Carella, Carlos

 

LA CULTURA TEATRAL
 

 PARA CARLOS CARELLA

 

Un hombre peronista del teatro popular

 

 

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Textos publicados por Hechos e Ideas

Año III-Nº 11, 1983

 

 

Introducción al documento de Carlos Carella

 

“En todos las grandes civilizaciones y en todas las grandes trasformaciones de la humanidad, el teatro ha representado uno de los más grandes baluartes. Cuando los grandes hombres han querido propugnar la evolución, han alcanzado sus teatros impregnados de esas ideas. Y el teatro llega a donde quizás no llegue ningún otro elemento de persuasión: trabaja con un sentido anímico y va destilando gota a gota, con el espíritu de las personas, la verdad, la idea o la concepción sustentada.

Por eso el teatro es de un valor extraordinario…”

He visto la evolución del teatro argentino desde hace muchos años. Parece que la estoy viendo a Blanca Podestá con sus hermanos, trabajando desde el circo inicial y a través de ellos a todos los artistas argentinos que fueron formando nuevas generaciones. Con Parra y con todos nuestros artistas, pudimos haber constituido una maravillosa escuela que se ha perdido…”

Nadie se realiza acabadamente en la marcha de una comunidad si la comunidad no se realiza. Si el arte argentino no se realiza ningún artista argentino se va a poder realizar…”

“Cada artista, al defender el arte, defiende a la Nación y se defiende a sí mismo”

 

Juan D. Perón

Discurso inauguración

de Escuelas de Arte

18-09-1953

 

 

 

Testimonio de un hombre de teatro

Carlos Carella

 

Teatro y momento histórico

 

En general ha ocurrido en la historia del mundo, que el teatro ha reflejado e intentado reflejar, el pensamiento de aquellos hacia quienes se dirigen los autores. Esto naturalmente  se agudiza cuando el transitar histórico se ve perturbado por hechos naturales o sociales. En nuestro caso particular, el de nuestro país, todos los autores teatrales se han sentido perturbados por el desplazamiento de un gobierno constitucional y la entrada en arena de un gobierno de fuerza que desdeña la Constitución y por ende el funcionamiento de todas las instituciones, colocando al ciudadano común y por ende a los autores teatrales en una situación de indefensión, que obligó a un reacomodamiento físico e intelectual, hasta conseguir una estabilidad de convivencia que posibilita una posterior enunciación crítica sobre lo que está siendo, sintiendo y padeciendo. 

 

La metáfora de la realidad

 

Creo que el autor teatral argentino se mentalizó junto con el pueblo, para soportar de la mejor manera posible, una relación que él no eligió. Inteligentemente usó toda clase de elipses y signos para dejar registro de todo lo que ocurría y cuando avizoró el momento para levantar velos, comenzó a explicitar de manera más directa, hechos y emociones que servirán como ha servido siempre el hecho teatral, como testimonio de una época. No es fácil claro está, para quien se ve sometido a la consideración pública, conformar a todos los sectores de la comunidad, porque como no ocurre habitualmente, en esta oportunidad los autores tenían que representar los intereses de los sectores políticos, de los politizados, de los espectadores no comunes porque necesitaban soluciones o por lo menos explicitaciones de lo que ocurría y finalmente a los degustadores del hecho teatral, que siempre son los más exigentes, porque suman a los intereses enunciados, lo de su regusto por el teatro como hecho estético sumo. Como se ve, una dura tarea que en algunos casos cumplimentó todas las necesidades expuestas.

 

Fenómenos ausentes

 

Quizás, conviene señalar que la tarea mayor se centro en la capital y que como ocurre siempre, el interior se dedicó una vez más a reproducir lo que se hacía acá, pero no es menos cierto que pese a producir en casi todos un tipo de temática ciudadana, esta era abarcativa de lo que sucedía a todo el país. No tuvimos desgraciadamente el testimonio de lo que le ocurría a las comunidades menores, donde los fenómenos de extralimitación de autoridad, conmueven a la sociedad de manera distinta.

Por otra parte (y esto creo que es motivo de estudio) como ocurre desde hace tiempo, no se observa una temática de tipificación que señale el comportamiento del hombre argentino, (lugareño-territorial) y no únicamente el porteño de clase media, alta o baja. No hay aproximación al trabajador, al desocupado, ni al marginado; y este hecho se entiende que ha agudizado hoy por una falta de aproximación (el algunos casos de resguardo) que fue incentivado por el régimen gobernante, a través de una política que obligó al repliegue y a la observancia permanente de los textos a emplear. A un gran sector, quizás las firmas más importantes del ámbito teatral, les fue negado el ámbito oficial para su presentación y tuvieron que refugiarse en el sector privado, dándole ilusión de esta manera a los que regentean la cultura oficial, de que no existen los autores argentinos.



Resumen y Prospectiva

Resumiendo, entiendo que la infuencia mayor que han recibido los autores teatrales argentinos, ha sido la que en general y en algunos casos en particular han padecido los ciudadanos de nuestro país. Creo sí, que se aproxima un tiempo nuevo donde inevitablemente van a tener que cooperar los autores y no solamente desde la creación teatral, sino en el aleccionamiento y enseñanza de la autoría teatral, en el interior de nuestro país para alentar la federalización de este viejo arte.

 

 

 

 

 

 

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