. 559<\/strong><strong>]<\/strong><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<table class=\" alignleft\" style=\"border: 0px solid white;\">\n<tbody>\n<tr>\n<td style=\"width: 33%; border-width: 1px 0px; border-style: solid; border-color: blue white; text-align: left;\"><span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000080;\"><strong>Jos\u00e9 Arturo Quarracino<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000080;\"><strong>Roque Esteves Correa 150<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000080;\"><strong>B1834FUD Temperley (Pcia. Bs. As.)<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000080;\"><strong>ARGENTINA<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000080;\"><strong>Tel: (0054 11) 2061-9212<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"font-family: verdana, geneva, sans-serif; font-size: 12px; color: #000080;\"><strong>Cel: (0054 11) (15) 4975-8863<\/strong><\/span><\/td>\n<td style=\"border: 0px solid white;\"><\/td>\n<td style=\"border: 0px solid white;\"><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><a style=\"color: #626262; text-decoration:none;\" href=\"https:\/\/historiadelperonismo.com\/?p=9821\">Tercera Parte: Principios de la Doctrina Social de la Iglesia<br \/>\nCuarta Parte: Los postulados sociales doctrinarios del Peronismo<br \/>\nConclusi\u00f3n<br \/>\nPor Jos\u00e9 A. Quarracino y Juan C. 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