Perón y la dirigencia socialista

 

PERON Y LA DIRIGENCIA SOCIALISTA

   Sobre la dirigencia socialista en el Congreso Nacional, esto decía Perón: “…..El Dr. Repetto actuaba como un submarino madre; no salía a la superficie  sino en caso de fuerza mayor. Los combates parlamentarios, las disputas y controversias, las interrupciones insolentes, el acosamiento y los argumentos destinados a aplastar a los adversarios estaban a cargo de una tropa joven, ágil, informada, que podía ser considerada como ejemplo de un accionar coherente, y daba una impresión de ser mayoritaria, pese a que la pequeña bancada no sobrepasaba en números los dedos de la mano. Yo también los veía desperdiciar el talento por ausencia de una inspiración superior. Eran seres racionales, demasiado racionales y ajustados a un libreto único, pero a quienes se les escapaba lo sustancial del proceso. En el fondo respondían como anillo al dedo a la concepción heredada de Juan B. Justo. Una visión estéril y de poco vuelo los parió a todos ellos. Justo no pasaba de ser un ‘Lenín de la tarifa de avalúos’. Se limitaba a explotar las reacciones fisiológicas originadas por la miseria, las rebeldías naturales contra un orden fatalmente injusto, donde la distribución de papeles aparecía manipulado por el ‘poder detrás del trono’. Así se los digitaba como los más obedientes y dóciles a la menor señal de los todopoderosos. Ese papel de marionetas se les asignó a los socialistas. Incluso el rol de aguafiestas, lo desempeñaban maravillosamente hasta recibir la segunda señal, que era la de ‘portarse bien’. Entonces les dejaba poco menos que al desnudo. A uno de ellos, que se ha caracterizado por el odio pampa a las reivindicaciones populares, cuando le expliqué paciente en mi despacho de la Secretaría de Trabajo, que ya Jean Jaures había señalado que la apertura de la noción de ‘utilidad pública’ al Código burgués, venía a limitar el derecho absoluto a la propiedad individual y constituía un paso hacia su conversión en un bien social. Ese maldiciente, reitero, no tuvo empacho en calificarme de demagogo, anarquista, marxista. Ese mismo sujeto, desde una tribuna pública en Lima, sentenció ante un auditorio afín, que estaba dispuesto a demostrar mi calidad de agente internacional del comunismo. Yo no tenía mayores inconvenientes en aceptar el dictado, a condición de que la otra parte aceptara también que nuestra prédica estaba calcada de la que se predicó en una antigüedad de 2.000 años”

Perón, Juan D. en reunión con amigos del 19-01-1947, Pavón Pereyra-Borlenghi– Cap. 13-Perón y los socialistas

 

 

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