Podetti, Humberto

 

 

 

 

 

Alberto Methol Ferré

Uno de los padres fundadores de la UNASUR

 

Texto tomado de lo publicado por Agenda de Reflexión con agregados y configuración propios.

 

 

Alberto Methol Ferré

 

Por Humberto Podetti

I – El proyecto del estado continental industrial

En el mes de julio de 2002, invitado por el Foro San Martín, Alberto Methol Ferré dictó en Buenos Aires una conferencia memorable, a la que tituló América del Sur: de los estados-ciudad al Estado Continental Industrial. En ella, el insigne pensador sudamericano desarrolló tres cuestiones centrales de su pensamiento: a) la naturaleza y alcances del proyecto del movimiento independentista; b) la significación para América Latina y en particular para la juventud americana, del pensamiento de Rodó y del primer Congreso Estudiantil Latinoamericano convocado y realizado en aplicación de sus ideas y c) el pensamiento de Perón acerca de la crisis de los estados-nación, la formación de los estados continentales, el carácter imprescindible de la industrialización en el proceso de reunificación de América y las perspectivas de un estado mundial.

La secuencia de la etapa histórica nacida con el movimiento y el pensamiento independentista -sostuvo Methol-, renació casi un siglo después con José Enrique Rodó y su visión de la integración de América Latina, iniciando un proceso de intensa actividad del pensamiento latinoamericano y movilización política de la juventud. Ese proceso dio nacimiento a los grandes movimientos populares en nuestra América y culminó con la visión de Perón acerca de que el año 2.000 nos encontraría unidos o dominados. La convicción del estadista argentino -agregaba Methol Ferre- era que “aquellas naciones que no lograran conformar un ‘estado continental’ desaparecerían como centros de autonomía”, lo que determinó su proyecto de constituir los Estados Unidos Sudamericanos. De ese modo, a las causas históricas, culturales, geográficas, sociales y políticas para la reunificación de América, Perón incorporó la causa de la supervivencia como pueblos y naciones soberanas, con suficiente capacidad de decisión en el sistema mundial. Pero además, señala Methol Ferré, Perón incorporó los elementos decisivos para transformar el pensamiento latinoamericano en una política sudamericana, incluyendo como requisitos imprescindibles de la formación de un estado continental la democratización, laindustrialización y la formación de un núcleo básico de aglutinación, que implicaba la unión de Argentina y Brasil y la construcción de un poder bioceánico. La democratización, independientemente de su significado y valor intrínsecos, porque la única fuerza comprometida verdaderamente con la unificación era el pueblo americano, la industrialización simultáneamente como elemento imprescindible para la democratización y para la autonomía en las relaciones con el mundo y el núcleo básico de aglutinación como eje y argamasa de la reconstrucción de la unidad americana.

 

 

 

 

 

 

En nuestro criterio, la formulación de una política sudamericana anticipaba y resolvía, además, un problema substancial de la crisis contemporánea, el de la pérdida general de sentido de la sociedad humana y, por consiguiente, de la vida personal y social, al reintegrarles una causa en el programa de constituir nuevos espacios y tiempos de sentido en el proceso de construcción de autonomía para las personas, las sociedades y las naciones, mediante la formación de un estado continental.

En esta perspectiva, Methol concluyó su conferencia asociando la predicción de Perón acerca del año 2.000 con su propia convicción de que “estamos asistiendo al comienzo de una nueva fase de la historia de América del Sur”, fase que implicaba el inicio de la formación del estado continental sudamericano. Es decir, que en un momento de fuerte crisis argentina, nuestro compatriota uruguayo nos decía que aquel mensaje prospectivo a la juventud del siglo XXI formulado por Perón estaba comenzando a realizarse en la reunificación de nuestro continente.

Por ese entonces, sin embargo, nada anticipaba claramente que ello fuera a ocurrir. Desde el abandono hacia 1830 de la Doctrina Bello, apoyada entusiastamente por Lucas Alamán y conforme a la cual la cláusula de “nación más favorecida” que exigían EEUU y Europa en sus Tratados de Libre Comercio era inaplicable a los acuerdos concertados entre estados de América Latina, nuestra América se había fracturado en muchos estados. Recién en la segunda mitad del siglo pasado, la América del Sur dio los primeros pasos para desandar la fractura y recuperar la unidad, al constituir la Comunidad Andina de Naciones (CAN) en el Pacífico en 1969 y el MERCOSUR en el Atlántico en 1991, pero aún lejos de proponerse una unión política.

Sin embargo, un año y medio después de la conferencia de Methol Ferré, en diciembre de 2004, en el Cuzco -que había sido la capital de América del Sur entre 1438 y 1533- se fundó la Comunidad Sudamericana de Naciones integrada por todas las naciones de América del Sur, con el propósito expreso de formar una organización política y no meramente un mercado común o una unión aduanera. Enla Cumbre de Brasilia, en mayo de 2008, la Comunidad cambió su nombre por el de Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) y aprobó su Constitución, que entró en vigencia en marzo de 2011. La Constitución de UNASUR es notoriamente el primer paso hacia la creación de un estado confederal de naciones soberanas, tal vez siguiendo la larga tradición confederal de muchos estados mesoamericanos y andinos.

El art. 3 de la Constitución de UNASUR consagra como norma jurídica supranacional el Consenso del Cuzco, cuyos principios constituyen una propuesta de sociedades justas y equilibradas, con capacidad de decisión en el marco de un mundo multipolar, y expresan cabalmente los valores y principios de una civilización emergente. Los diversos Consejos de UNASUR abarcan todas las áreas que deberían constituir en el futuro los ministerios de un estado confederal y trabajan desarrollando el tejido institucional de la reunificación de nuestra América.

Pero la nueva fase histórica anunciada por Methol Ferré en 2002 recordando el pensamiento de Perón para el cambio de siglo, no solo involucra a las naciones de sudamericanas. En julio de 2008, con el respaldo de México y de UNASUR, Brasil convocó a la celebración de la Primera Cumbre de países latinoamericanos y caribeños. Como destacó Lula al abrir la Cumbre, era la primera vez en doscientos años que todos los Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe se reunían con una agenda propia y sin la presencia de países extra regionales. La ciudad de San Salvador de Bahía, arquetipo de ciudad mestiza, cuna de cultura y de civilización emergente, fue el escenario de ese primer encuentro que abarcaba a todas las naciones al sur del Río Grande y a los 50 millones de latinoamericanos y caribeños (los ‘hispanos’ norteamericanos) que viven al norte de ese río.

 

 

                                                  

 

 

La convocatoria respondía a una situación compleja pero promisoria de la América que habla mayoritariamente castellano y portugués. Y también al fuerte desafío que establecía la crisis global, en su doble cara de tragedia humanitaria y posibilidad de dar algunos pasos hacia un mundo más justo.

El fuerte desarrollo institucional de UNASUR creaba una asimetría con México, América Central y el Caribe, desde que estos países enfrentaban serias dificultades para participar activamente en los procesos de integración del sur en razón de su vecindad geográfica y sus acuerdos económicos con EEUU que, obviamente, no recogían la Doctrina Bello, e incluían la cláusula de “nación más favorecida” sin excepciones respecto de las demás naciones latinoamericanas y caribeñas. En consecuencia, la iniciativa de los países de América del Sur y México proponía a todos los países de América Latina y el Caribe la creación de un ámbito de diálogo institucional permanente para debatir y profundizar la integración en todo lo que fuese posible y alejar el riesgo de fracturas o impedimentos para la acción conjunta en la política global, en las negociaciones entre el sur y el norte del Río Grande o en los organismos internacionales. Y particularmente hiciera posible que en el mundo se oyera la voz de América Latina y el Caribe, el continente del humanismo popular, en el tránsito propuesto de un mundo unipolar a uno multipolar, más justo y equilibrado.

La Declaración fundacional de San Salvador de Bahía del 23 de julio de 2008, definió el programa: a) establecer compromisos efectivos de acción conjunta de todos los países de América Latina y el Caribe; b) Construir un espacio común donde el cumplimiento de esos compromisos fuese posible; c) Acordar posiciones comunes en los foros internacionales sobre los grandes temas de la agenda global; d) intensificar el diálogo, la interacción y la sinergia entre los procesos regionales y subregionales de integración de América Latina y el Caribe para profundizar la integración y establecer proyectos comunes y complementarios; e) Profundizar la cooperación sur-sur y triangular que potencien la cooperación técnica de los país de América Latina y el Caribe y f) profundizar la coordinación de posiciones para proyectar una visión común de América Latina y el Caribe en diálogos externos.

La Primera Cumbre debatió la adopción de posiciones comunes en cuatro grandes temas: la crisis financiera, la crisis energética, el cambio climático y la crisis alimentaria y varios temas conexos. Y se lograron acuerdos precisos en 12 áreas: 1) cooperación entre los mecanismos regionales y subregionales de integración; 2) crisis financiera internacional; 3) energía, 4) infraestructura física; 5) desarrollo social; 6) seguridad alimentaria y nutricional; 7 desarrollo sostenible;  desastres naturales; 9) promoción de los derechos humanos y combate al racismo; 10) circulación de personas  y migraciones; 11) cooperación sur-sur; 12) proyección internacional de América Latina y el Caribe y diálogo paritario con la Unión Africana, la Unión Europea, la ASEAN y la Liga Árabe.

El 6 de noviembre de 2009, en la Reunión de Montego Bay (Jamaica), las naciones de América Latina y el Caribe, luego de examinar los pasos dados desde la Cumbre de San Salvador de Bahía, acordaron un plan de acción para institucionalizar el diálogo entre los organismos de integración, avanzar en la propuesta de reforma del sistema financiero regional y global y de los organismos multinacionales y comenzar unificar las políticas comerciales de defensa de la producción y economía de América Latina y el Caribe.

 

 

 

El 23 de febrero de 2010, en Cancun o Caan Cun –lugar de la divinidad maya de la serpiente emplumada, nuevamente un escenario de profunda significación para nuestra historia americana-, a modo de culminación de una primera etapa del proceso iniciado en San Salvador de Bahía, nuestras naciones decidieron la fundación de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (CELAC). Y volvieron a definir los objetivos:

Traducir, a través de la concertación política los principios y valores de  América Latina y el Caribe en el proceso regional y global, de modo sostener posiciones semejantes o únicas en reuniones, conferencias y organismos plurinacionales;

Fortalecer los procesos de integración en desarrollo;

Exigir que se respeten los derechos de los migrantes en las sociedades de destino como actores políticos, económicos, culturales y científicos, en clara reivindicación de los postulados del Pronunciamiento Popular del 1 de mayo de 2006 en los EEUU;

Propugnar una regulación global del sistema financiero, para transformarlo en equilibrado y sostenible y

Proponer al Banco del Sur como pilar del proceso de integración regional.

 

 

 

 

 

En ejecución de esos objetivos se emitieron por unanimidad de todos los países de nuestra América diversas declaraciones sobre cuestiones trascendentes para el continente, expresando el pensamiento latinoamericano: Declaración sobre la Necesidad de poner fin al bloqueo comercial, económico y financiero de los Estados Unidos a Cuba; Declaración de Solidaridad con Ecuador; Declaración de Solidaridad con Haití; Declaración Especial sobre Guatemala, Declaración Especial sobre Explotación Hidrocarburífera en la Plataforma Continental; Declaración sobre la Cuestión de las Islas Malvinas; Declaración Especial sobre Cooperación en materia migratoria y Declaración de Apoyo a la Iniciativa Yasuni-ITT de Ecuador.

 

 

 

Islas Malvinas

 

Y también en ejecución de estos objetivos América Latina obtuvo trascendentes votaciones siguiendo su propio pensamiento y sus intereses en la VI Cumbre de las Américas reunida en abril de 2012 en Cartagena de Indias, otra ciudad emblemática para la identidad latinoamericana, en la OEA, en los casos de la destitución ilegítima del presidente de Paraguay y Presidente de UNASUR Fernando Lugo y de amenaza de violación de la Embajada de Ecuador en Londres y en Naciones Unidas, en la elección de los países miembros del Comité de Derechos Humanos por América Latina, todos en 2012.

Queda aún mucho camino por recorrer, muchas dificultades que enfrentar y muchas amenazas por sortear. Pero la UNASUR y la CELAC han dado ya pasos firmes y esperemos irreversibles en el cumplimiento de sus objetivos, constituyendo un nuevo hito en el proceso de integración latinoamericana  e iniciando definidamente una nueva fase de la historia de América del Sur, tal como anticipara Methol en su conferencia de 2002.

Desde otro punto de vista, UNASUR y CELAC tienen como marco un proceso global, de crisis y profundas transformaciones, que analizamos en el capítulo siguiente,  y que si bien constituye una amenaza de tiempos peores para la humanidad, simultáneamente ofrece posibilidades concretas para nuestro continente de avanzar en la realización del proyecto del movimiento independentista.

 

II – Pasado y presente del mundo que pensó Alberto Methol Ferré

El siglo XX culminó como el siglo de la maldad insolente: a la mayor cantidad de riqueza y conocimiento acumulados en toda la historia de la humanidad se correspondió la situación de mayor injusticia en la distribución de los bienes y el conocimiento. Simultáneamente el siglo pasado fue también el de las mayores violaciones a los derechos de las personas y el de la mayor cantidad de declaraciones de esos derechos. La gravedad de esa situación puede advertirse en que por primera vez en la historia, una parte significativa de la población del mundo se encuentra excluida de su comunidad y es rechazada cuando intenta incorporarse a otra.

 

 

 

 

 

“………..ni tampoco después de muerto.”

Winston Churchill

Foto: unidosxperon.blogspot.com

 

La respuesta de los pueblos, también por primera vez, es universal. El siglo XXI se inició como el de la movilización de multitudes en todas las naciones del mundo, alzándose contra la injusticia y la insolencia. Cualquiera fuere el régimen de gobierno, la cultura o la fe religiosa, no hubo pueblo de la tierra que en estos doce años del nuevo siglo no se manifestara en asamblea popular. Tal vez un hito anticipatorio del futuro haya sido el pronunciamiento popular del 1 de mayo de 2006 en EEUU, en el que millones de ‘hispanos’ proclamaron en asambleas multitudinarias llevadas a cabo en todas las ciudades norteamericanas, el derecho de toda persona a pertenecer a una comunidad organizada, es decir, el derecho a tener derechos.

A diferencia de las movilizaciones populares del último tercio del siglo XX -que iniciaron en Polonia el fin del comunismo soviético, en la Plaza Tian an men el inicio del capitalismo comunista chino o en Soweto la derrota política del racismo sudafricano-, las movilizaciones del siglo XXI tienen al menos cuatro exigencias comunes: pertenencia a una comunidad organizada, acceso universal a los bienes y al conocimiento, sujeción del mercado al poder democrático y participación de todos en la toma de decisiones, como medio y garantía de las tres primeras. La concreción de estos reclamos tienen en cada región del mundo caminos propios pero su construcción comparte el material principal: la participación de los pueblos de modo efectivo en el poder político y económico: elegir, controlar, decidir, cuestionar, condenar, garantizar.

La globalización del poder económico y financiero desplazó la capacidad de decisión de los estados a las grandes corporaciones globales, que establecen sus propias leyes, imponen sus jueces y deciden acerca del acceso a los bienes y al conocimiento de las personas y el destino de los recursos naturales, con la complicidad de los gobiernos de algunos grandes estados. Los pueblos han reaccionado en consecuencia: la exigencia que el mercado global debe subordinarse al poder democrático ha estado presente en las movilizaciones en cada rincón del mundo, pero principalmente en EEUU, la Unión Europea y Japón.

La asamblea popular global no solo ocupó las calles de ciudades de todo el mundo, sino también se convirtió en un presente continuo en la red informática, mostrando otra naturaleza de la globalización. Múltiple, diversa, desordenada, apasionada pero a un mismo tiempo reunida en la crítica y el rechazo a la situación del mundo, la asamblea virtual multiplica la participación en la asamblea real. De este modo y tal vez también por primera vez en la historia haya millones de personas proyectando y actuando simultáneamente para decidir acerca del futuro común.

 

III – La lenta emergencia del estado continental federal metholiano

a)   ¿Cambios en el sistema de poder en América?

Los pronunciamientos populares han producido, además de críticas al presente y decisiones acerca del futuro, algunos cambios perceptibles. Al menos parte del agotamiento del sistema nacido en las postrimerías de la segunda gran guerra europea del siglo pasado, y que tuvo su apogeo con la formulación del Consenso de Washington, puede atribuirse a ellos. El triunfo electoral de Obama en 2012 -impulsado por el fuerte y condicionante apoyo ‘hispano’-, la instalación de nuevos gobiernos en algunos países árabes -al gusto de los pueblos movilizados y disgusto de los ‘demócratas’ colonizados por el mercado- y particularmente algunos indicios de cambios en el sistema de poder en América, advierten sobre la capacidad de decidir acerca del futuro de la asamblea popular.

Entre esos indicios dos son particularmente significativos: el nuevo papel de los ‘hispanos’ en EEUU y la paulatina consolidación de una visión unificada de los asuntos continentales y mundiales en América del Sur y América Latina y el Caribe, simultáneamente con el desarrollo de sus procesos de integración política. El poder y la capacidad de decisión de la comunidad ‘hispana’ en los EEUU crecen de modo constante desde el masivo pronunciamiento popular del 1 de mayo de 2006. Las razones están en la demografía -expresión de la cultura latinoamericana y explicación de que la mitad de la juventud norteamericana sea hoy ‘hispana’- y particularmente en la conciencia de si misma adquirida en ese pronunciamiento. El notorio aumento de la capacidad de decisión latinoamericana en los organismos regionales que incluyen a Estados Unidos y Canadá y en la Asamblea General de Naciones Unidas, que hemos citado, anticipan un cambio significativo del sistema de poder en América.

 

b) La nueva situación de América del Sur y de América Latina y el Caribe

La originalidad y vigor del pensamiento y la acción políticas latinoamericanas, tal como señala Alberto Methol Ferré, han proyectado siempre un continente y un mundo diferentes, pero por primera vez buena parte de ese proyecto está en condiciones de realizarse. UNASUR y la CELAC están creando instituciones eficaces para pensar y  decidir acerca del futuro y para proponerlo al debate global. El Consenso del Cuzco es tal vez la primera manifestación de estados democráticos reunidos que recoge y propone al mundo las exigencias comunes de los movimientos populares del presente siglo. Lo ha hecho en franca oposición al Consenso de Washington y como alternativa al Consenso de Beijing, que expresa el camino por el que China ha logrado integrarse a la sociedad global del mercado sin ceder el control político pero simultáneamente sin atender los reclamos populares de justicia social y participación en el poder.

La singularidad de UNASUR no sólo reside en su propuesta de futuro sino en su propósito explícito de llevar a cabo los programas del movimiento independentista y en su carácter político y democrático, asimismo explícito. Es decir que, como ya hemos destacado, no se propone constituir un mercado común sino un estado confederal democrático de naciones soberanas. Por eso simultáneamente garantiza la democracia en sus estados miembros, fortalece su capacidad de decisión en el continente, comienza la unificación de sus fuerzas armadas, les asigna como misión la defensa de los recursos naturales del continente, propone un plan de grandes obras de infraestructura y comienza a ejecutarlas, da los primeros pasos para reunir sus políticas de educación, cultura, ciencia y tecnología y debate una política monetaria y una política financiera capaces de garantizar la subordinación de los actores del mercado al poder democrático.

Paralelamente a este proceso se han fundado diversas instituciones en el camino a constituir la autoridad monetaria y el sistema financiero público sudamericanos: el Sistema de Pagos en Moneda Local entre Brasil y Argentina, el SUCRE y el Banco del Sur.

El Sistema de Pagos en Moneda Local entre Argentina y Brasil (SML) fue creado por acuerdo entre los Bancos Centrales de ambos estados en 2008, conforme la Decisión del Consejo del Mercado Común 25/07, siguiendo el antecedente del sistema de compensación de pagos de la ALADI. Está en aplicación pero aún en bajos porcentajes respecto del total de las operaciones. El Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos (SUCRE) fue creado en 2009 por Bolivia, Ecuador, Cuba, Honduras, Nicaragua y Venezuela. Establece una moneda de cuenta común para los intercambios, el SUCRE. Su autoridad de aplicación y control es el Consejo Monetario Regional. Tiene dos organismos técnicos, la Cámara de Compensación y el Fondo Mixto de Estabilidad. También ha comenzado a aplicarse con mayor intensidad que el SML.

El Banco del Sur fue fundado como una institución de UNASUR por Argentina, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela. Perú y Chile participan como observadores. Su finalidad es operar como fondo monetario, banco de desarrollo y organización financiera de América del Sur, con sede en Caracas y subsedes en Buenos Aires y La Paz. Se propone ser un instrumento para alcanzar un desarrollo equitativo y con justicia social de América del Sur, siendo los países miembros socios igualitarios. Será quien financie el Plan de Obras de infraestructura para la integración física de América del Sur y las necesidades financieras de empresas públicas y privadas.  A la fecha tiene su capital inicial de veinte mil millones de dólares integrado en un 66 %, con lo que es inminente el inicio formal de sus operaciones, mediante la constitución de un fideicomiso para la creación de una Laboratorio Sudamericano de Especialidades Medicinales genéricas.

 

c) El futuro: un estado continental confederal de naciones soberanas

Conforme la capacidad construida al presente para decidir con autonomía y las decisiones ya adoptadas respecto del futuro, pueden presentarse nuevas características de América Latina de aquí al fin de siglo.

La profundización de la democracia incluirá el reemplazo del principio general del sistema político contemporáneo, que establece que el pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes, reconociendo que debe ser el pueblo -y no sus representantes- quien delibera y gobierna por los medios que hagan posible la expresión ordenada, congruente y permanente de su voluntad. Los representantes serán sólo mandatarios obligados a cumplir las instrucciones de sus mandantes y a rendir cuentas de ese cumplimiento.

Las organizaciones supranacionales emergentes de los procesos de integración serán asimismo democráticas. En algún momento UNASUR deberá contar con un Presidente y un Parlamento elegidos democráticamente. El Presidente deberá ejercer las funciones delegadas por los estados miembros (fuerzas armadas, relaciones internacionales, banco central, educación, recursos naturales, etc.). El parlamento deberá contar con dos Cámaras: una que represente de modo directo a los pueblos y otra que represente a los Estados.

Este proceso incrementará la soberanía en sus dos vertientes: en tanto soberanía popular, haciendo a los pueblos efectivamente partícipes de las decisiones y encuanto soberanía de los estados, garantizando que sus decisiones sean respetadas por las corporaciones globales, los demás estados y las organizaciones internacionales.

El Banco del Sur administrará las reservas de los Bancos Centrales de los países miembros y substituirá totalmente al FMI, al BID y al Banco Mundial en América del Sur y tal vez también en toda América Latina y el Caribe, dado el objetivo explícito de la CELAC  establecido en la conferencia de Cancún de 2010 de incorporarse al Banco del Sur. En ese marco crecerá la democratización de la economía, orientándose el financiamiento al desarrollo de empresas plurinacionales sudamericanas, con sus cadenas de valor establecidas en los países miembros de acuerdo a las políticas de desarrollo concertadas en común, y con una fuerte participación de pequeñas y medianas empresas también plurinacionales.

La formación de estados continentales -como será, a mediano plazo, UNASUR- contribuirá a la formación de un mundo multipolar, en el que exista un razonable equilibrio entre los pueblos, los estados y las organizaciones internacionales.

 

 

 

“El año 2.000 nos encontrará unidos o dominados”

Juan Domingo Perón

 

 

 

 

Simultáneamente es probable que el presidente que suceda a Obama en EEUU sea un ‘hispano’ y que el castellano se convierta en la segunda mitad de este siglo en la lengua más hablada en EEUU, lo que seguramente provocará un incremento exponencial del castellano en la red. Esto contribuirá a la emergencia civilizatoria de América Latina en el mundo.

En cualquier caso, la breve etapa de la sociedad global del mercado concluirá este siglo, habiendo sido sólo una bisagra entre dos etapas de la historia humana, al haber desplazado el escenario de la competencia por el poder y los bienes del espacio al tiempo, provocado el crecimiento desmesurado de la pobreza y la desigualdad y privado de sentido a la vida humana personal y social.  Si bien es posible que la nueva era en gestación sea aún peor que la anterior para el derecho de las personas a tener derechos, comenzando por el derecho a vivir, es también posible que la humanidad avance hacia una situación mejor. Y numerosos indicios del presente parecen constituir una plataforma desde la que es posible pensar en un mayor protagonismo de los pueblos y las personas en las decisiones acerca del futuro y que alguna parte de ese futuro sea como ellos quieren que sea.

 

 

La nueva fase de la historia de América que nos anunció Alberto Methol Ferré en2002 ha comenzado: el estado continental industrial confederal de naciones soberanas de América del Sur está en proceso de construcción. El desarrollo de sus instituciones y las políticas públicas continentales que debe ejecutar exigen una Doctrina de la Integración, tal como lo reclama Marco Aurelio García,  y ella requiere de toda la riqueza del pensamiento de Alberto Methol Ferré.

 

 

 

 

 

Humberto Podetti

 

Abogado, egresado de la Universidad de Buenos Aires, especializado en Integración Latinoamericana, Derecho de la Energía y Derecho Civil Latinoamericano. Es miembro fundador del Instituto de Integración Latinoamericana de la Universidad Nacional de Cuyo, del Foro San Martín y del Foro Permanente de Juristas del MERCOSUR y miembro de la Asociación Argentina de Derecho Comparado, del Corredor de las Ideas del Cono Sur, del Instituto de Derecho Internacional Público, Relaciones Internacionales y de la Integración del Colegio Público de Abogados y Huésped de Honor y Coordinador Institucional en Buenos Aires de la Universidad Nacional de Cuyo. Ha sido Profesor de Grado y Director y Profesor de Postgrado en la Universidad de Buenos Aires. Ha dado conferencias sobre temas de su especialidad en Universidades Argentinas y de América del Sur. Ha publicado libros y artículos sobre temas jurídicos y sobre integración latinoamericana.

La conferencia está publicada en http://forosanmartin2012.blogspot.com.ar/2012/09/de-los-estados-ciudad-al-estado.html.

Ibídem. Juan Domingo Perón, Los Estados Unidos de América del Sur, Corregidor, Buenos Aires, 1982, p. 45. Methol Ferré cita la conferencia pronunciada por Perón el 11 de noviembre de 1953 en la Escuela Nacional de Guerra que puede leerse enhttp//forosanmartin2012.blogspot.com.ar/2012/09/j-d-peron-sobre-una-nueva politica.html.

También puede verse en Juan Domingo Perón, América Latina, ahora o nunca, CS Ediciones, Buenos Aires, 2005, p. 75.

Podetti, Humberto, Crisis global, derecho e integración regional, en Bonneso de Araujo, Luiz y Podetti Humberto, Integración y Derecho, EDIAR, Buenos Aires, 2007, p. 223.

El eminente humanista sudamericano Andrés Bello, nacido en Venezuela y autor de los Códigos Civiles de Chile, Ecuador y Colombia, explicó la cláusula que lleva su nombre del siguiente modo: “En los tratados de comercio que esta República (en su formulación inicial la doctrina se refería a Chile y Lucas Alamán la extendió a toda América latina) se halla en el caso a celebrar con potencias extranjeras, me he propuesto reservarle el derecho de conceder favores especiales a las Repúblicas hermanas, esta será la sola excepción al principio de imparcialidad que deseamos observar con todos. Los adelantamientos de las potencias comerciales en la navegación, y en todas las ramas de la industria, ahogaría para siempre la nuestra y nos privarían de uno de los más necesarios medios de seguridad y defensa si no nos acordásemos mutuamente algunas ventajas de nuestras relaciones recíprocas.”

El Consenso del Cuzco, cuyos principios han sido expresados también en los acuerdos y objetivos de la CELAC, está trascripto en el art. 3 de la Constitución de UNASUR, que entró en vigencia en 2011. Puede verse en http://www.unasursg.org/index.php?option=com_content&view=article&id=290&Itemid=339.

Pandra, Alejandro, Origen y destino de la Patria, p. 7. El libro puede bajarse gratuitamente en

http://www.agendareflexion.com.ar/2012/09/04/838-origen-y-destino-de-la-patria;

 

Hardoy, Ana (2004) Editorial en Herrera, Amílcar O. y otros (1977), ¿Catástrofe o Nueva Sociedad? Modelo Mundial Latinoamericano 30 años después, 2ª. Edición, Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo, 2004.

Béjar, María Dolores, Historia del Siglo XX, Siglo veintiuno, Buenos Aires, 2011, Capítulo 7.

Stglitz, Joseph E., El precio de la desigualdad. El 1% de la población tiene lo que el 99 % necesita, Taurus, Buenos Aires, 2012, p. 194.

Guillén, Rubén León, Integración suramericana: cara o ceca. [Base de un proyecto soberano o herramienta de sujeción a los intereses foráneos], Conferencia dictada en la sexta sesión del Seminario Anual 2012 del Foro San Martín, y publicada en la Agenda de Reflexión N° 841, 14/09/2012, http://www.agendadereflexion.com.ar/2012/09/14/841-integracion-suramericana-cara-o-ceca

http://www.bcra.gov.ar/pdfs/sml/Convenio%20SML.pdf

Secretaría General del SELA, El sistema monetario de compensación regional SUCRE. Propósitos, antecedentes y condiciones necesarias para su avance, Caracas, 2009

http://www.sela.org/DB/ricsela/EDOCS/SRed/2009/05/T023600003469-0-Sistema_Unitario_de_Compensacion_Regional_(SUCRE).pdf

http://www.iade.org.ar/uploads/c87bbfe5-4cdd-276b.pdf

Pandra, Alejandro, Origen y destino de la Patria cit., p. 333.

Probst Salomón, Bárbara, El poder de la lengua española, El País, 21-10-2012, p. 23.

Laïdi, Zaki, Un mundo sin sentido, FCE, México, 1999, p. 15

Guillén, Rubén León, Integración suramericana: cara o ceca. [Base de un proyecto soberano o herramienta de sujeción a los intereses foráneos] cit.

Podetti, Humberto Crisis global, derecho e integración regional cit.

Jaguaribe,Helio Un estudio crítico de la historia cit., T. II, p. 695. Sostiene Jaguaribe que “una sociedad consumista totalmente intransitiva no es autosustentable y puede dar lugar a uno de dos resultados. Uno sería la formación de un mundo orwelliano en el que la élite del poder  instituiría una dirección autoritaria tecnocrática, por medio de la cual el consumismo intransitivo se mantendría a cambio de proveer de apoyo a la élite en el poder”.

Reportaje a Marco Aurelio García,www.forosanmartin2012.blogspot.com.ar/2012/09/el pensamiento-estratégico-de-brasil-hoy.html

 

 

 

 

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